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opinión VP

Un paralelismo entre Donald Trump, Pedro Sánchez y Paco Camps

10/11/2016 - 

VALENCIA. "Los que vemos Gran Hermano conocemos más a España que los que véis ARV (Al Rojo Vivo), si machacas a Fresita, gana Fresita". Así se despachaba la tuitera @SIESOY tras las elecciones generales del 26J en las que Mariano Rajoy aumentó su rendimiento en 14 escaños y en las que no se produjo el reiteradamente anunciado 'sorpasso' a Pedro Sánchez por parte de Podemos. Un mensaje con cerca de 2.000 retuits que escondía una clave alejada de los sesudos análisis demoscópicos y sociológicos que hicieron, hacen y harán los esforzados politólogos. 

Así, a primera hora de este miércoles se confirmaba la impactante noticia procedente de Estados Unidos: el republicano Donald Trump se imponía por 288 electores a los 215 cosechados por la demócrata, Hillary Clinton, que partía como favorita en casi todos los sondeos aunque no con ventajas aplastantes. 

Durante el proceso, el ahora presidente electo recibió una avalancha de ataques mediáticos -muchos de ellos a buen seguro merecidos- por tierra, mar y aire de todos los colores y sabores. Posiblemente los más llamativos han sido los relacionados con el machismo como por ejemplo en el caso de la ex miss Universo Alicia Machado o en el de los comentarios sexistas hechos años atrás y que fueron oportunamente rescatados en la campaña.

Más allá de la vergüenza ajena e indignación que en buena parte de la población -no toda, a tenor de los resultados- pueden generar este tipo de manifestaciones, lo cierto es que estos ataques no han sido suficientes para descabalgar de la carrera al multimillonario neoyorquino, quien ha obtenido la victoria final sin ni siquiera poner demasiado empeño en presentar disculpas por lo dicho o hecho en otro tiempo. Quizá incluso este tipo de campañas contra Trump hayan contribuido precisamente a auparle a lo más alto: ante la oleada de críticas hacia uno de los candidatos, el ciudadano tal vez aprovecha el anonimato del voto para tender una mano al vapuleado.

Este es el análisis que sintetiza el post que encabeza este artículo de la avezada tuitera anteriormente citada. Y es que Núria Yáñez 'Fresita' fue la vencedora de Gran Hermano 5 pese a que fue ampliamente atacada por otros concursantes del programa así como por los tertulianos del 'reality'. Un caso similar al ocurrido en Operación Triunfo 2008 con Virginia Maestro, denostada por buena parte del jurado excepto por Risto Mejide y, aparentemente, por gran parte del público, pero que se impuso finalmente.

En el caso de Pedro Sánchez, a lo que se refiere el citado 'tuit', el líder socialista fue atacado desde todos los flancos en la segunda convocatoria electoral, con Pablo Iglesias convencido de que el 'sorpasso' de Podemos se produciría en esos comicios de junio tras haber sumado además como socios a Izquierda Unida.

Sin embargo, el linchamiento mediático a Sánchez terminó por hacer que muchos votantes socialistas se mantuvieran al lado del líder del PSOE, quien perdió cinco escaños pero evitó holgadamente el adelantamiento que muchos -y la mayoría de encuestas- daban por hecho. De la misma manera, que inicialmente lo ocurrido tras la convulsa jornada del Comité Federal del PSOE en la que se vio obligado a dimitir también le otorgó una corriente de simpatía entre la militancia y electores.

Una situación en cierto modo similar fue la que se produjo en 2011 con el presidente del PPCV, Francisco Camps, quien llegó aparentemente muy tocado a los comicios tras el estallido del caso Gürtel dos años atrás, con el foco puesto sobre la pieza separada de los trajes que llevó finalmente al presidente de la Generalitat al banquillo de los acusados. Así, la legislatura estuvo marcada por las escuchas de "amiguito del alma" con Álvaro Pérez El Bigotes y otro tipo de informaciones que, aparentemente, socavaban gravemente el crédito de Camps, quien se presentó a los comicios imputado tras mantener el pulso ante Génova. 

Pese a la gran difusión e impacto mediático de estas publicaciones, Camps venció por mayoría absoluta en las elecciones autonómicas y, aunque perdió 70.000 votos, consiguió un escaño más que en 2007. Eso sí, apenas dos meses después presentaba su dimisión tras abrírsele juicio oral por el caso de los trajes, un proceso del que fue absuelto en enero de 2012.

Unos casos en cierto modo coincidentes al que podría sumarse el del siempre criticado Rajoy, que tampoco implican sin embargo una tesis infalible. Lógicamente, también hay candidatos apaleados por los medios de comunicación que caen en desgracia sin conseguir sus objetivos. Lo que indica el paralelismo es, simplemente, que ser el menos querido por los medios de comunicación no es sinónimo de derrota ineludible.

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