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"no se han tomado medidas"

València es la casa de Tócame Roque: el comercio del centro histórico denuncia el caos fallero

14/03/2018 - 

VALÈNCIA. Los camareros del café bar Suizo, ubicado en la calle Barcelonina de València, el pasado 3 de marzo pasaron a la acción. Cansados de la prohibición que impide, por medidas de seguridad, la presencia de público en ocho calles durante las mascletaes, entre las que se encuentra la de su establecimiento, se acercaron a las vallas con cervezas y papas para vender. Aseguraban que este año perdían 2.000 euros diarios de caja por culpa de la nueva normativa. No son los únicos.

Con ello también querían denunciar la masiva presencia de venta ambulante, que se está haciendo de oro a costa de las limitaciones impuestas en el bando fallero. Como quiera que el público no se puede tomar la tradicional cerveza antes del disparo en los locales adyacentes a la plaza, optan por adquirírselas a los lateros, las personas que, con sus carritos de la compra, recorren la plaza del Ayuntamiento vendiendo botes a un euro.

La indignación entre los comerciantes del centro histórico crece cada día. A los daños económicos que está suponiendo el cierre de determinadas vías, se une la invasión en la última semana de los puestos ambulantes de comida, mayoritariamente, vinculados a los casales falleros. Tras el fiasco del año pasado, entre los comerciantes esperaban que en el Ayuntamiento de València hubieran tomado nota.

Pero lejos de solucionarse los abusos de 2017, el primer año Unesco, las Fallas de 2018 van camino de ser de las más conflictivas que se recuerden. Entre los comerciantes está cundiendo el malestar por lo que consideran abusos, con casos que se repiten día tras día. “No se han tomado medidas”, protestaban este martes desde la asociación de comerciantes. Cortes de calle inesperados para instalar escenarios que no se emplearán hasta el fin de semana, discusiones entre peatones y trabajadores, carpas aún vacías pero interrumpiendo ya el tráfico… Y el colmo: puestos ambulantes de comida ubicados delante de locales comerciales de restauración tapándoles el escaparate. 

“Es intolerable y vergonzoso. ¿Con qué derecho un ambulante obstruye totalmente la visibilidad de dos escaparates de un comercio?”, se preguntaban desde la asociación de comerciantes del centro histórico. “¿Dónde está el informe favorable? ¿Quién lo ha hecho y en base a qué? ¿Dónde está la interlocucion y la participación ciudadana para resolver los problemas y que los ciudadanos podamos desarrollar nuestros trabajos? ¿Están por encima sus derechos sobre los nuestros? ¿Por que se amparan este tipo de ilegalidades?”.

Por si fuera poco, el Ayuntamiento de València ha vuelto a cerrar las vallas de la calle San Vicente hacia la Plaza Redonda. Desde hace años los comerciantes del centro histórico piden que se deje abierto este vial y que se cierre sólo en la ofrenda, ya que las vallas perjudican el acceso a la plaza y “ocasiona perjuicios también al comercio de la zona”. En el consistorio, como si hubieran oído el viento; este martes ya estaban instaladas. Cuando se trata de fiesta fallera, en el Ayuntamiento de València no se entiende de procrastinación.

Los comerciantes del centro histórico no piensan quedarse de brazos cruzados. Si bien en 2017 aún realizaron concesiones y tuvieron paciencia, no piensan permitir que este curso se repitan los abusos del pasado y estudian ejercer medidas de presión para que el caos en el que se encuentran sumidos sea lo menos dañino posible. Un caos que incluye puestos con carteles estrambóticos más propios de Feria que de un centro histórico centenario, en lo que califican algunos de agresión estética. 

Desde su punto de vista, la responsabilidad de todos estos desmanes se halla en la descoordinación del Ayuntamiento, con dos culpables claros: el concejal de Cultura Festiva, Pere Fuset, por ser el más implicado, y el alcalde Joan Ribó, a quien se le recrimina no ejercer su función de control sobre las concejalías, desentendiéndose de los problemas. Las Fallas, un año más, están a punto de morir de éxito. Como en los años de gobierno del PP.

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