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movimientos en el palau de la generalitat

Puig estudia cambios en Presidencia para afrontar la inminente campaña electoral

30/07/2018 - 

VALÈNCIA. El presidente de la Generalitat, Ximo Puig, se enfrenta a unos meses decisivos de cara a cumplir con su objetivo de proseguir al frente del Consell tras las elecciones autonómicas de 2019. Tras las vacaciones estivales, el líder socialista afrontará el Debate de Política General y, posteriormente, el siempre complicado trance de sacar adelante los últimos presupuestos de la legislatura. Tras esas dos citas, se entrará casi de lleno en un periodo de precampaña que culminará con los comicios de mayo. Una cita para la que quedan menos de 10 meses y en las que todas y cada una de las decisiones o intervenciones se harán en clave electoral.

Para ello, no son pocos dentro del PSPV y del Gobierno valenciano los que consideran que Puig necesita refuerzos en el Palau, sobre todo dirigidos a nutrir el laboratorio de ideas para la futura campaña electoral así como para la difusión de los mensajes que se vayan diseñando desde el búnker de campaña del presidente. Así, el objetivo es aumentar la creatividad en la acción de gobierno, diseñar planes de futuro que plasmar en un programa electoral y realzar la figura presidencial. Con todo ello, el siguiente paso es potenciar el área de Comunicación para que los nuevos mensajes lleguen a la ciudadanía. 

En este sentido, uno de los movimientos que se baraja por parte de Puig es un cambio en la Secretaría Autonómica de Comunicación que actualmente lidera José María Vidal. Así, fuentes socialistas apuntaron a este diario a que una de las opciones que se estudia es trasladarle a la Conselleria de Transparencia, donde los socialistas tienen una plaza vacante del mismo rango desde hace casi tres meses, cuando Zulima Pérez fue designada subsecretaria de Hacienda.

Una posibilidad nada descabellada. De hecho, Vidal es profesor titular de Derecho Constitucional de la Universidad de València, una especialidad útil en materia de Transparencia y precisamente la misma que ostenta el conseller, Manuel Alcaraz, así como la dirigente a la que sustituiría, Zulima Pérez. Por otro lado, distintas fuentes del Ejecutivo coinciden en que Vidal habría culminado ya el grueso de su tarea en la legislatura, que ha tenido un carácter mayoritariamente técnico.

El actual secretario autonómico de Comunicación, José María Vidal. Foto: EVA MÁÑEZ

La salida de Vidal permitiría la entrada de un perfil más enfocado a la comunicación dirigido en este caso a la relación con los medios y a la difusión de información. O lo que es lo mismo, una incorporación que sirviera para robustecer la difusión de los mensajes de cara a la inminente campaña electoral.

Una maniobra que, según distintas fuentes, lleva barruntándose desde hace varias semanas pero que conlleva complicaciones difíciles de salvar. Así, según explicaba un destacado dirigente socialista a este diario, no resulta fácil convencer a algún profesional de la comunicación con experiencia y de plenas garantías para un puesto de estas características, con las elecciones a diez meses, sobre todo si en estos momentos posee un puesto de trabajo estable y bien remunerado en un medio de comunicación o empresa. Así pues, este es el hándicap que, de superarse, podría culminar con los cambios el próximo viernes antes del parón estival.

Por otro lado, todavía existen otras variaciones que Puig debe concretar más pronto que tarde en su departamento. De entrada, cubrir la baja del director de Análisis, Políticas Públicas y Coordinación, Julián López, quien debe incorporarse en las siguientes semanas a la Sociedad Estatal de Infraestructuras del Transporte Terrestre SA (Seittsa), vinculada al Ministerio de Fomento. A priori, el relevo natural para el puesto podría ser el asesor Fernando Flores, quien posee una trayectoria importante y trabajó en su día para el Gobierno de Rodríguez Zapatero.

Ahora bien, el jefe del Consell necesitaría más músculo en el Palau. En la actualidad, al servicio de Puig -en teoría- se encuentran 23 asesores, si bien dos de ellos son conductores y otros dos están suscritos a su área pero son designaciones de la vicepresidenta, Mónica Oltra. De la misma manera, otros dos se encuentran en las sedes del Consell de Castellón y Alicante, así como algunos se encuentran al servicio de otros altos cargos como Joan Calabuig o se emplean en tareas de protocolo. En definitiva, pese a la llamativa cantidad de personal eventual, el número de asesores que destinan exclusivamente el tiempo al presidente de la Generalitat así como al diseño de estrategias de gestión es relativamente bajo.

Más aún si se tiene en cuenta la reciente salida de José Martínez Rubio, uno de los redactores de discursos de Puig, que se ha trasladado a la Conselleria de Sanidad, cuya marcha no ha sido cubierta. De confirmarse el ascenso de Flores a la Dirección General de Análisis, quedará libre otro puesto de asesor, de la misma manera que en septiembre, según publicó El Mundo, podría anunciarse otra baja, en este caso la de José Manuel Orengo, exvicesecretario en el PSPV.

Todo ello dibuja un escenario en el que parece necesario un espaldarazo al núcleo duro del presidente. De confirmarse la marcha de Vidal y un fichaje en ese departamento, puede ser el pistoletazo de salida para la incorporación de otros refuerzos de cara a la recta final de la legislatura.

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