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vicepresidente de asebio

Daniel Ramón: “En la Comunitat hay empresas potentes de biotecnología pero tienen que venir de fuera para reconocerlo”

5/11/2017 - 

VALÈNCIA. La Comunitat Valenciana es la sexta comunidad autónoma por número de empresas usuarias de la biotecnología (232), con el 7,8 % del total, y la cuarta por empresas estrictamente biotech (65), con el 9,9 % del total. En cuanto a inversión en I+D en biotecnología, ha dedicado 49 millones de euros, el 5,3 % del total nacional.

Estos son datos de la Asociación Española de Bioempresas (Asebio), de la que el valenciano Daniel Ramón es uno de sus vicepresidentes. Fundador de Biópolis - participada en un 90% por compañía estadounidense Archer Daniels Midland (ADM) y en un 10% por CSIC- tiene claro que en la Comunitat Valenciana la biotecnología y la investigación todavía no se han convertido en un tema central para el Consell.

- ¿En qué situación se encuentra la biotecnología en España?

- Es muy sana en el sentido de que tenemos muchísima gente trabajando en el sector público, tanto en universidades como en el CSIC, con una calidad científica extraordinaria. Por otro lado tenemos, que es lo que en Asebio nos interesa, bastantes empresas que o bien usan la biotecnología como una herramienta, que suelen ser grandes compañías como farmacéuticas o empresas alimentarias, o que usan totalmente la biotecnología y que suelen ser pequeñas compañías. Tenemos un sector muy activo que ha superado la crisis y que ha conseguido hacer negocio.

- ¿Cómo se encuentra la Comunitat Valenciana respecto al resto de España?

- Sigue teniendo un enorme potencial en lo público, que en los últimos años ha sufrido el recorte en ciencia que ha tenido este país y en especial esta comunidad. Esto lo notaremos más en los próximos años y desde mi punto de vista ha sido un error. En cuanto a empresas tiene una serie de compañías interesantes que están dando empleo y que están moviéndose bien. El entorno no es el más adecuado para la investigación y el desarrollo en nuestra comunidad, no vemos una apuesta decidida, ni antes ni ahora. 

- Justo cuando salud es un sector clave.

- La salud es un punto importantísimo, pero con la agroalimentación y la biotecnología también se pueden hacer muchas cosas. Solo por esos dos motivos merece la pena invertir en biotecnología en la Comunitat. 

- ¿Han intentado acercase de alguna forma a la Generalitat? Con el cambio de modelo productivo tiene sentido impulsar estas áreas.

- En el día a día, las empresas tenemos que estar a lo que tenemos que estar: buscar clientes, generar ideas y vender producto. Particularmente, bajo mi punto de vista, siempre que me han llamado he acudido sea del signo político que sea, porque creo que es mi obligación. Pero nunca he hecho movimientos directos porque tengo que estar en otras cosas en mi día a día. Quizá ese ese un problema, que no hemos hablado demasiado con la Generalitat Valenciana. Sí que es verdad que a nivel país, y en algunas otras comunidades autónomas, hay un diálogo muy fluido entre administraciones y empresas de biotecnología. 

- A Biopolis les compró una empresa americana. ¿Hay muchas empresas internacionales buscando compañías españolas?

- Hay muchas empresas que tienen echado el ojo a pequeñas empresas biotecnológicas españolas y valencianas. En los últimos meses ha habido operaciones muy interesantes como la nuestra: Igenomix del IVI o Imegen, por ejemplo. Eso demuestra que aquí hay gente haciendo las cosas bien y vienen de fuera y lo reconocen. Quizá lo que a mí me llama la atención es que en la proximidad hay empresas muy potentes, tanto en el mundo de la agroalimentación como la Sanidad, y parece que no nos ven. Eso sí que llama la atención, que vengan los de fuera y no te reconozcan tus vecinos próximos. 

- ¿Y cuál es el motivo?

- A veces no vemos lo próximo precisamente por la proximidad, lo vemos como algo cotidiano y cuando lo ven de lejos se aprecia mejor. 

¿Se nota mucho la diferencia entre lo que hacía la anterior administración y ésta en cuanto al apoyo de bioempresas?

- Solo puedo decir que en las administraciones anteriores la apuesta fue por otras cosas, inclusive en ciencia. Se hizo una apuesta por el ladrillo, construyendo instalaciones que realmente no sé si teníamos necesidad de ellas y se olvidó lo más importante, y es que en ciencia en lo que hay que invertir es en la gente, en las neuronas. En el Gobierno actual se acaba de crear, tras casi dos años y medio, la Agencia de la Innovación. Que se haya tardado dos años y medio ya da un poco qué pensar. Tengo todas las esperanzas puestas en que la Agencia Valenciana de la Innovación apueste por las personas y por las neuronas, que es la vía correcta.

- ¿La drástica reducción de recursos al Centro Príncipe Felipe fue un golpe duro para la investigación?

- Yo creo que sí porque fue un magnífico ejemplo de cómo no había que haber hecho las cosas. Tengo clarísimo que había gente buenísima y esa era la buena apuesta. Pero lo que para mí no tiene sentido es gastarse un dineral en hacer un contenedor, lejos además de ambiente hospitalario, cuando en salud hay que estar lo más próximos posibles al ambiente hospitalario, y no apostar una parte importe del dinero en las personas, en las neuronas, en traerte a gente buena. No solo a valencianos y españoles que estén por ahí desperdigados, también a extranjeros que vengan y nos traigan conocimiento.

Y no hay que irse a la luna para buscarlos. Si uno analiza países como Holanda, o los Países Nórdicos, ve que ésta ha sido la apuesta por la ciencia. Han invertido en las personas y en las ideas y tener los edificios que son necesarios lo más adaptados y baratos posibles y a partir de ahí el dinero meterlo en la gente. 

- ¿Se ha conseguido mejorar la transferencia tecnológica en España?

- No se ha solventado. Yo soy de la opinión de que tenemos unos mecanismos de transferencia tecnológica de lo público a lo privado muy obsoleto y este fue el principal motivo por el que creamos Biópolis. Esto es un buen ejemplo de que cuando estos mecanismos se agilizan, se descargan de burocracia y se actúa de forma directa poniendo en contacto al investigador del laboratorio con el desarrollador del producto en la empresa, se logran dos cosas importantes. Por un lado que el investigador sepa qué se está haciendo en el mercado y dirija para allí sus investigaciones y por otro que la persona en la empresa conozca el potencial de investigación tanto en centros públicos como en pequeñas compañías biotecnológicas como al nuestra. Este modelo está vigente en Holanda y Países Nórdicos y no hay que invertir grandes cantidades de dinero. 

- Hablando de apoyo, ¿qué le pediríais a la administración?

- Independientemente de los colores políticos, que se den cuenta de que la innovación es una cuestión de Estado. Que no creo que cueste tanto que se pongan de acuerdo para poner en marcha planes para largo recorrido. Que con esos planes no varíe la situación porque la apuesta en biotecnología no es inmediata, es a largo plazo. Se trata de dar la seguridad de que a largo plazo va a haber una apuesta decidida, uniforme y continua aunque esto es pedir la luna.

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