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Ecuador, encanto colonial

Volcanes, selva amazónica, pueblos indígenas y encanto colonial hacen de Ecuador un destino ineludible en Sudamérica

19/05/2018 - 

 VALÈNCIA.- Cuesta encontrar un lugar que concentre por sí solo tantos atractivos como Ecuador. Este pequeño país enclavado en los Andes, entre la selva amazónica y el Pacífico, es una joya que seduce por su impronta indígena y sus ciudades coloniales, pero también por una gastronomía sobresaliente y una biodiversidad única en el mundo. Ecuador es ideal para recorrerlo de manera independiente, económica y segura gracias a una extensa red de transporte que une las principales ciudades. Basta con guardar las lógicas precauciones en los trayectos en autobús, donde actúan ladronzuelos de poca monta en busca de turistas despistados, asegurarse siempre de coger taxis oficiales y extremar las precauciones en ciudades como Guayaquil.

La mejor manera de optimizar el tiempo es aterrizar en Quito y descender por la cordillera andina hasta la sureña Guayaquil, en la costa del Pacífico, para regresar desde allí. Es una de las rutas más atractivas de la conocida como Avenida de los Volcanes, formada por 84 cumbres cuyo techo son los 6.310 metros del Chimborazo. De ellos, ocho se mantienen activos. Las distancias no son enormes, pero los desplazamientos sí son largos. Recorrer las tres zonas de la parte continental —la región andina, la Amazonía y la costa del Pacífico— requiere al menos dos semanas. La extensión a las Islas Galápagos [ver Plaza número 39] incrementa la previsión de días y presupuesto.

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Si opta por comenzar desde la capital, antes de dejarse atrapar por el encanto colonial de Quito se aconseja fijar rumbo al norte hasta Otavalo, donde el frescor de las primeras noches andinas contrasta con la calidez con la que le acogerán los otavaleños. Esta ciudad con ambiente de pueblo aún se mantiene al margen de los grandes circuitos turísticos y muestra la cara más indígena del país. Si la visita se hace coincidir con un sábado, será testigo de cómo la villa se transforma para albergar el festivo y colorido Mercado de los Ponchos, el bazar artesanal indígena más grande de Sudamérica donde comerciantes de diferentes zonas se concentran para vender artesanías y productos textiles. Más auténtico y menos turístico es sin embargo el mercado que se celebra el mismo día a las afueras de la ciudad en el que se intercambia toda clase de animales vivos, desde gallinas, patos, pavos u ovejas hasta cerdos, vacas y caballos.

* Lea el artículo completo en el número de mayo de la revista Plaza

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