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al otro lado de la colina / OPINIÓN

¿La amenaza terrorista viene de Asia Central?

Las generalizaciones nunca son buenas, mucho menos si sirven para demonizar a un pueblo o etnia, por eso algunos titulares que hablan de países como caladeros terroristas en Asia Central, no sirven para centrar los análisis, pero si para transmitir recelos y prejuicios

4/11/2017 - 

Ahora le toca a Uzbekistán por haber concatenado ciudadanos originarios de ese país ataques terroristas. Antes que Saifullo Saípov atropellase y matase al menos a 8 personas y herido grave a otras 11 en Nueva York, ocurrió en Suecia en abril donde otro uzbeko atropello y mató a cuatro personas con un camión, y anteriormente en la última nochevieja en Estambul otro uzbeko asesinó a 39 personas. Pero en abril, por ejemplo, una agencia de noticias rusa focalizaba en otro país de Asia Central el origen del terrorismo con el siguiente título: ‘Kirguistán, caladero del yihadismo terrorista que ataca Europa’. Los asesinos, criminales terroristas tienen múltiples motivaciones para llevar la muerte a sus semejantes, una de ellas (fundamentalmente) es el odio a lo diferente, al contrario, a lo que previamente una ideología totalitaria ha demonizado, como ocurre con el Yihadismo que presenta a la civilización Occidental como el Gran Satán. Más aún, en este caso lo demuestra, cuando, como nos cuenta el Gobernador de New York State, Andrew Cuomo, el terrorista se radicalizó después de llegar a los USA en el 2010.

Pero esta focalización del problema terrorista en esta región de Asia nos va a servir para proporcionarles algunos datos que les haga ver lo complejo que son las relaciones internacionales, también en los países “tanes”. En primer lugar este alejado lugar del mundo es para grandes tratadistas y geopolíticos del siglo XIX como John Mackinder el centro del mundo o Heartland (tierra corazón) que se situaba en Eurasia, principalmente en Siberia- Asia Central, y cuyo dominio aseguraba el control del globo; en la actualidad su importancia se ha vuelto a poner de moda con la iniciativa china de Xi Jiping del One Belt, One Road (Un Cinturón-Franja, Una Ruta).

El proyecto chino, del que ya hemos tratado, es una iniciativa del presidente todopoderoso chino para el renacer de la Gran Nación China, El Sueño Chino, con la pretensión de hacer de este país milenario el líder de Eurasia y por ende del mundo, y donde la región de Asia Central tiene para el líder comunista un triple interés, básicamente.

En primer lugar porque esta región es una zona de abundantes recursos energéticos, materias primas, hidrocarburos, Uranio, tierras raras, recursos hídricos, etc. fundamental para proveer a la industria china antaño volcada a la exportación y ahora intentado volcarse a la demanda interna (consumo nacional); después porque ocupa un lugar fundamental (pivote que dirían los clásicos) en el eje terrestre que conforma el comercio del One Belt, One Road, casi un lugar central; y finalmente por la influencia que los movimientos islámicos de los países “tanes” tienen en la región china de Sinkiang, poblada por la etnia Uigur y su Movimiento por la Independencia de Turquestán oriental.

Y si hablábamos de Asia Central como el Heartland del mundo, su centro sería Uzbekistan, pues se halla en el corazón de esa región, donde se alzan ciudades de la Gran Ruta de la Seda, como Samarcanda. Con este país, con el que relativamente hace poco tiempo establecimos relaciones diplomáticas, tuvimos antiguos contactos ya con un embajador de Enrique III al principio del siglo XV que visitó la corte del Kan Tamerlán en Samarcanda tras un complicado viaje narrado por su protagonista González de Clavijo.

Este país que el año pasado cumplió su cuarto de siglo de independencia, acaba de pasar su segunda transición. Si la independencia de la URSS se puede considerar la primera, el relevo o sucesión de su líder Islam Abduganiyevich Karimov, tras su fallecimiento y las elecciones del 4 de diciembre de 2016, sería una nueva transición con la elección del nuevo presidente Shavkat Mirziyoyev.

Uzbekistán es un país rico en recursos naturales, por sus reservas de hidrocarburos, uranio, carbón, etcétera. Además está situado en una confluencia geopolítica; es el único país de esta región que tiene frontera con todos esos “tanes”: Kazajistán, Turkmenistan, Kirigistán, Tayikistán o Afganistán. Por todo ello sus alianzas han sido objeto de estudio e interés de las grandes potencias. Si hasta el 2005 era un gran aliado de Occidente y USA (tenia incluso bases militares en su territorio), un incidente, en mayo de 2005, en la prisión de Andiján, asaltada por terroristas islámicos, y los consiguientes hechos calificados como tortura y represión según Human Rights Watch, hizo que sus alianzas basculasen hacia el bloque China-Rusia y la Comunidad Económica Euroasiática, o la Organización del Acuerdo sobre la Seguridad Colectiva.

Porque el país también ha sufrido los azotes del terrorismo a través del Movimiento Islámico de Uzbekistán gestado a partir de los 90s, sobre todo en el valle del Ferganá, confluencia con tayikos y kirguises. Además estos terroristas, duramente controlados por las autoridades de Tashkent, se aliaron primero con los Talibán y últimamente con el Estado Islámico; de hecho alrededor de 5.000 terroristas de Asia Central militaban en el DAESH.

Y ya para ir finalizando hablaremos del problema del agua, el oro azul. Ya en 2001 Kofi Annan expresaba que “la fuente principal de guerras y conflictos interestatales en el futuro es el agua.”, pues más de 2000 millones de personas tendrán dificultades de abastecimiento alrededor de 2025, como ejemplo China que tiene alrededor del 20% de la población y tiene sólo un 7 % de recursos hídricos. Estas deficiencias hídricas son muy relevantes en esta región pues el 90 % del agua que llega a Turkmenistán proviene del exterior, el 77% del agua de Uzbekistán también y a Kazajstán el 40 % llega de fuera, siendo Kirguistán y Tayikistán el origen de esa agua gracias a las fuentes del Amu Darya y Syr Darya. Tal han sido las tensiones, además incrementadas por la construcción de presas por estos dos últimos países, que el año pasado el gobierno de Tashkent desplego Fuerzas a lo largo de la frontera de Kirguistán, y en mayo de este año 2017, el ministro de Tayikistán, Sirodjidin Aslov, viajó al corazón de la EU, Bruselas, para justificar la construcción de una central hidroeléctrica en el río Vajsh.

Desde luego el panorama se está volviendo complicado en aquellas latitudes, de hecho el liderazgo regional que ostentaba Uzbekistán, ha sido sustituido por el de Kazajistán, y el terrorismo yihadista y la falta de agua, no hace presagiar nada bueno en el futuro de aquella región, si no es que China ejerce su liderazgo, con el coste de vidas (soldados) y de dinero (los conflictos cuestan mucho) que conlleva y pone orden en el posible desorden de su patio trasero, con la amenaza Uigur siempre latente dentro de su propia casa.

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