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LA LIBRERÍA

Las extraordinarias 'Prosas reunidas' de la poeta Wisława Szymborska

Célebre tras recibir el Nobel por su trabajo poético, la escritora polaca fue también una prolífica articulista dotada con una mirada única para acercarse a cualquier aspecto de la vida

27/02/2017 - 

VALENCIA. Olvidan que esto, lo de aquí, no es la vida. / Aquí, negro sobre blanco, rigen otras leyes. / Un abrir y cerrar de ojos durará cuanto yo quiera, / se dejará fraccionar en eternidades minúsculas / llenas de balas detenidas en pleno vuelo. / Nada sucederá si yo no lo ordeno. / Contra mi voluntad no caerá la hoja, / ni una brizna se inclinará bajo la pezuña del punto final. Estos versos corresponden al poema La alegría de escribir, de la poeta polaca Wisława Szymborska, nacida en mil novecientos veintitrés y fallecida en su país natal en dos mil doce, aquel año en que se acababa el mundo, según predijeron erróneamente los mayas, por fortuna. Fines del mundo han habido muchos, como ella misma dejó escrito, y muchos otros habrán: “En casa guardo un libro sobre fósiles: es como un leer una gran necrología colectiva. En él, todos esos graptolites, liliales, blastozoos, filópodos, merostomados, trilobites, belemnoideos, ammonoideos y los corales tabulados o conulados encontraron su fin, si no en el Cámbrico, en el Ordovicio, el Silúrico, el Devónico, el Carbonífero, el Pérmico o el Jurásico […]”. Este brillante fragmento pertenece a una faceta menos conocida de la autora polaca, quien dejó un legado increíblemente lúcido en forma de reseñas de lecturas no obligatorias, que ahora llega a nosotros en un volumen imprescindible que la editorial Malpaso ha titulado con acierto y sobriedad Prosas reunidas, porque no hay otro modo de acercarse a la obra de Szymborska que desde el respeto y la humildad: nada se debe añadir a lo que es ya de por sí perfecto.

La idea de escribir sobre estas lecturas no obligatorias le surgió a la autora al comprobar cómo una enorme cantidad de libros quedaban fuera de las mesas de los críticos; de los libros recibidos a los que se hacía referencia en las revistas de crítica literaria -una sección cuya finalidad parecía ser cubrir de vergüenza a los descartados-, solo unos pocos lograban merecer la inversión de tiempo del especialista. Paradójicamente, las obras que finalmente veían la luz en las páginas de las publicaciones acababan acumulando polvo en las estanterías de las librerías hasta que al final, incapaces de generar beneficios al propietario del negocio o a la editorial, encontraban la muerte en la destrucción del stock improductivo. Por contra, aquellos textos olvidados, aquellas monografías, textos de divulgación científica, antologías, diccionarios o guías que los críticos despreciaban, se agotaban con rapidez. “Sentí la necesidad de dedicarles un poco de atención”, explica la autora. De su voluntad por resarcir a esas obras ajenas a las bellas letras y de su libertad a la hora de plantear las reseñas nace este libro que hoy tenemos entre manos, un compendio de reseñas que se salen del canon: “Al principio pensaba que escribiría verdaderas reseñas, es decir, que determinaría en cada caso la naturaleza del libro, lo colocaría en una determinada corriente y daría a entender cuál de ellos es mejor o peor. Pronto me di cuenta de que no era capaz de escribir reseñas y que ni siquiera tenía ganas de hacerlo”.

De esta aseveración de Szymborska solo hay una cosa cierta, y es la segunda; recorriendo las más de quinientas páginas de la fabulosa antología editada por Malpaso, salta a la vista que era sobradamente capaz de hacerlo. Estos textos, aparecidos durante décadas en el semanario polaco de literatura y cultura Zycie Literackie, más tarde en revistas como Pismo u Odra y a partir de mil novecientos noventa y tres en el periódico Gazeta Wyborcza, son todo un derroche de talento literario, una enciclopedia con respuestas a temas de lo más diverso. Si en “La abstracción de los números” la autora nos narra en clave de humor su primer contacto con el a veces incomprensible mundo de los números a propósito del libro El polaco estadístico, de Irena Landau, en “La vida psíquica de las mascotas”, a partir de un ensayo sobre enfermedades caninas, Szymborska construye una potente reflexión sobre el origen de algunos comportamientos de nuestras mascotas, cómicos solo en apariencia, que enmascaran una serie de complejidades derivadas de su adaptación a nuestras costumbres, de nuestra incapacidad para comunicarles algunos mensajes básicos como que cuando nos marchamos a trabajar no estamos abandonándolos para siempre, sino solo temporalmente.

Hay tanta genialidad en el libro que cuesta hablar solo de algunos de los relatos que contiene, pero por citar algunos ejemplos más que sirvan para despertar las ganas de adquirir este título, “Elogio de los pájaros” es otra delicia que no se puede dejar pasar: la reseña, que empieza con un imponente “me gustan los pájaros porque vuelan y no vuelan”, y que tiene como excusa una guía sobre pájaros de Polonia, analiza la anatomía y el trino de un buen número de aves mediante un discurso que se aleja conscientemente de su razón de ser para volar hacia un terreno poético ma non troppo, en el que la autora, poeta al fin y al cabo, consigue todo lo que se proponga. En “La muerte como espectáculo” repasaremos la forma en que el ser humano ha ejecutado a sus congéneres a lo largo de las centurias, a veces en un visto y no visto, sin juicio ni garantías de ningún tipo, en otras ocasiones como colofón a una farra de campeonato, convirtiendo el sacrificio de una vida en puro entretenimiento. En “Soledad cósmica” y en “¿Qué es el misterio?” Szymborska saca a relucir a la “terca racionalista” que lleva dentro, a la antimística, empírica e irónica -la ironía podemos hallarla bajo cualquier letra de sus textos-, para especular sobre la posibilidad de que exista vida en el cosmos -extrayendo de esta perspectiva sorprendentes conclusiones-, y también para regalarnos su punto de vista en torno a qué es misterio y que es solo pura superchería.

Por terminar como hemos empezado, volvamos al poema La alegría de escribir, ya que no hay mejor manera de entender qué fue la escritura para la mente abrumadora de Wisława Szymborska que leer sus propias palabras. Decía: ¿Existe, pues, un mundo / cuyo destino regento con absoluta soberanía? / ¿Un tiempo que retengo con cadenas de signos? / ¿Un vivir que no cesa si éste es mi deseo? / Alegría de escribir. / Poder de eternizar. / Venganza de una mano mortal.

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