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EL TINTERO / OPINIÓN

El tiempo entre imposturas

Si en los últimos tiempos hemos hablado mucho de la política del postureo, ahora podemos afirmar con tristeza que también existe una política llena de imposturas. Muchos discursos y hechos que pueden calificarse como “fingimientos o engaños con apariencia de verdad”

9/10/2016 - 

Los gestos son importantes en la vida, en política más y en tiempos de crisis, a falta de pan buenos son gestos. Seguro que han oído y leído alguna vez que nuestros actuales líderes locales y autonómicos hacen una política de gestos, y es cierto. La situación económica imponía a los gobernantes de esta legislatura una situación difícil, en consecuencia su estrategia política optó por los gestos en lugar de los gastos: Joan Ribó dejó enseguida la vara de mando al tomar posesión y declaró: “el tiempo del autoritarismo pasa a la historia”, también se apresuró a abrir el balcón para los selfies con la ‘plaza de la mascletà’ para decirle al pueblo valenciano “esta es vuestra casa, venid cuando queráis”; Manuela Carmena dijo que los ciudadanos les llamáramos por su nombre de pila porque ellos son nuestros servidores –gracias por recordárnoslo–; y el inigualable Kichi, en la tacita de plata, pronunció dos discursos, en el consistorio y en la plaza ante la ciudadanía.

Ha pasado ya un tiempo, podemos valorar con algo de experiencia la simbología de la autodenominada nueva política y afirmar que además de muchos postureo como se ha dicho una y mil veces, también hay mucha impostura, es decir, “fingimiento o engaño con apariencia de verdad”. Porque fue el gobierno que lidera Joan Ribó el que abocó a la marginalidad a una institución que se preocupa de los marginados y sus necesidades vitales, dejando sin ayudas y sin sede en Valencia al Banco de Alimentos. Y en las calles además de mucha suciedad, seguimos viendo a personas necesitadas de atención sanitaria, vital y sobre todo moral y eso que tenemos una vicepresidenta, Mónica Oltra, que prometió que el Consell venía a “rescatar a las personas”, ahora vemos que era un impactante reclamo electoral y de gran rédito político pero una impostura a fin de cuentas.

Esta semana se ha producido otro hecho que tiene como base y naturaleza una reivindicación justa que está razonada y argumentada por activa y por pasiva, pero en el que también encontramos imposturas. Hablamos de la injusta financiación de nuestro territorio, ese tema que de repetido empieza a parecernos irrelevante. Para los que nunca se hayan planteado el asunto a fondo, en este enlace pueden encontrar un buen resumen sobre el estudio realizado por el IVIE con su director de investigación Francisco Pérez a la cabeza. En la parte positivo, se ha logrado el consenso de todos los agentes de la sociedad valenciana, y en la negativa los líderes políticos hierran convocando un evento en Madrid para rodearse ¿de? Lo lógico sería pensar que se reunió y se “abroncó” a la clase política, empresarial, social y cultural madrileña pero la realidad fue que prácticamente sólo había valencianos. Mucho gasto en AVE, mucho gesto en el photocall y mucho humo. La realidad es que se debe dirimir en un Consejo de Política Fiscal y Financiera donde vascos, navarros o catalanes, dudo que quieran ceder y reconocer que el trato desigual genera injusticia e insolidaridad entre los territorios que forman España –proyecto común en el que no creen los representantes de las CC.AA. más beneficiadas fiscalmente–.

Y de posturas e imposturas está trufado el discurso del actual PSOE que tras la batalla de la semana pasada concluyó con ‘El entierro del Conde de Ferraz’, y en estos días escuchamos de sus variados líderes nacionales y regionales afirmaciones contradictorias, ridículos eufemismos y matizaciones sobre el significado de la palabra no. El líder de la gestora, Javier Fernández parece un hombre sensato y razonable, el representante valenciano en esa gestora, el diputado José Muñoz lo califica como un político ”intelectualmente sólido”. Veremos como acaba esta complejísima situación en la que nos encontramos porque algunos consideran que el PP podría preferir terceras elecciones y aumentar su representación parlamentaria, pero otros creen que el PSOE podría recuperar voto aunque fuera por un sentimiento de pena de parte del antiguo y numeroso electorado socialista. Que definan sus posturas y se dejen de imposturas.

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