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compositor y músico valenciano

David Moliner: "La percusión es el presente y el futuro de la música, junto con la electrónica"

17/01/2018 - 

VALÈNCIA. Entre Madrid y Castellón, y por Europa. David Moliner (1991, Castellón) es un compositor valenciano que se distingue por la música de percusión. Sin cerrarse ni al mediterráneo ni a la capital, ha logrando encauzar su camino en ciudades como Ginebra o Berlín. De él destaca la música de vanguardia y la estética conocida como culta. Un trabajo que ha sido marcado por maestros como Pascal Dusapin en la Haute École de Musique de Genève o por ganar el Composition Stipendium-Prize Universität Der Künste Berlin, en 2016. Pero sobre todo, destacan sus composiciones que solo versan de percusión, Moliner ha creado innumerables obras para piano o violín que han sonado no solo en España, también en Suiza, Alemania, Francia o Italia. Un currículum que con solo 26 años cuesta de desgranar. 

Por lo que hace al hoy, de la actualidad más remota, sus obras son publicadas por la editorial de París BabelScores y es artista exclusivo de la Adams Percussion. Una pasión por la creación y la música que le ha conducido además a ser profesor de armonía o educación auditiva en el Centro Superior Progreso Musical Madrid, e instructor de Arte Dramático para música en Katerina Gurska, también de la capital.

El 4 de mayo regresa a su tierra natal con el estreno de su creación Estructura II (Re-Do) con la Orquesta Sinfónica de Castellón y la exhibición de un concierto para marimba y vibráfono de Darius Milhaud, en el que el artista hará un solo. Para David Moliner esta primera cita supone una vuelta a la música que siempre soñó, "una pieza nostálgica ligada al recuerdo e influencia" que Pascal Dusapin hizo sobre él, y con la que incorporará "breves citas de su música". Por lo que hace al solo, la elección de Moliner parece haber sido inevitable por como "Darius Milhaud fue uno de los primeros músicos en componer para percusión como tal", un trabajo en el que quedaba plasmada "la estética y el simbolismo francés" y el gusto de dicho músico por el jazz americano. 

Así mismo, entre los muchos artistas que lo interpretan a él,  Santiago Pla, trompa solista de la Orquesta de Valencia, musicará la Estructrura IV, (Si-La), junto a la Orquesta Sinfónica de Rafaelbunyol y con Pablo Marqués a la dirección- en el mismo auditorio de la localidad y sobre febrero o marzo- y el clarinete Luis Fernández Castelló tocará la obra Punto sobre línea en el Auditorio del Conservatorio Velluters de Valencia, el 26 de abril.

-Ginebra y Berlín, ¿Qué buscabas en cada sitio?
-A Ginebra me marché porque quería profundizar en la música culta electrónica, ya que es una ciudad que le da mucha importancia al género. Y posteriormente fui a Berlín para profesionalizarme en el mundo del teatro con percusión. Alemania es un país muy rico en estéticas y el teatro es una de las vertientes más importantes de la música contemporánea de hoy en día.

-¿Urge además la necesidad de salir de España?
-Sin lugar a duda salir es algo que te enriquece, es una obligación en el campo de las artes y parece más necesario en España porque tampoco tenemos un circuito muy potente. Es reducido por desgracia. Hay que ampliar horizontes y culturizarse y en países como Francia y Alemania hay oportunidades.

-¿De dónde viene ese interés por la música vanguardista y la estética culta?
Es difícil decir un origen como tal, pero desde bien niño empece a componer y la evolución de la estética creadora me llevó a insertarme por la corriente actual. Además, la percusión como solo es también bastante reciente y su repertorio es reducido. De aquí el interés por crear nuevo inventario, partiendo de las inclinaciones actuales, para la percusión. Por eso que priorizo las nuevas tendencias por la música culta.

-Tu trabajo destaca pues por la percusión, pero también has tenido siempre debilidad por el piano.
-Sin duda para mi el piano es el instrumento total porque a través de él se compone una orquesta. De bien niño he llevado al piano conmigo. Además, también puede ser tratado como instrumento de percusión. Diríamos que soy percusionista pero el piano es mi instrumento amuleto.

