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AMENAZA CON IRSE DE VALENCIA

El Marina Beach Hotel presiona al Ayuntamiento para que agilice sus permisos

El consistorio, que acaba de levantar el veto de los equipos musicales en el club de playa asociado, asegura no haber registrado ninguna petición formal

15/01/2017 - 

VALENCIA. El nuevo sueño dorado de Antonio Calero, propietario del complejo de ocio Marina Beach Club, se está disipando antes de materializarse. Su propósito de montar un hotel de 5 estrellas en el Paseo de Neptuno de Valencia está en jaque al no contar todavía con el permiso de obras y de actividades. El empresario admite que no ha presentado la solicitud ni iniciado el proceso administrativo, dado que no cuenta con ninguna garantía de plazos por parte del Ayuntamiento. Desde el consistorio, por su parte, le instan a someterse al proceso tradicional si finalmente quiere lograr el permiso.

“Les hemos preguntado por el tiempo necesario y no contestan. Tenemos la experiencia de otros proyectos y la ineficacia es insoportable”, asegura el empresario de la noche, que ya ha tenido problemas en esta materia. Es por ello que amenaza con paralizar la inversión en la rehabilitación del negocio, situado en número 72 e identificable desde la playa de Las Arenas por albergar una tienda de Ale-Hop, “porque no vemos demasiada seguridad jurídica en la ciudad como para invertir en la rehabilitación”. “No vamos a perder dinero  en proyectos que se quedan dos años en una mesa”, afirma al respecto.

Por su parte, el Servicio de Actividades del Ayuntamiento, al frente del que se encuentra el concejal Carlos Galiana, insiste en que ellos aún no pueden dar luz verde si la documentación no se presenta para ser revisada. “Hace pocos meses del anuncio, pero aquí nadie ha venido a con una petición formal ni a mantener una reunión, que es lo habitual en un proceso así”, aseguran fuentes del departamento municipal, desde donde también añaden: “No estamos hablando de un negocio cualquiera, sino de un gran hotel en el plena orilla de la playa, así que lo lógico es que se dé un encuentro”.

No lo ve tan claro Calero, quien considera que lo normal es “dar plazos a los empresarios” y argumenta que esto es lo que sucede “en todas las ciudades del mundo”. Es por ello que su amenaza consiste en llevárselo a otra parte o realizar inversiones diferentes en otros sitios. “En Valencia, desde luego, no. Si te tiras tres meses para una tontería, imagínate para un hotel. Resulta totalmente desesperante”, argumenta.“El tiempo es dinero parado. Lo dejamos ahí hasta que los políticos de esta ciudad piensen que es bueno invertir en ella”, precisa.

La gravedad se relaciona directamente con la inversión realizada. Un total de 6 millones de euros para la compra, que se iban a duplicar con la rehabilitación como hotel, distribuido en una planta baja, tres alturas y un ático. El proyecto arquitectónico había sido encargado a José Martí, del estudio ERRE, y contaba con importantes firmas de mobiliario como Andreu World, Viccarbe o Porcelanosa. “No puedes invertir ese dinero para tenerlo parado hasta que a un señor le apetezca”, critica el empresario.

Equipos desprecintados

El Ayuntamiento insiste en su buena voluntad con respecto al negocio. Para ello se refiere al “alzamiento del cese de paralización” de los equipos de música del Marina Beach Club, tras cerca de tres meses sin poder usarlos. Cabe recordar que habían sido precintados y permanecían vetados desde septiembre, cuando se registró un exceso del nivel sonoro de la terraza de más de 15 decibelios y la Policía tuvo que intervenir.

El departamentos asegura que este expediente se ha tramitado con celeridad y, Tras los últimos informes técnicos favorables, se ha decidido levantar el veto. De hecho, según fuentes municipales, los resultados fueron notificado el pasado viernes.

Un negocio a lo grande

Cabe recordar que el Marina Beach Valencia, el club de ocio que mantiene la empresa Recaba Inversiones Turísticas S.L. a pie de playa en la Marina Real, también tuvo unos tiempos de espera dilatados. De hecho, terminó por abrir en la primavera del año pasado, más de año y medio después de licitarse. Lo hizo, además, entre dudas por el hecho de que los permisos fueran los adecuados. El local define su actividad como "café cantante con servicio de restauración piscina con solárium", para un aforo total de 1.441 personas, y dispone de una declaración del Organismo de Certificación Administrativa (Ocad) Mientras el Ayuntamiento defiende la validez de la misma, la Generalitat duda.

Antonio Calero, socio principal de Recaba, quería vincular sus dos negocios dentro de la ciudad. Además de emplear el mismo nombre en los dos casos, su intención era que los huéspedes del Marina Hotel se convirtieran automáticamente en clientes autorizados del concurrido club. De este modo, el club de playa pasaría a cubrir las principales necesidades de zonas comunes del hotel, pese a que este contaría con restaurante propio.

Otra de sus ideas era tematizar cada una de las habitaciones, potenciando la decoración, de modo que cada cliente pudiera vivir una noche diferente. Para ello estaba buscando sinergias y convenios con firmas de mobiliario valenciano, que en estos momentos quedan detenidos.

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