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el muro / OPINIÓN

Luces y sombras

Ya estamos con los asuntos estéticos. Como esos 4.500 euros que el Presidente de Les Corts piensa destinar a sustituir las luces de su despacho para ofrecer una imagen óptima frente a las cámaras de televisión 

26/11/2017 - 

Al presidente de Les Corts Valencianes, Enric Morera, no le gustan las sombras. Quiere mejor luz en su despacho. Buena iluminación, fotogénica. Para algo estamos, como nos recuerda el pasodoble de Padilla, en la tierra de flores, luz y color. Así que, mientras unos las atenúan buscando un ahorro significativo o porque la intimidad de baja intensidad resulta más interesante y tranquilizadora, otros desean intensidad. Pero no cualquiera sino una que sirva para que cuando graben las cámaras de televisión aparezcan mucho mejor. Al menos eso es lo que a priori justificaría los 4.500 euros que se va a gastar nuestra cámara autonómica en cambiar la iluminación del despacho de su presidente, según contaba el diario Las Provincias.

Con tanto asesor suelto, redactar un argumentario interminable para justificar una renovación a precio de oro hubiera sido sencillo. Por ejemplo, apelar a la obsolescencia de las 23 luces de su despacho -si que salen caras las nuevas-, problemas de seguridad, consumo, avería, ausencia de recambios, mal uso, aburrimiento, estética,…. Pero animar la medida basándose en lo importante que es “adaptar la iluminación del despacho al mínimo necesario para poder atender a los medios audiovisuales” resulta tenebrista. Más aún intentar convencernos que a largo plazo supondrá un ahorro energético. Recuerden al ministro Sebastián y su reparto de bombillas de bajo consumo. Al parecer y según sus tesis, Les Corts lleva muchos años gastando de más sin que nadie proteste o sus señorías desatiendan responsabilidades de ahorro.

Ahora los plumillas pueden reclamar mesas y sillones más cómodos, y los fotógrafos, nuevos kits para realizar mejores fotografías. Todo sea en pro del buen look institucional.

Pero también sugiere otras reflexiones. Si en realidad las mejoras de luz son para salir fetén en televisión es que, o el señor Morera va a montar su propio canal de televisión en Les Corts o va a gozar de un programa de continuidad desde el que nos resumirá los avances semanales de la institución que preside gracias al reparto del Pacte del Botànic. No se sabe si será un programa estilo Chávez, Maduro, Iglesias, Herrera o Bertín. O las Campos. También se desconoce en qué canal se podría ofrecer, pero viendo lo de À punt, igual le montan plató con conexiones en directo. Un reality en toda regla. Todo es posible. Sin embargo, sí conocemos que existen outlets repletos de juegos de lámparas a muy buen precio de todas esas empresas que se han ido a la ruina por la ineficacia de nuestros gobernantes.

Y eso que pregonaba austeridad.

Dos/ Al margen de las iluminaciones, lo que realmente llamaba la atención de esa noticia, además del tema en sí, era comprobar cómo nos la jugaron y continúan jugando aquellos que prometían máximo ahorro y están más que pendientes de asuntos estéticos. Hablo ahora de la fotografía de archivo que ilustraba el reportaje realizada en el propio despacho del President. Imagino que recién llegado al Palacio de Benicarló. Y es que tras su sillón de mando figuraban colgadas cuatro bonitas pinturas. Si no me equivoco, diría que se trataban de tablas de Pinazo.

Igual ya no están y las han sustituido, pero da igual. El caso es que estaban. Serían por tanto elección personal o de alguno/a de su antecesores: Font de Mora, Cotino, Milagrosa alias La Perla, Julio de España, Marcela Miró….Grandes estrategas. Lo importante es que son piezas de nuestro patrimonio público. Sí, ya sé que el IVAM firmó en su día y mantiene un acuerdo de colaboración por el que cede obras a la Cámara a cambio de una cantidad destinada a restauraciones y patrocinio. Pero también creía que los cuadros cedidos por el museo serían para alegrar la mirada de visitantes y diputados. No para decorar despachos vetados al público. Todo esto me lleva a pensar o a preguntar cuántas obras de arte de nuestros museos e instituciones están repartidas por despachos institucionales para disfrute y decoración de sus señorías.  

Rita Barberá tenía en su despacho municipal el cuadro de Sorolla 'Mi familia', un inmenso retrato  valorado en un pastizal e inalcanzable para cualquier museo español. No estaba colgado en un museo municipal para disfrute de los ciudadanos. Tampoco una tabla renacentista Joan de Joanes. Pues qué bien. Y nosotros que lo paguemos con salud.

Sin ir más lejos, y ahora que algunos se han puesto finos, durante décadas 'El grito del Palleter', otra obra de nuestro incansable e inagotable Sorolla, colgaba de un salón de juntas de la Diputación de Valencia en la que estaba más que permitido fumar hasta que entró en vigor la ley sin humos. A su altura se movían sillas y sillones. Según las crónicas de hace algún tiempo, el alcalde Joan Ribó gastó algo inimaginable en las reformas de su despacho y concejales. Uno de ellos encargó que le pintaran grafitis. Grande, Galiana.

Supongo que las instituciones encargadas del control de nuestro patrimonio mueble tendrán bien catalogadas todas las obras de arte repartidas por despachos e instituciones y efectuarán una exhaustiva labor de control periódico sobre su preservación y conservación. Y que cada cesión gozará de un pertinente y continuado estudio/informe en el que se valorarán todas las cuestiones técnicas pertinentes. Espero.

Aún así, me gustaría mucho conocer la lista de cuadros repartidos por nuestras instituciones en despachos, pasillos y otras dependencias para saber cómo se encuentran pero sobre todo conocer de buena fuente cuántas son. En Madrid hace décadas que lo hicieron. Lo llamaron Prado disperso. La conclusión fue monumental. Un despropósito escandaloso. Por aquí algo se intentó con esas pinturas del San Pío V que embellecían el Monasterio de El Puig, que también pagamos a escote su mantenimiento anual.  

Y sobre todo, poder ser consciente del gusto y los caprichos de nuestros gobernantes. Y, al mismo tiempo, tener constancia si todas ellas se conservan como marcan los protocolos museísticos. Igual las nuevas luminarias transmiten más calor del necesario. Tardan en aclararlo.   

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