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JORNADAS SOBRE TURISTIFICACIÓN 

Ruzafa, tenemos un problema y se llama apartamentos turísticos

Foto: KIKE TABERNER
12/12/2017 - 

VALÈNCIA. “En la finca donde tenemos el bajo sólo hay cuatro personas viviendo. El resto de pisos están vacíos. Todos tenemos claro que están esperando a que se vayan para vender el edificio. Cuando llegue el momento, nosotros también venderemos”. La pragmática reflexión la realiza el representante de una asociación ubicada en Ruzafa. Y la formula cuando se le pregunta por la gentrificación del barrio valenciano.

Ruzafa es, junto a Ciutat Vella y el Cabanyal, donde más se está notando la presión económica asociada a turistas, explican desde la Federación de Asociaciones de Vecinos. Los problemas no son tanto el turismo de despedida o la masiva presencia de turistas, sino más bien inmobiliaria. Al igual que ha acontecido antes en otras ciudades europeas como Barcelona o Venezia, València tiene ahora el dudoso honor de comenzar a formar parte de las urbes en las que el parque de viviendas se está reactivando y encareciendo por compradores foráneos. Con un problema añadido: muchos de los vecinos de esos barrios que sufren la presión están alquilados y el precio de sus alquileres está subiendo muy por encima de lo que hacen sus salarios. 

Esta semana el barrio de Ruzafa se convertirá en el espacio donde se reflexionará sobre las consecuencias de lo que muchos aún no saben si describir como turistificación, un problema que sólo los beneficiados por ella (grandes operadores, promotores turísticos, agencias de viajes…) se niegan a reconocer. La Plataforma per Russafa, junto a Salvem Russafa, en colaboración con el estudio La Dula y el Ayuntamiento de València, han organizado tres encuentros que con el esclarecedor título de Turistificació, dret a l'habitatge i resistències pretenden encontrar una salida a un atolladero que está estrangulando los barrios tradicionales de la ciudad haciendo que emigren muchos de sus vecinos. 

Foto: KIKE TABERNER

En la exposición de motivos del porqué de las jornadas los organizadores resaltan cómo “en los últimos años (…) las políticas urbanas de València están dirigidas a convertirla en un destino turístico referente”. Esta forma de gobernar, señalan, ha generado numerosas consecuencias en diferentes barrios de la ciudad, donde la presión del turismo ha transformado la vida cotidiana de los vecinos y vecinas.

“La aparición descontrolada de viviendas adscritas a Air Bnb en edificios residenciales, las subidas desorbitadas de los alquileres o la adquisición de edificios enteros por parte de empresas inmobiliarias, están provocando que muchos vecinos y vecinas sean expulsados de Ruzafa”, enumeran, “así como otros barrios como Ciutat Vella o, de forma más incipiente, del Cabanyal”. Con este telón de fondo, estos encuentros dicen que quieren ser un espacio de reflexión y debate colectivo por orientar las futuras movilizaciones y reivindicaciones delante de los procesos de turistificación que aseguran que se está viviendo en Valencia.

Las jornadas se celebrarán en diferentes sedes. Así, el jueves tendrá lugar a las 19.00 horas en el instituto San Vicente Ferrer de la calle Almirante Cadarso; el viernes, a la misma hora, se celebrará en la sede de la Plataforma per Russafa ubicada en la calle Literato Azorón; y el sábado se dividirá en dos sesiones, una primera matutina en el colegio Alejandra Soler en la calle Puerto Rico, y por la tarde, a las 18.00 horas se celebrará un “paseo crítico”, según lo definen sus organizadores.

Foto: KIKE TABERNER

Para la cita del sábado las asociaciones vecinales de Ruzafa congregarán a colectivos de otras ciudades españolas y europeas con problemas similares. Así, está prevista la presencia de representantes de entidades como el colectivo No Grandi Navi de Roma; Morar em Lisboa de la capital portuguesa; el Sindicat de Llogaters de Barcelona; la asociación madrileña Lavapiés ¿Dónde Vas?, o el colectivo mallorquín Ciutat per a qui l’habita, además de las gentes de EntreBarris de València.

En la convocatoria, que ha ido circulando por redes sociales, el WhatsApp de referencia incluía dos frases que dejaban clara cuál es la impresión de muchos habitantes de Ruzafa: “Moríamos de éxito con las terrazas, pero esto va mas allá. Nos echan del barrio”. “Al final”, explica Teresa, ex vecina de Ruzafa, ahora en el barrio de Jesús, “piensas en los pros y los contras. El pro es que es un reconocimiento al barrio en el que vives. Los contras son todo lo demás. El barrio cada vez tiene menos autenticidad, los precios suben, la saturación, los ruidos, las incomodidades... y dejas de vivir en un barrio donde puedes bajar con el moño en zapatillas porque resulta que ahora todo el mundo va a tu calle a cenar y se ponen pintones y guapos”, bromea.

En la convocatoria a los vecinos también se les pide que se sumen a las jornadas “por nuestro palmo y medio vital”. Una reclamación que se apoya en la convicción por parte de muchos de ellos de que el supuesto maná del turismo no existe, con sueldos en muchos casos que no llegan a los 1.000 euros al mes y contratos de hora para los trabajadores del fin de semana. De hecho, son muchas las voces que reclaman al sector turístico que suba los sueldos y reparta esa riqueza que sólo disfrutan unos pocos. A la espera de que se inaugure el Parque Central, que aportará, aunque sea tangencialmente, más espacios verdes para los vecinos, desde Ruzafa la petición está clara y es que su barrio no se convierte en un parque temático para el ocio. 

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