-Crees que existe una falta de promoción y de consideración por ella?
-Sí, la verdad que los programadores y los gestores culturales son bastante conservadores- en nuestro país al menos- y priorizan la programación de instrumentos tales como el piano o el violín. Éstos son solistas por naturaleza y está claro que tienen un repertorio mucho más grande, pero la percusión es más poderosa y es el instrumento que más ha evolucionado como tal. Hoy en día la percusión es el futuro y el presente, junto con la electrónica. Es el más versátil.

-En una entrevista  realizada por PercuFest decías que prefirieres memorizar las partituras de una obra, para expresar bien lo que sientes.
-Me gusta ahondar en el alma del autor, ponerme en su piel y expresar lo que, modestamente, pienso que ha querido expresar con su música. Mirando la partitura me resulta difícil porque he de estar pensando en cuestiones puramente de escritura musical. Cuando está la música dentro de mí creo que soy capaz de algo más, porque la interpretación es ya un paso más.

-Te gusta añadir entonces una carga teatral a la música
-Sin duda, porque la percusión es un instrumento muy visual. El hecho de que haya una persona en el escenario tocando el vibráfono, la marimba, el xilófono, los timbales, la multi-percusión, el cuerpo musical... es algo bastante novedoso como tal. Entonces la corporalidad en percusión es absolutamente única. La percusión y el teatro son estéticas y corrientes muy paralelas.

-Así mismo, interpretas música de otros artistas. ¿Qué sensaciones tienes cuando estas ante sus creaciones?
-Siempre depende del momento en la que la interpretas, pero cuando estás con la partitura nueva de un compositor, estás aprendiendo lo que él ha querido transmitir o el código que ha querido exponer. La magia que tiene la música es que cada vez que tocas una partitura aprendes algo nuevo, y por más veces que la interpretes no dejas de hacerlo.

-De todas las obras que te han encargado en este tiempo. ¿Alguna especialmente complicada?
-Bueno, todas tienen su dificultad porque yo no soy saxofonista, ni pianista o violinista, y en muchos encargos que recibo de orquesta o de música de cámara, he de ponerme en la piel de unos músicos que tienen un conocimiento absoluto por su instrumento. He de obviar mi parte percusiva para que salga la vena compositiva del instrumento con el que compongo.

-Estudiaste con Alberto Posadas y tu maestro fue Pascal Dusapin. ¿Qué crees que es lo que más has aprendido con ellos?
-De Alberto Posadas el conocimiento absoluto que tiene de los instrumentos. Es muy importante que un compositor que sepa cómo funciona el mecanismo del artefacto. Y Alberto Posadas tiene un conocimiento total.
Pascal lo que tiene es el color y la belleza del lirismo y de aspectos propiamente de fraseo, cuestiones olvidadas en la música de ahora. Él es arquitecto musical y esa es la diferencia que le hace único, que aparte de un compositor es un creador. Es quien más me ha influenciado.

-Ahora tu enseñas también a otros artistas, la pregunta viene al revés, ¿qué es lo primero que quieres que aprendan tus alumnos?
-El amor por la música y el amor por lo que hacen, sin la pasión no podemos avanzar en la búsqueda de transgresión o de elementos nuevos. La pasión es el punto de partida de todo. Hace falta una parte autodidacta, porque yo les puedo enseñar muchas cosas, pero al final son ellos que le deben hacer una búsqueda constante de autores. Al final es vivir para la música y esa pasión llega a través de muchas estéticas.

-¿Qué transformación dirías que ha tenido tu música y tu con ella en este tiempo?
-Empece a componer de manera intuitiva de pequeño, y claro no tenia recursos ni un bagaje académico para racionalmente explicar mi música. Posteriormente, estudié aquí en València con Voro Garcíaa y él me inculcó el amor por el conocimiento musical y cuestiones más técnicas. Pero, el cambio fue con Pascal porque me hizo volver hacia mis origines, es algo que siempre le agradeceré y mi evolución reside ahí justo.


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