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El profesionalismo y la evaluación, claves para las sostenibilidad del sistema sanitario

16/12/2016 - 

VALENCIA. Mantener el sistema de salud que actualmente tiene España es una labor ardua por su coste, si bien es cierto que pueden existir claves para  que sea más eficiente. Así lo exponía Beatriz González, catedrática de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria e investigadora del Centro de Investigación en Economía y Salud en el Seminario ¿Qué cambios económicos necesita España? Un sistema de salud eficiente, sostenible y estable celebrado este jueves en el Adeit en el que participaba junto a otros especialistas.

La investigadora ponía sobre la mesa algunas reformas a nivel macro. En primer lugar, señalaba los costes de la descentralización de la Sanidad en autonomías debido a duplicidades que se ve compensado con una gran riqueza experimental al poder probar por 17. Sin embargo, señalaba la necesidad de tener laboratorios de políticas y que la información traspase. 

“Experimentar sin evaluar es despilfarrar”, reconocía. “La propuesta que hago es recuperar el espacio para las reglas de juego comunes, ganar eficiencia mediante coordinación, interoperabilidad de información clínica con big data o eficiencia por comparación de buenas prácticas”, reconocía.

En segundo lugar, señalaba que la cobertura de servicios es “tácita, opaca, arbitraria y contingente a los grupos de presión”. Insistía en la necesidad de una cuarta barrera con formato de agencia que filtrara el coste-efectividad de los tratamientos para financiarlos. “No se puede dejar la responsabilidad en mano de los clínicos”. Reconocía que actualmente existe un grupo voluntario llamado Génesis de varios hospitales públicos que hace informes de coste-efectividad y lo ponen en común en una web. No obstante, reprochaba que no tienen capacidad ejecutiva. “Hay que institucionalizar la priorización y decisión de desembolso y cobertura con una agencia”.

El tercero de los problemas son los recursos humanos. “El estatuto marco es un obstáculo a la gestión de los recursos humanos ya que dualiza el empleo y dificulta un diseño eficiente por incentivo”, señalaba González. “El ser propietario de una plaza también es una forma de privatización”. Criticaba la temporalidad de los empleados actuales en Sanidad ya que en España en 2014 se firmaron 50.000 contratos en la Atención Primaria de los que solo el 7% fueron indefinidos y de menos de un mes. 

“Si mantiene a un médico en la atención primaria en 5 minutos de consulta puede  terminar porque conoce a su familia y su entorno. Si cada 4 años hay una OPE brutal y entre OPE y OPE se hacen contratos de una semana no tiene sentido. Tiene que haber un nuevo marco y desfuncionalizar progresivamente a los profesionales sanitarios, buscando un marco laboral compatible con el profesionalismo”.

A esto suma la necesidad de un nuevo profesionalismo que reduzca las actividades clínicas de bajo valor. “Un mismo tratamiento puede ser de valor muy alto para algunos pacientes y otro muy bajo y esto lo tienen que ver los profesionales”. La investigadora señaló que los grandes éxitos de la reducción de costes no van a venir de mejoras tecnológicas, sino de reformas organizativas y de cambios en incentivos, además de insistir en que algunos servicios deberían ser recentralizados con el fin de mejorar la actividad clínicas. “No puede haber hospitales haciendo menos de 200 operaciones de cirugía abierta porque aumenta la mortalidad”, insistía.

Diferencias en el gasto sanitario por habitante de un 30% entre comunidades

En lo que llevamos de siglo, el gasto sanitario público español ha pasado de una primera etapa de fuerte expansión a experimentar ajustes derivados de la crisis económica. En concreto, el gasto público en salud por habitante creció un 40% entre 2002 y 2009 y retrocedió un 21% entre ese último año y 2014, según explicaba el director de Investigación del Ivie, Francisco Pérez.

Destacó que las diferencias regionales en gasto sanitario por habitante alcanzan hasta el 30%: mientras en el País Vasco el gasto autonómico por habitante se situaba en 1.566 euros en 2014, en Andalucía era de 1.039 euros. Por su parte, la Comunidad Valenciana, con 1.183 euros por habitante, aparece por debajo de la media española (1.229 euros).


Aunque la estructura demográfica y los costes de provisión de los servicios de las comunidades inciden en las diferencias de gasto, estas también se deben a la disparidad de recursos financieros de las comunidades, e inciden en las dotaciones de recursos humanos para la prestación de los servicios.  

José María Abellán destacaba la gran dispersión territorial existente en el peso que representa el gasto sanitario en el PIB regional, con comunidades autónomas en las que representa el 9% y otras que no alcanzan el 4%, situándose la media nacional en el 5,6%. Varias ponencias presentadas han constatado que esas desigualdades regionales no se han reducido a lo largo del siglo, ni en el periodo de expansión, ni en el de recesión. 

Miguel ángel García dedicaba su ponencia a explicar la evolución del empleo autonómico en sanidad en el periodo 2002-2014, destacando el “anormal comportamiento del empleo entre 2008 y 2011, con crecimientos que no eran acordes ni a los aumento de las necesidades de la población ni a las circunstancias financieras de los primeros años de la crisis, y que han agravado las tensiones sociales derivadas de los ajustes posteriores”. 

En la segunda mesa de trabajo se ha abordado el análisis de los resultados del actual sistema de salud español y las posibles mejoras que podrían incorporarse al mismo. En este debate, han intervenido Sergi Jiménez, profesor de la Universitat Pompeu Fabra e investigador de Fedea; 

Sergi Jiménez destacaba la calidad del sistema sanitario español que, pese a los ajustes, no ha visto empeorados sus resultados en la mayoría de indicadores. Sin embargo, ha mostrado preocupación por algunos indicadores concretos como el aumento de niños nacidos con bajo peso y de la obesidad –en particular de los menores- y la evolución de la enfermedad mental, así como el empeoramiento de la opinión de una parte de la población sobre la calidad del sistema sanitario. Sin tratarse de indicadores que puedan ser claramente asociados a la crisis, el profesor Jiménez ha advertido sobre el riesgo de que algunas de las tendencias que los mismos reflejan se consoliden.

Guillem López Casasnovas centraba su exposición en la descentralización como oportunidad para conseguir un sistema sanitario sostenible y, sobre todo, solvente, es decir, capaz de responder a los cambios en las necesidades con mayor agilidad. En ese sentido, subrayó el contraste entre la riqueza de experiencias derivada de la descentralización con la que cuenta el sistema de salud español con la pobreza de evaluaciones de dichas experiencias. “Sin evaluación de los resultados –señalaba- la experimentación es un despilfarro porque impide conocer cuáles son las mejores prácticas y la difusión de las mismas”. 

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