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RESTORÁN DE LA SEMANA

MO Gastrobar

MO es un restaurante donde se respira familia. Hay cariño, esfuerzo, calor y cocina. 

Por | 09/02/2018 | 2 min, 25 seg

Lo confieso. Cada vez que alguien me pide que le acompañe a conocer el restaurante nuevo de su primo o del hijo de una amiga o de su cuñado, tiemblo. No porque dude de la savia nueva, sino porque siempre pienso que si el lugar es un desastre, no podré decirle la verdad. Soy lo opuesto a Chicote. Qué le vamos a hacer.

Esta vez, el instigador era un buen amigo hostelero, Raúl Poveda (otro día les hablaré de su morteruelo y de la Cabaña de Alarcón), y el restaurante se llama MO. Ocupa el local donde estaba el brasileño Favela bistro, que a su vez se ha mudado al espacio donde Q de Barella nos dio tantas alegrías. Una esquina privilegiada por su orientación, su terraza y ese sol que le acaricia prácticamente todo el día. 

MO no es otro restaurante cuqui más. Uno empieza a fijarse en los detalles  y no hay rastro de IKEA ni decoración impostada. Las mesas son de mármol, la luz es la adecuada y los cuadros de la artista Rosa Padilla, madre de los dueños, termina de crear un ambiente en el que uno quiere quedarse. El envoltorio da una primera pista de lo que se cuece en la pequeña cocina. Verdad, ilusión y experiencia.


Moncho Quiroga tiene solo 32 años, pero lleva unos cuantos en el oficio. Después de estudiar en la Escuela de Hostelería del Grao de Castellón, pasó por Torrijos y El Submarino, antes de trabajar en diferentes restaurantes de Moraira durante tres años y saltar hasta Reino Unido donde estuvo en varios de los Ibérica que abrieron en Londres y Manchester. Volvió a Valencia con la idea de buscar trabajo en algún restaurante, pero su hermano Pedro le propuso abrir su propio local y hace nueve meses subían la persiana. La otra pata del proyecto es Jorge, que se encarga de la sala con ese encanto y  profesionalidad que tanto escasea hoy en día.

Tapas para compartir con toques diferentes como la piruleta de blanquet con alioli de manzana o la ensaladilla rusa con huevo poché (un espectáculo). MO también prepara arroces y cuenta con un menú a mediodía de 12 euros basado en una cocina mediterránea con platos que se salen de lo previsible. 

Además, se ha convertido en un lugar de peregrinaje de muchos cocineros de los restaurantes de alrededor que cuando acaban la jornada, se pasan a tomar algo y a seguir hablando de productos, cuchillos o cocciones hasta el cierre.  Hay compañerismo, buen rollo y sobre todo una cocina que vale la pena descubrir. 

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