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EL INVERSOR ESTÁ DESNUDO / OPINIÓN

La desinformación es poder

6/12/2017 - 

VALÈNCIA. En muchos tipos de trabajo encontramos una discordancia durísima entre los que se suponen objetivos del puesto y lo que de verdad motiva a la persona que lo realiza. En los medios de comunicación lo vemos con frecuencia: En lugar de buscar la información, con frecuencia se piensa sólo en maximizar la audiencia, sin ningún tipo de consideración ética.

Estos son los retos del regulador, el establecimiento de límites a lo que puede ser objeto de comercio (incluyendo la desinformación). En el caso de los medios, hace tiempo que la pelea sin reglas para conseguir lectores o clics se traduce en un 'Que la verdad no te estropee un buen titular', para desgracia de muchos buenos profesionales. La veracidad ya no va de serie, es un extra. Y esto tiene consecuencias.

Para la toma de decisiones de inversión, guiarse por los medios de información general sería desastroso. Por eso hay una tendencia creciente entre los profesionales del sector: Leer poco o nada la prensa general, ver poco o nada las noticias en televisión, y sobre todo cultivar un tremendo (y sanísimo) escepticismo hacia casi todo lo que nos llega de los medios. Dejamos de "estar al día de lo que pasa", básicamente, porque ya no creemos nada.

Evidentemente lo que consumimos (y mucho) es información especializada y relevante a nuestro trabajo. Información que suele ser menos sensacionalista, porque no hay incentivo para ello. Pero sin duda, con menos intereses encontrados a la hora de juzgar datos. Uno de los mejores ejemplos es la diferencia de actitud con la que se comenta a Trump en un medio general o en contenidos especializados, lo que ha dado lugar a su pelea contra las fake news.


No hace falta ser muy listo para darse cuenta de que Trump tiene a los medios absolutamente en contra. Haga lo que haga está siempre mal. Los ataques suelen ser al hombre y no al argumento, y en su caso el filón no tiene fin: Un inmenso ego facilita mucho caricaturizarle. No basta con ello: Obama es casi elevado a los altares, para marcar aún más la diferencia. Cuando los medios deciden un linchamiento y el personaje da tanto juego, es fácil olvidar que Trump ha sido elegido por los votantes.

No es así cuando leemos un informe de estrategia o un análisis económico: Los números de la era Trump, hasta ahora, se consideran en general muy correctos. El mercado sigue imparable incluso sin estímulos de la Fed, el crecimiento sigue su curso, y cuestiones como la reforma fiscal son evaluadas por su posible impacto, no por su impulsor. Recordemos que hablamos de un fuerte recorte en todos los tramos de renta y sobre todo en el impuesto de sociedades, que quedaría en el 20% aunque su aplicación se retrase aún un año.

Esto no ocurre sólo en el ámbito financiero: Si atendemos a las voces que gritan más alto, Trump es un peligro incluso para la ecología como quedó claro al sacar a los EE UU del acuerdo medioambiental de París. Pero, ¿es realmente así? Sin olvidar que es un acuerdo donde todo el peso cae en los países desarrollados donde EE UU es el principal donante con mucha diferencia y no hay ninguna obligación para los emergentes, los datos como mínimo son mixtos. El país está sobrepasando todos sus objetivos en cuanto a energía limpia a día de hoy como se puede observar en el siguiente gráfico. 

No caigamos en el error del blanco o negro. No estamos defendiendo a Trump sino que algunas medidas nos parecerán mejores, otras peores. La persona no nos concierne salvo en las decisiones que adopte, y sobre todo conviene recordar que el poder de los políticos sobre el ciclo económico es limitado. Es el descarado interés de los medios lo que nos parece de poca ayuda para entender el mundo.

No hace falta decir que ocurre lo mismo con internet y las redes sociales, con un añadido: elegimos la información que queremos. Y lo que ocurre es que solemos seguir cada vez más a las fuentes que tienen ideas como las nuestras, con lo que acabamos por tener una pluralidad de fuentes... que piensan y dicen lo que queremos oír. Y nos polarizamos, volviéndonos casi ciegos a cualquier otra visión del mundo. De nuevo, una herramienta como Internet es un arma de doble filo. Somos nosotros los que podemos utilizarla para construir una imagen fiel y equilibrada de lo que pasa a nuestro alrededor, o dejarnos alimentar por sedante información basura.

Elegir nuestras fuentes y rechazar el torrente mediático es como ir al supermercado habiendo hecho la compra antes. Si estar una semana sin leer un periódico o ver el telediario es algo que cree que puede soportar, pruebe con dos. Pruebe con un mes. Si la idea de pasar un mes le produce síndrome de abstinencia, ya ha encontrado su adicción. Le garantizo que nada pasará.

Alejandro Martínez es socio director de inversiones y cofundador de EFE & ENE Multifamily Office

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En ningún caso la presente publicación supone una recomendación personalizada o informe de inversión. Es un artículo meramente informativo. Bajo ninguna circunstancia podrá entenderse que el presente documento constituye una oferta de compra, venta, suscripción o negociación de valores u otros instrumentos. Su autor por tanto no responde  bajo ninguna circunstancia por la utilización o seguimiento del mismo. 

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