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La nave de los locos / OPINIÓN

De orgasmos femeninos y domingos felices

Siempre nos quedará Villena. El Ayuntamiento de esta localidad promoverá el Día del Orgasmo Femenino y los Domingos Felices. Por fin algún político piensa en el bienestar de los ciudadanos. Ahora falta que otros municipios tomen ejemplo y aprueben planes de felicidad para sus vecinos  

5/03/2018 - 

El último día de febrero, en una de esas jornadas que invitan a quedarse en casa con la mantita sobre las piernas, me encontré con mi amigo Vladímir en el paseo de Ruzafa. Venía de la academia donde perfecciona su nivel de español. Vladímir, que llegó a València hace un año, empieza a hablar el castellano mejor que nosotros los nativos, lo cual no es de extrañar a la vista de cómo maltratamos el idioma común.

—¿Sabes que me voy a Villena este domingo? —me pregunta.

—¿A Villena? ¿Qué se te ha perdido a ti en Villena? ­—le digo.

—¿No te has enterado de que en Villena las mujeres tienen garantizado el orgasmo y los domingos son felices?

—¡Qué me estás contando!

No di crédito a lo que me dijo, pero me entró la curiosidad, así que, después de despedirme y mandarle un abrazo muy viril al camarada Putin, me dispuse a investigar si Vladímir estaba en lo cierto. Y, en efecto, llevaba razón. Rescaté la noticia de internet. Decía que el Ayuntamiento de Villena, gobernado por Los Verdes, ha acordado el II Plan de Felicidad, Igualdad y Diversidad, que contempla, entre otras acciones, el Día del Orgasmo Femenino y los Domingos Felices.

El plan prevé además una aplicación móvil para medir la felicidad de los villeneros y las villeneras.

La noticia me hizo reflexionar…

Si hace unas semanas elogiaba a la premier británica, Theresa May, por crear un Ministerio para la Soledad, pensando en todos los que somos unos solitarios incorregibles, hoy aprovecho esta generosa tribuna para respaldar la iniciativa promovida por el alcalde de Villena, Francisco Javier Esquembre, y su concejala de Igualdad, Catalina Hernández. En un momento en que España está paralizada por la ausencia de Gobierno y de una oposición cualificada, es de agradecer que Villena, dentro de sus modestas competencias municipales, promueva la felicidad de sus vecinos y sobre todo de sus vecinas, a las que casi se les garantiza un día para solazarse con quienes ellas deseen, sean hombres o mujeres, en aras de la necesaria emancipación femenina.

La política es marcar unas prioridades. El Ayuntamiento de Villena podría haber decidido mejorar el alumbrado público y las aceras o rebajar el IBI de la ciudad, cuestiones tan prosaicas que no merecen nuestra consideración. Porque lo que mueve a ese equipo de gobierno no es la prosa sino la poesía en sus políticas. Resulta enternecedor —y muy ambicioso, dicho sea de paso— que el Ayuntamiento se haya propuesto que los domingos sean felices para los villeneros. Sabemos que no lo son. Pocas cosas hay más tristes que una tarde de domingo de febrero, cuando nos preparamos para volver a la tétrica realidad de los lunes, jefes incluidos.

Bajar al chino o sacar el perrito, dilema del domingo

Después de la comida de los domingos nos enfrentamos a un dilema casi existencialista. ¿Qué hacer? ¿Bajar al chino a comprar latas de cerveza de dudoso origen? ¿Sacar a pasear el perrito? ¿Hacer el amor sin ganas? ¿Escuchar la radio para enterarse de que el Levante ha vuelto a perder? Ninguna de estas opciones nos convence. Estos domingos son ahora, si cabe, más tristes porque ni siquiera podemos ir al Carrefour o a El Corte Inglés a olisquear entre sus estanterías porque un Gobierno autoritario les ha prohibido abrir.

El Ayuntamiento de Villena podría haber decidido mejorar el alumbrado público o rebajar el IBI, cuestiones tan prosaicas que no merecen nuestra consideración

Muchos valencianos esperaban con impaciencia una decisión como la adoptada por el gobierno local de Villena. Le han llovido las críticas, todas ellas injustas, por su II Plan de Felicidad, inspirado en los ideales de la Ilustración. Pero la gente sencilla, los hombres y las mujeres de a pie que saben lo que quieren, aquellos que no se dejan engañar por los agoreros, están del lado del alcalde y la concejala. Me entero por Vladímir de que cada domingo de esta primavera saldrán autobuses desde la plaza del Ayuntamiento de València y de la Montañeta de Alicante con destino a Villena. Hay demanda para llenarlos. Son gente que huye del tedio de los domingos, de la grisura de la vida, buscando un remedio en Villena.

Estoy pensando en montarme en uno de esos autocares en los que el 50% de las plazas son para hombres y el otro 50% para mujeres en justa y acertada paridad. Mi propósito es ser feliz al menos un domingo al mes. Es más, si con mi modesta contribución y sin pasar por alto mis límites físicos como hombre, puedo ayudar a consolidar el Día del Orgasmo Femenino, Los Verdes de Villena saben que pueden contar con mi colaboración desinteresada. Hemos venido al mundo a hacer felices a los demás. ¡Qué diantres!

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