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fue detenido por enfrentarse a ellos a cuenta de una señal de tráfico

La jueza absuelve al dueño de Marina Beach de delito por el altercado con policías locales

Foto: EVA RIPOLL
13/03/2018 - 

VALÈNCIA. La titular del juzgado de lo Penal número 12 de València ha absuelto a Antonio Calero, uno de los propietarios del complejo de ocio Marina Beach Club Valencia, del delito de resistencia y desobediencia grave a agentes de la autoridad del que fue acusado tras protagonizar un altercado con dos agentes de la Policía Local.

Los hechos sucedieron el 22 de septiembre de 2016, cuando los dos agentes pidieron a un operario que estaba colocando una señal de carga y descarga en las inmediaciones de Marina Beach Valencia, sita en la Marina de València, la autorización del Ayuntamiento para situar allí la señal. Según los hechos probados, el operario respondió que cumplía órdenes y los agentes pidieron hablar con el responsable del establecimiento. Avisado Antonio Calero, "salió alterado, enfadado porque alegaba tener autorización para la colocación de la señal". Los agentes requirieron la presencia de otras patrullas -cuatro agentes más- y Calero fue detenido y trasladado a dependencias judiciales. 

Según la sentencia, "la valoración conjunta de las pruebas practicadas no permite afirmar sin duda alguna o con certeza que el acusado desobedeciera gravemente y se resistiese de este mismo modo, esto es, de forma grave, a los agentes de la autoridad". La jueza aclara que, según el Código Penal y la jurisprudencia del Tribunal Supremo, la resistencia o desobediencia a la autoridad solo es delito cuando "revista un carácter grave". Si no, será infracción administrativa, que no corresponde evaluar a la jurisdicción penal.

La jueza no tiene en cuenta las expresiones "irrespetuosas" presuntamente proferidas por Calero, pues en caso de probarse no constituirían delito, y no considera acreditado que el acusado se negara a identificarse, pues no se puede desechar su versión de que su intención al tratar volver al restaurante fuera ir a buscar la documentación que le habían solicitado. Además, ha quedado probado que uno de los agentes sabía quién era cuando le pidió la documentación.

Sobre la oposición que mostró a la orden de los agentes de permanecer en el lugar de los hechos, "no ha quedado acreditado que tal oposición se plasmase en una agresión u otra forma de resistencia grave", dadas las "importantes discrepancias entre los testimonios".

El fallo no aclara si Calero tenía la autorización o no para colocar la señal. Según explicó después de los hechos el Consorcio València 2007, administrador del recinto la Marina de València, la empresa sí tenía permiso por parte de este organismo.

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