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gestación subrogada

Se busca ‘madre’ solo para el embarazo

Cuando la adopción se hace eterna, cuando los tratamientos de fertilidad no dan los resultados deseados y las parejas, ya agotadas, están a punto de tirar la toalla, se abre una nueva y polémica vía: la gestación subrogada, una técnica de reproducción que ha abierto un debate que próximamente llegará  al Congreso

16/04/2018 - 

VALÈNCIA.-Faltan adjetivos para describir lo que sienten las parejas hacia la mujer que gestó a su hijo. A esa persona que dio a luz al bebé que hoy crece en una familia que durante años lo buscó y sufrió para tenerlo. Palabras como «ángel» o «salvadora» vienen a sus mentes e incluso se emocionan al recordarla. Saben que sin ella hoy no serían una familia y no se escucharía la risa de su pequeño en la casa. «No es una mujer vasija, como algunos dicen, es una mujer con una grandiosa generosidad que ha hecho por nosotros lo que nunca antes habían hecho», comenta emocionada Antonia, hoy madre de Mateo. «Ha puesto su cuerpo en riesgo por mí y ha hecho lo que yo no pude», comenta Etelvina con una entereza envidiable. Ambas, con sus respectivos maridos, recurrieron a la gestación subrogada —popularmente conocida como ‘vientre de alquiler’— porque era la única vía para tener hijos. También lo hicieron Lucas y Pablo (nombres ficticios) o Carles y Dani, quienes recurrieron a ella porque la adopción internacional para parejas homosexuales no es posible en casi ningún país, y también por la espera en las nacionales.

Precisamente la figura de la gestante es la que más controversia y debate genera. Está dispuesta a someterse a tratamientos hormonales para embarazarse de un bebé con el que no tiene vínculo genético y al que se compromete a entregar después del parto. Un proceso que se alarga como mínimo año y medio y con el que algunas empresas han empezado a ganar dinero. «Si lo piensas en frío es un negocio, pero también lo son las clínicas de fertilidad», resalta Antonia, mientras denuncia que en el camino interviene una industria que «a costa de nuestro sueño de ser padres se lleva una importante cuantía». 

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Una opción que tienen sus detractores. La Iglesia católica se refiere a esta práctica como ‘vientre de alquiler’ y considera que se explota a la mujer y al niño que va a nacer. Para el movimiento feminista No Somos Vasijas es un negocio «degradante para las mujeres al rebajarlas a meras máquinas reproductivas». Aunque comprenden la situación de esas familias, sostienen que no se pueden poner los deseos por encima de los derechos y que «el cuerpo es el límite de lo que se puede comprar y vender».

El Comité de Bioética de España va más allá y sugiere «la prohibición universal de la maternidad subrogada internacional». Sostiene que para mantener la protección de los niños, basta la «doctrina establecida por el Tribunal Supremo», que alega que hay otras vías, como la adopción y el acogimiento, para que un niño sea protegido en su relación con su «familia de facto».

*Lea el artículo completo en el número 42 de la revista Plaza

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