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Grand Place / OPINIÓN

White Paper… or paper in white

7/02/2017 - 

Papel en blanco… o, más bien, mente en blanco. Porque así es como parece que se ha quedado el Gobierno británico y su Departamento del Exiting —Ministerio para la Salida de la Unión Europea—, al hacer pública la hoja de ruta de las negociaciones con Bruselas en un documento llamado white paper. Se tata de una guía de 78 páginas, en la que el Reino Unido establece su posición oficial para abandonar la Unión Europea. Este documento se hizo público al día siguiente de que el Parlamento británico aprobara, por 498 a favor y 114 en contra, su salida del proyecto europeo. Como agua de mayo esperábamos el documento de la Primera Ministra, Theresa May, valga la redundancia. Y las críticas no se han hecho de esperar. Como es gratis, elegiré primero las que quiero oír.

“La superficialidad en el análisis y la ausencia de detalles son motivo de gran preocupación”. Quien hace esta afirmación pública es JP Morgan. A la empresa de servicios financieros más antigua del mundo, la multinacional norteamericana que habla de tú a los gobiernos, no le ha gustado la guía establecida por May para el inicio de las negociaciones con Bruselas. Ni hay un plan detallado para su posible participación como miembro del Espacio Económico Europeo, ni ofrece explicación alguna sobre cómo afrontará el fenómeno de la inmigración.

¿Alguien da más? Sí. Open Britain, la asociación de Brexiters que está haciendo campaña por una salida “suave”, ha encontrado hasta 16 puntos débiles en el documento de May. Además de los ya citados, alerta sobre los peligros de abandonar el mercado interior europeo, la falsa promesa de nuevos mercados o la pérdida de derechos para los trabajadores. No hay detalle alguno sobre el momento de transición ni qué pasará con la frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte. Y, lo más importante, deberá seguir pagando su deuda con la Unión Europea además de perder los fondos ya previstos de desarrollo, de garantía social, regional, de desempleo juvenil, de agricultura y pesca… ¿Seguimos?

Pues sí. También los liberales demócratas han encontrado cinco importantes agujeros negrosblack holes, dicen—. A destacar, dos, aún no mencionados: ¿Qué pasará con la cooperación contra el crimen organizado y las órdenes de detención europeas? ¿Van a seguir compartiendo las bases de datos de Europol y Frontex? Porque a ello sigue uno de los puntos claves para el Brexit: y es que todo ello requiere seguir aceptando la jurisdicción del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, a lo que el Gobierno británico y los seguidores del Brexit se niegan rotundamente. El segundo punto es la libertad de los ciudadanos británicos para viajar y vivir en Europa, entre ellos, los estudiantes. Sólo una cifra: más de 200.000 jóvenes británicos se han beneficiado de las becas Erasmus desde que se establecieron.

Y para complicarlo más, a imagen y semejanza de Dios, digo, de Trump, la Justicia le puede dar otro revés al Brexit. Dos jueces británicos decidirán sobre dos demandas presentadas por ciudadanos anónimos en un caso y por una asociación favorable al mercado único llamada British Influence. En ambos casos, la cuestión es si la salida de la Unión debe ir separada de la salida del Espacio Económico Europeo, al tratarse de un Tratado distinto, con una fórmula distinta a través de su artículo 127. Como también se establecen derechos ciudadanos específicos, de nuevo debe ser el Parlamento el que vote su aprobación para la salida.

Pero ni aún así se quedan satisfechos los partidarios del Brexit, que han arremetido a su vez contra el white paper. Lee Rotherham, ex director de Vote Leave —la agrupación que dirigió la campaña para el referéndum favorable a la salida—, se ha enfadado de verdad. En un artículo publicado en el digital Brexit Central, intenta desmitificar la“opción Noruega” rechazando la posibilidad de que la salida de la Unión no implique la salida del Espacio Económico Europeo —formado por la UE, Noruega, Islandia y Liechetenstein—. Rotherman parafrasea a Plutarco y se encomienda a la antigua Grecia cuando amenaza: “Atenas os tragará”. A este paso, la que se va a quedar en blanco es May.

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