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análisis vp - el psoe, en el gobierno de españa

Una buena semana para el presidente Puig y no tanto para Mónica Oltra

9/06/2018 - 

VALÈNCIA. La semana ha sido intensa en el panorama político estatal y valenciano. La entrada en La Moncloa de Pedro Sánchez y la designación de su gobierno de 'galácticos' han copado la actualidad de forma tan amplia que las críticas de otras formaciones han quedado ahogadas o, cuanto menos, relegadas a un segundo plano en unos días de, si no gloria, cierta euforia en el PSOE.

Ahora bien, aunque pocos pueden asegurar el tiempo que durará este estado de gracia del presidente y de su partido, sí resulta indiscutible que los socialistas han atravesado en los últimos 15 días su pasaje más dulce desde los grandes momentos de Zapatero hace una década. Un éxito, el actual, del que indudablemente también se aprovechan las federaciones autonómicas del PSOE -entre ellas la valenciana- que desde hace mucho tiempo esperaban una reacción de la marca estatal que les permitiera volver a liderar en regiones donde hace tiempo que el PP se ha mantenido como primera fuerza.

No obstante, y como es lógico, la sonrisa de los socialistas no conlleva la de Compromís. Si bien es cierto que la coalición que lidera Mónica Oltra ha respaldado con sus cuatro diputados en el Congreso la moción de censura que ha permitido a Sánchez alcanzar la Presidencia del Gobierno, el éxito mediático obtenido por el líder del PSOE ha dejado un poso de preocupación en las filas valencianistas, que observan la intención del jefe del Ejecutivo de aguantar en La Moncloa tratando de acumular aciertos de cara a unas elecciones autonómicas que le sirvan de trampolín para unas posteriores generales.

Ximo Puig y Pedro Sánchez juntos en un mitin. Foto: EVA MÁÑEZ

Esta misma reflexión se hace en el entorno de Ximo Puig, donde el optimismo ha crecido en los últimos días de forma exponencial. Dentro de la prudencia, hasta ahora las previsiones se concentraban en que el jefe del Consell podría mantener la Generalitat reeditando el Pacto del Botànic aunque se miraban de reojo unas encuestas en las que, en general, Compromís permanecía a una distancia corta -a veces en empate- de los socialistas. Ahora, tras el golpe de timón en el ámbito estatal, las sensaciones en el Palau han mejorado notablemente y, a la espera de los primeros meses de gobierno de Sánchez, se contempla un tirón por parte del PSOE que pueda ayudar a los socialistas valencianos a ser la fuerza más votada en mayo de 2019.

En la otra orilla, desde la coalición valencianista no comparten el optimismo socialista. Es más, son varios los dirigentes de Compromís que coinciden en que, más pronto que tarde, Sánchez comenzará a acusar las dificultades de su escaso potencial parlamentario -84 escaños de 350- y meterá en la nevera diversas cuestiones de la agenda valenciana, empezando por la financiación autonómica que ya públicamente se mostró reacio a abordar cuando fue preguntado en el debate de la moción de censura. Será entonces cuando Puig y los suyos pueden empezar a atravesar mayores dificultades frente a la libertad de movimientos de la que goza Compromís.

Rifirrafe Oltra-Puig

De esta manera, los intensos precedentes de esta semana permiten enmarcar con mayor comprensión el 'enganchón' acaecido en la tarde del jueves entre la vicepresidenta del Consell, Mónica Oltra, y el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, a cuenta del nombramiento de la diputada socialista Ana Barceló como nueva consellera de Sanidad.

Así, la número dos del Ejecutivo se mostró "incrédula" y "perpleja" al enterarse del nombramiento por la prensa. Una reacción que publicaron las agencias pocos minutos después de difundirse la noticia en diversos medios de comunicación, evidenciando así el enfado de Oltra por no haber sido informada con anterioridad por el presidente Puig.

Oltra y Puig en Les Cortos. Foto: KIKE TABERNER

Un mal gesto -o error- por parte del jefe del Consell y su equipo que fue correspondido con otro desde la Vicepresidencia de forma inmediata y pública. Un rifirrafe que, más allá de las desavenencias o discrepancias internas que se puedan manejar en un gobierno de coalición, no es habitual dado que implica directamente a Puig y a Oltra, quienes han hecho gala de una buena relación en los casi tres años de mandato conjunto.

Este viernes, la vicepresidenta amortiguó en cierta medida su reacción inicial al subrayar que su grado de confianza en Puig era "el mismo de hace tres días, un mes y hace dos meses". "Este es un gobierno absolutamente cohesionado, leal y que tiene como base la confianza", comentó, para añadir respecto a su malestar que estas situaciones "pueden pasar" y valorar el perfil de Barceló como "muy idóneo" para la conselleria. Un gesto para rebajar una inflamación que, probablemente, conllevó un reacción más potente de la que se habría producido en una semana en la que las perspectivas socialistas no hubieran mejorado de forma tan intensa. 


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