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el tintero / OPINIÓN

De héroes y villanos

Porque la realidad es así, hay gente buena y gente mala. Gente que se mueve guiada por valores que deberían ser los que imperaran en nuestra sociedad y gente que apela a los más bajos instintos

14/06/2017 - 

No nos andaremos con rodeos y vamos a evitar la equidistancia, en los últimos días algunas de las noticias más relevantes en España tienen claramente héroes y villanos. Sí, como en las aventuras para niños. Y para dejar claro a qué nos referimos, la RAE define al héroe como “persona ilustre y famosa por sus hazañas y virtudes (…) persona que lleva a cabo una acción heroica”; y al villano como “rústico o descortés, ruin, indigno o indecoroso”. Eso de ruin me recuerda al “ruiz” (Mariano Rajoy dixit) que el presidente del gobierno le espetó al actual secretario general del PSOE, Pedro Sánchez en un acalorado debate en la campaña de las elecciones generales. Pero no piensen que estos protagonistas representan a nuestros héroes y villano, no.

En el Tintero de la semana pasada, cuando escribía estas líneas no estaba certificada la muerte de Ignacio Echeverría –aunque muchos desde el primer momento temíamos lo peor–, pero el tiempo transcurrido hasta hoy ha servido para demostrar que hay un halo de esperanza en la España de 2017. No sólo por su actitud valiente, propia de un héroe sobre todo en el contexto de una sociedad huidiza y cobarde, sino por el ejemplo que nos ha transmitido la familia, porque denota que la educación en valores y principios sigue vigente.

Creo que no se ha profundizado en ello quizá porque no interesa o porque nos provoca pavor, pero la actitud de la familia que a todos provoca admiración por su entereza y agradecimiento, así como el arrojo y coraje de Ignacio que se enfrentó con un inofensivo monopatín a alimañas con cuchillos y machetes, es fruto de su educación familiar –basada en la moral cristiana– donde claramente los valores como esfuerzo, honestidad, sacrificio y disciplina han sido los protagonistas. Sino, quién puede entender que ante el patético comportamiento de las autoridades británicas, sólo hayan encontrado palabras de gratitud y ni una mínima crítica. ¿Se imaginan el calvario de estar cuatro días sin saber nada de tu hijo y tardar una semana en repatriarlo para enterrarlo?

“Persona ilustre y famosa por sus hazañas”, así definimos a un héroe, creo que Amancio Ortega es famoso e ilustre por crear de la nada una empresa que está presente en todo el mundo, factura miles de millones y genera cientos de miles de puestos de trabajo. Sería esto suficiente para poder considerarlo un héroe pero si además conocemos de sus constantes donaciones para que la sanidad pública española pueda adquirir equipos de última generación en la investigación contra el cáncer, es muy difícil entender que se le pasa por la cabeza a colectivos o personas que lo critican.

“No me gustan las dinámicas tercermundistas del millonario que regala dinero al sector público” esta frase es de Pablo Iglesias a principios de abril y denota la catadura moral del protagonista de la moción/tostón de censura. Una vez más podemos diferenciar claramente entre héroes y villanos, entre lo constructivo y lo destructivo, entre la generosidad y la mezquindad, entre la España moderna, democrática y avanzada y la ensoñación de un país que acabaría como su teórico modelo, sí Venezuela.

Y para rematar esta historia, el deporte. Ese nuevo tótem que se erige como el opio del pueblo en las sociedades modernas, que mantiene el orgullo de pertenencia a una nación cuando un deportista o equipo vence y que puede dejarnos sin siesta bien sea por una carrera de motos, un partido de fútbol o una final de tenis. En estos días Rafael Nadal conquistaba su décimo Roland Garros, atendía no sólo a los medios sino a los aficionados que se quedaron en la pista central, levantaba la copa de los mosqueteros y escuchaba en silencio y con emoción, el himno de España. Nadal representa, como el resto de nuestros héroes una educación basada en el respeto, la constancia, el trabajo y la humildad. Frente a él un deportista como Pep Guardiola que ha demostrado su incapacidad para entender la Europa y la España democrática en la que vive, su infantilismo para creer en el terruño independiente frente a la nación y el continente integradores y su cinismo al promocionar una teocracia y atacar a una democracia.

Así que, dejando de lado las eternas intervenciones parlamentarias de estos días donde héroes no se aprecian pero villanos varios, en la sociedad civil, en la empresa, el deporte y en diferentes ámbitos no todos somos iguales. Hay héroes, hay personas que trabajan por hacer las cosas mejor y construir un futuro próspero y otras que siguen ancladas en el odio, el rencor y la maldad.   

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