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estrategias tras la configuración del nuevo gobierno de alicante

Objetivo Barcala: sumar a Cs con el fin de formar bloque como ensayo para 2019

21/04/2018 - 

ALICANTE. El nuevo Gobierno del PP en el Ayuntamiento de Alicante echa a andar. La firma del decreto de distribución de competencias entre los ocho concejales populares, actuó como pistoletazo de salida, un día después de que Luis Barcala fuese investido alcalde como candidato de la lista más votada en las municipales de 2015, después de que PSOE, Guanyar y Compromís no consiguiesen amarrar los 15 votos que resultaban necesarios para que la socialista Eva Montesinos tomase el relevo a Gabriel Echávarri

Fue el propio Barcala quien compareció en público este viernes para dar a conocer la configuración de su gabinete, en el que -por el momento- destacan la asignación de Urbanismo a Mari Carmen de España y de Limpieza a Israel Cortés. Todo a expensas de la propuesta de alianza con Ciudadanos (Cs) que Barcala volvió a poner sobre la mesa. Eso sí, antes confirmó cuál iba a ser la hoja de ruta que pretende poner en marcha en el año que resta para agotar el mandato. "No hay que esperar milagros ni recurrir a la inventiva porque no tenemos tiempo", insistió. Así, enumeró la relación de prioridades adelantada por este diario. Primero, la ejecución de los proyectos que ahora están en fase de redacción o licitación. En ese paquete se incluyen las inversiones financieramente sostenibles y las ordinarias. Y, entre ellas, se dedicará una especial atención al proyecto de reurbanización del área de Las Cigarreras, cofinanciada por la Unión Europea como estrategia DUSI. Según fuentes del PP, se teme que no se puedan llegar a cumplir los plazos delimitados para su ejecución, ya que, se añade, el 30% del programa debería estar en marcha a cierre de este año.

En segundo término, la segunda cuestión central será abordar el problema de la contrata de limpieza, adjudicada en 2013 (bajo mandato del PP) a una UTE compuesta por FCC, Ferrovial, Inusa y Cívica (de Enrique Ortiz). El primer edil ya anticipó a Alicante Plaza que probablemente habrá que estudiar una posible modificación de sus costes para que se puedan atender las necesidades reales del servicio. La cuestión parece nuclear: el equipo de Gobierno considera que si se consigue mejorar su prestación, y que la imagen urbana mejore, se tendría ganada la confianza de la ciudadanía.

Tras ello, volvió a fijar la mirada en el partido de Albert Rivera, tras ser preguntado sobre el rechazo a la oferta que él mismo lanzó durante el discurso de su toma de posesión. Barcala no ocultó que no le satisfizo la respuesta de la portavoz de Cs, Yaneth Giraldo, al señalar que su propuesta de pacto "o no se entendió bien o hubo precipitación" a la hora de desestimarla. Es más, volvió a reiterarla y se mostró convencido de que el acuerdo era posible: "Va a haber entendimiento necesariamente y si no es conformando un gobierno será consensuando las medidas que tenemos que tomar", dijo.

¿A qué obedece esa insistencia? Según las fuentes consultadas, se trata de una cuestión estratégica. Al margen del objetivo obvio de sumar manos en la gestión municipal (trece concejales pueden hacer más que ocho), el Gobierno Barcala aspira a evitar críticas de un partido que sigue creciendo en todas las encuestas y que, hasta ahora, no sufre el desgaste de la toma de decisiones al no tener responsabilidades ejecutivas. Además, se trataría de aunar voluntades como ensayo ante la probabilidad de que los resultados electorales de 2019 puedan forzar la configuración de un bloque de centro-derecha para formar gobierno.

De hecho, no es la primera vez que Barcala lanza ese ofrecimiento expreso a Cs para compartir responsabilidades de gobierno. Ya lo hizo después de que se confirmase la ruptura del tripartito, el pasado noviembre, al pedir la dimisión de Echávarri y ofrecerse a asumir el gobierno de la ciudad como partido más votado. Y también reiteró esa oferta al presentar su propuesta de moción de censura contra Echávarri.

Hasta la propia presidenta del PPCV, Isabel Bonig, hizo hincapié en esa llamada a Cs durante la visita protocolaria que giró al Ayuntamiento de Alicante, este viernes. "Estaría bien que, en algún momento de la vida política, Cs decida qué quiere hacer". A su juicio, "en algún momento deberá dar un paso adelante y decir cuál es el proyecto que quiere para la ciudad de Alicante, para la Comunitat y para España; eternamente no se puede estar dando lecciones de moral", subrayó.

¿Existe alguna posibilidad real de que se produzca la entrada de Cs en el nuevo Gobierno? Por el momento, no hay ningún indicio que pueda conducir a esa situación, según precisaron portavoces oficiales. La directriz sigue siendo la de mantener autonomía en una senda propia desligada del pasado del PP y del presente de la izquierda, tras su oportunidad perdida.

Eso no quita que Cs pueda llegar a sentarse para escuchar al PP y que los populares lo sigan intentando. Como tampoco van a dejar de reivindicar las infraestructuras y las inversiones que resultan necesarias para la ciudad tanto ante el Gobierno central como ante el Consell, según recalcaron representantes del PP. Sin ir más lejos, Barcala mantuvo este viernes un primer encuentro institucional con el delegado del Gobierno en la Comunitat, Juan Carlos Moragues, y con el subdelegado en Alicante, José Miguel Saval, para tratar de acelerar los proyectos que dependen del Ejecutivo central. Por lo pronto, Bonig también añadió al respecto que el presidente del PP y del Gobierno, Mariano Rajoy, le había transmitido que el Ayuntamiento de Alicante tendría todo su respaldo.             

La presidenta regional del PP también señaló que esperaba que el Gobierno de la Generalitat se volcase con Alicante y con sus necesidades. En esta línea, tanto Bonig como Barcala insistieron en que serían reivindicativos. Con todo, según las fuentes consultadas, no parece que vaya a desplegarse una política de búsqueda de enfrentamiento con el Consell, de modo que el Ayuntamiento de Alicante no acabaría convirtiéndose en una plataforma que pudiese ejercer como contrapoder.

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