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Florencia, donde aún vive el Renacimiento

Ninguna ciudad en el mundo concentra tanto arte por metro cuadrado como la cuna del Renacimiento

16/06/2018 - 

 VALÈNCIA.- La Florencia de hoy en día no es muy distinta de aquella donde el Renacimiento floreció al calor del mecenazgo de poderosas familias de banqueros como los Médici o los Strozzi. Palacios, piazzas de hermosa factura e iglesias repletas de obras de arte se suceden de forma abrumadora en un centro urbano compacto e ideal para perderse. Tamaña concentración de arte, historia, cultura y deliciosa gastronomía hacen de la capital toscana una superpotencia turística que cada año recibe más de nueve millones de visitantes, lo que obliga a planificar con antelación ciertas visitas y estar dispuesto a soportar algunas colas.

Si se toma como referencia el río Arno, todos los imprescindibles para viajeros primerizos se encuentran en la mitad norte, con la excepción del Palacio Pitti y los Jardines de Boboli, situados en la zona conocida como Oltrarno —al otro lado del Arno— muy cerca del icónico Ponte Vecchio. El Baptisterio de San Giovanni es uno de los edificios más antiguos de la ciudad y un buen punto de partida. Levantado sobre un antiguo templo del siglo V, de planta octogonal y revestido de mármol verde y blanco, destaca sobre todo por sus tres impresionantes puertas de bronce, réplicas de las que originalmente esculpieron Andrea Pisano y Lorenzo Ghiberti con escenas del Antiguo Testamento. El interior está decorado con increíbles mosaicos de oro como el del Juicio Final.

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El conjunto que forman el Baptisterio, el Campanille de Giotto (s. XIV) y la catedral de Santa Maria del Fiore emerge de manera imponente sobre una trama urbana irregular y abigarrada. Es imposible no sobrecogerse ante la tercera catedral más grande del mundo después de las de San Pedro (Roma), y San Pablo (Londres). Al margen de su exterior de mármol blanco y los frescos y vidrieras que decoran el interior, el imán principal del Duomo es la cúpula iniciada en 1418 por Filippo Brunelleschi, que aportó una innovadora solución de ingeniería consistente en una cúpula doble.

* Lea el artículo completo en el número de mayo de la revista Plaza

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