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gestora en la ribera alta y pérdida de implicación general

El PPCV acusa el desgaste comarcal en su camino hacia los ocho años sin renovación

20/03/2018 - 

VALÈNCIA. La dirección nacional del PP tomó una decisión meses atrás que afectaba de una forma sensible a la estructura de la formación popular en la Comunitat: la pugna entre el presidente de la organización, Vicente Betoret, y la aspirante al cargo, Mari Carmen Contelles, portavoz en la Diputación, se saldó con la imposición de una gestora en la provincia de Valencia con el diputado nacional Rubén Moreno al mando y con la exconsellera María José Catalá como segunda de a bordo.

La decisión adoptada por Madrid tuvo -y tiene- una serie de consecuencias que, tal y como informó este diario, se prolongarían por varios años por el propio sistema de funcionamiento del PP. Así, la dirección nacional tomó la determinación de perpetuar la gestora y no celebrar un congreso provincial hasta que concluya la legislatura -teóricamente- en 2019. Esto provoca que el resto de cónclaves -comarcales y locales- tampoco se hayan celebrado puesto que en la formación de la gaviota estos procesos tienen lugar en orden de mayor a menor y en cascada. Una circunstancia esta que, posiblemente, podría sortearse pero que desde Génova no tienen ningún interés en afrontar.

Con este escenario, todo indica que, como pronto, el congreso provincial de Valencia se celebraría en la segunda mitad de 2019, sino en la recta final. Esto desbloquearía el resto de procesos por lo que los cónclaves comarcales y locales verían la luz posiblemente ya en 2020. Todo ello suponiendo que todo transcurriera con normalidad, dado que no sería descartable que todas estas citas pudieran retrasarse por la celebración de las elecciones generales a lo que seguiría un nuevo congreso nacional del partido, por lo que no sería de extrañar que se congelaran estos procesos y se esperara a que se iniciara la rueda de procesos orgánicos.

Juan Giner, Blanca Garrigues, Rubén Moreno, María José Catalá y Antonio Clemente, en una reunión de la gestora

Contando con que el último congreso provincial de Valencia, en el que salió reelegido Alfonso Rus, tuvo lugar en julio de 2012, todo apunta a que pasarán un total de ocho años -el doble de lo normal- hasta que los militantes del PP puedan volver a participar en un proceso de estas características, al igual que los comarcales y locales.

Precisamente uno de los dirigentes próximos a Rus anunció días atrás su renuncia a la presidencia comarcal en este caso de la Ribera Alta. Así, según informó Levante-EMV, el diputado provincial Rafa Soler transmitió su adiós al cargo orgánico que había ostentado durante 13 años, si bien mantendrá su acta en la corporación provincial.

El diputado provincial y ya ex presidente comarcal Rafa Soler

Una marcha que llevó a la gestora provincial a designar a su vez a una gestora para esta demarcación, una de las más importantes en número de afiliación para el PP. Un hecho que pone de manifiesto el desgaste que amenaza con intensificarse en las comarcas por la falta de renovación: cabe recordar que los últimos congresos comarcales se celebraron bajo la tutela de Rus y con la formación popular al mando de todas las instituciones. Casi seis años después, las circunstancias han cambiado en muchas de estas demarcaciones, empezando por que se han perdido la mayoría de ayuntamientos que se controlaban y siguiendo por que la dirección provincial está en manos de una gestora.

Con este escenario y con el horizonte de que no se afronten relevos hasta 2020, resulta difícil que desde las direcciones comarcales pueda mantenerse la tensión entre la militancia. Esto, unido a la falta de control institucional conlleva una pérdida de músculo orgánico que termina produciendo el desgaste entre los dirigentes que llevan el peso de la organización sobre todo en las comarcas donde existen referentes dentro de la Diputación de Valencia. 

Una situación compleja que se acentúa ahora con el inicio de la carrera por las candidaturas locales: tanto Bonig como la gestora de la provincia de Valencia deberán hilar fino a la hora de señalar a los aspirantes a las alcaldías dada la sensación de pérdida de músculo e implicación en varias comarcas comparada con los grandes tiempos del PPCV.

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