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análisis - semana clave en el congreso

Tres escenarios dependiendo de las elecciones vascas: ninguno bueno para los valencianos

Cada vez hay menos esperanzas de que los resultados de este domingo puedan evitar las terceras elecciones

25/09/2016 - 

VALENCIA. Este domingo tienen lugar dos elecciones autonómicas, vascas y gallegas, que podrían mover -aunque no hay demasiadas esperanzas- el hasta ahora bloqueado tablero del escenario político nacional, donde parecen haberse agotado los movimientos decisivos a la espera de una nueva tercera cita electoral en diciembre.

Así, los sondeos apuntan que los más relevantes para la agenda estatal pueden ser los comicios en Euskadi, donde existen opciones de pactos postelectorales que podrían tener repercusión en otros acuerdos estratégicos de cara a la investidura de un nuevo presidente del Gobierno. Unas combinaciones -concretamente tres- que las diversas fuerzas políticas implicadas estudian pero que, atendiendo a los posibles resultados, no supondrán a priori una sustancial mejoría para los intereses valencianos.

Terceras elecciones

Es evidente que el escenario menos deseado para todas las formaciones políticas a excepción quizá del PP, es el de unas terceras elecciones generales. Los dos partidos que gobiernan la Generalitat, PSPV y Compromís, no tienen ningún interés por enfrentarse a las urnas por diversos motivos en común y por algunos otros particulares. Para ambos, el permanente estado de interinidad del Gobierno central dificulta la visibilidad del Ejecutivo autonómico, genera ruido y entorpece reivindicaciones básicas como la reforma del sistema de financiación. De la misma manera, para ambas formaciones implicaría un nuevo test de estrés para cuadros y militancia que no desean acometer. 

En concreto, para el PSPV, cuya dirección no tiene especial sintonía con Pedro Sánchez, el trago de una tercera campaña en el aspecto de movilización trataría de llevarse a la mínima expresión. Por otro lado, Compromís no desea de volver a enfrentarse a la negociación de un pacto con Podemos y Esquerra Unida, más aún tras los últimos resultados, que apuntaron a un inicio de recesión en el número de votos. Por otro lado, y dada la situación de sus partidos en el ámbito estatal, Ciudadanos y Podemos tampoco se encuentran en un momento boyante para una tercera cita con las urnas.

Íñigo Urkullu, candidato a lehendakari del PNV

En cuanto a posibles escenarios en los que pudiera haber un acuerdo nacional a raíz de las elecciones vascas -en Galicia el camino parece más claro según las encuestas para Alberto Núñez Feijóo (PP)-, la combinación que manejan los afines al socialista Pedro Sánchez es la de un pacto entre PNV y PSE que, aunque bajando sus prestaciones de las anteriores elecciones, conseguiría los suficientes escaños para ofrecer una mayoría a los nacionalistas vascos. 

Sánchez, presidente

Una posibilidad que las encuestas contemplan y que, para los más optimistas colaboradores del líder del PSOE, abriría el melón para que el PNV pudiera apoyar a Sánchez y meter presión para la abstención de Ciudadanos. O, de no ser así, tratar de hacer palanca para enfrentarse a negociaciones con los catalanes de Convergencia -ahora PDC-, algo para lo que Sánchez medita convocar una consulta a la militancia para legitimarse. Fuentes de distintos grupos del Congreso, en este sentido, opinan que la formación catalana podría llegar a dejar de lado la consulta soberanista en la negociación.

Un complejo escenario que, de cumplirse, tampoco apunta a reportar especiales beneficios a los valencianos más allá de lo que pudiera conseguir Compromís en el marco de la negociación como parte de A la Valenciana y aliado de Podemos. Al margen de esto, la situación sería extraña para la dirección del PSPV, dado que el presidente Puig y el grueso de la Ejecutiva no está en sintonía con Sánchez, con lo que el inquilino de La Moncloa no tendría por qué ser un gran aliado del Consell pese a la coincidencia de siglas. Al margen de todo ello, todo apunta a que los principales beneficiados de estas carambolas serían los que aportaran votos decisivos y diferenciados para Sánchez en el acuerdo.

Rajoy, presidente

Por otro lado, otra de las posibles situaciones que se contemplan -tanto en el PP como desde el sector socialista crítico con Sánchez- es un resultado de las elecciones vascas en el que la formación que lidera Mariano Rajoy tenga algo que decir: ya sea por superar al PSE -no imposible según las encuestas-, porque su apoyo sea necesario o porque simplemente se sumen a respaldar al PNV. De cualquier manera, la esperanza de los populares es que se pudiera producir un acercamiento a los nacionalistas vascos -estos lo niegan- que se tradujera en un apoyo a la investidura de Rajoy: con esa premisa, solo un voto a favor bastaría -algunos miran al diputado de Nueva Canarias- para la mayoría absoluta si se reedita el respaldo de Ciudadanos y Coalición Canaria.

Otra combinación esta que tampoco implicaría un protagonismo o beneficio claro para los valencianos. Bien es cierto que el actual Consell formado por PSPV y Compromís encontraría argumentos para jugar a la contra políticamente y explotar estratégicamente el victimismo frente Madrid, pero los efectos favorables para la ciudadanía serían más que dudosos. Cabe recordar que la Comunitat no ha recibido un apoyo ni mucho menos destacado en la pasada legislatura por el gobierno del PP cuando su partido estaba al frente de la Generalitat, por lo que si el signo político fuera contrario, no podría esperarse demasiado. Más aún cuando Rajoy se centraría en cumplir con la agenda de sus socios de investidura. 

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