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CONVERSACIONES CULTURPLAZA

Ana Torrent: “El cine de Erice no se produciría hoy”

7/11/2017 - 

VALÈNCIA. Ana Torrent es parte del cine español casi de nacimiento. Era un bebe cuando apareció en Un día después de agosto (German Lorente, 1968), fue la niña inolvidable de El espíritu de la colmena (Víctor Erice, 1972) o Cría Cuervos (Carlos Saura, 1976) o la joven que inmortalizó sus roles en Vacas (Julio Medem, 1992), Tesis (Alejandro Amenábar, 1996) o Yoyes (Helena Taberna, 2000). Del juego de niños en el que se había convertido aquello de rodar pasó a la profesionalización, tras formarse en la escuela de Cristina Rota y con la prestigiosa maestra Uta Hagen en Nueva York. La cinematografía dio paso a la televisión y el teatro, los dos ámbitos en los que no ha dejado de trabajar durante los últimos años.

Sus dos primeros papeles de cierto peso en el cine esta década han llegado en 2017 con dos proyectos de directores valencianos: Verónica, de Paco Plaza, y El desentierro, de Nacho Ruipérez. La primera fue bien acogida por la crítica, mientras que la segunda está en pleno rodaje. Un thriller que se sitúa en dos momentos y lugares distintos, Argentina y València, con l’Albufera e incluso algunos aires de la Ruta del Bakalao como ambiente. En su reparto también participan las actrices valencianas Isabel Requena, Lola Moltó, Cristina Perales, Vanesa Cano y Cristina Fernández, con trabajos en torno a esta historia que indaga en la memoria y la identidad, con los 1996, 2016 y la corrupción como telones de fondo. 

El debut en largo de Ruipérez cuenta con la producción de Ximo Pérez (El desentierro AIE), Filmax, Abordar, y Aleph, además de la participación de Televisión Española y CulturArts. Aprovechamos los días de trabajo en València con los actores para conversar con Torrent sobre su momento y una industria a la que ha visto cambiar por completo a lo largo de los últimos 50 años. 

Fotos: EVA MÁÑEZ

-Háblanos de tu papel como Dora en El desentierro.
-Dora es la mujer del alcalde, Félix (Jordi Rebellón). Es ambiciosa y está dispuesta a conseguir siempre más aunque eso signifique chanchullear, callar cosas o hacer daño a los que tiene cerca.

-¿Te has preparado a partir de referentes actuales o ficticios?
-La verdad es que no es nada complicado tener referentes de políticos corruptos. Siempre ha habido y siempre habrá. Está en todas partes, así que no es difícil recurrir a referentes de gente que ha usado su posición para un beneficio personal.

-La vuelta de tuerca, supongo, es el papel de ‘consorte’ de la corrupción.
-Sí, pero en su caso es una mujer que le ha empujado a corromperse. Desde la ambición no es cómplice, es partícipe. 

-Es curioso que tu regreso al cine, después de muchos años, sea en un mismo año y con dos directores valencianos. ¿Qué se siente al volver a este ambiente de rodaje?
-¡Es pura casualidad! Después de unos años trabajando sobre todo en teatro y televisión, estoy feliz de la vida por tener estos dos proyectos. Verónica, además, ha tenido muy buena acogida, ha funcionado bien en taquilla y me ha gustado mucho.

-De regreso al cine, un medio en el que has trabajado desde que eras una niña. Por ese motivo tienes una visión privilegiada de todos los cambios que ha sufrido esta industria. ¿Qué es lo que más echas en falta?
-Ha cambiado tanto… es que son muchos años. Siento que se ha descuidado por completo el cine de autor, que es muy más difícil de producirse. Para mí es una pena, porque el cine de autor nos hace únicos. No en España; a cualquier territorio. Por ejemplo, un cine como el de Víctor Erice no se produciría hoy. Y creo que es una pérdida para todos, porque creo que debería haber espacio suficiente. Hay directores de otra generación incapaces de levantar proyectos. Se ha vuelto imposible y, personalmente, me gustaría que hubiera espacio para ello. No le quito el mérito a otro cine más taquillero, pero creo que iguala. Nos iguala demasiado. Ahora no hay margen para riesgo: la taquilla manda, las televisiones tienen sus intereses y el cine es incluso independiente de las salas…

-Ya no es ‘necesaria’ la gran pantalla para la industria.
-Casi… el cine ahora es un medio diferente al que hemos vivido durante las últimas décadas.

-Sin embargo, el cine vivido en gran pantalla y con su ritmo de comunicación para ese acontecimiento que supone ir a la sala fija iconos de una manera más duradera. Por ejemplo, con tu papel para Tesis. Todavía la gente te vincula a la película. ¿Te sorprende?
-Sí, todavía me reconocen mucho por Tesis. A mí que me reconozcan por buenos trabajos no me molesta. Tampoco me molestó que me reconocieran por mis películas de niña. Se han quedado en la mente de la gente y veo lógico que suceda. Lo veo bien, de hecho, porque estoy contenta de todo ello y orgullosa.

-En el mundo ha sido la televisión la que ha recogido buena parte del interés económico por la producción audiovisual. ¿Te gusta el sistema de series de gran producción?
-Me gusta verlo y me interesa como profesional. La verdad es que se hacen cosas muy buenas y estoy de acuerdo con eso que ya parece un tópico: el audiovisual ha ganado en ese tipo de televisión parte de lo que en el cine ya no se hace. Es una realidad que no podemos negar. 

-Es quizá un espacio más atractivo porque hay más oferta de papeles potentes para mujeres de más de 40 o 50 años. ¿Cómo ha sido esa evolución en ‘la oferta’ para ti?
-Es muy complicado. Ha sido toda una evolución… ahora soy la madre de chicos de 20 o 30 años. Y en el teatro o en la televisión es diferente. Hay mucho más espacio. En el cine es difícil que haya personajes potentes para una mujer de más de 50 años. Es casi una lotería a la que jugamos muchos. Así que, te adaptas. Haces papeles más pequeños. Lo que me sorprende es que entre los públicos del cine hay una parte de mujeres de cierta edad. Nunca he entendido porque existe esa no relación entre un público importante todavía del cine y los personajes disponibles. En las historias ves que esos que eran tus novios en otras pelis, tus parteneurs, continúan teniendo actividad, pero sus novias o mujeres son cada vez más jóvenes…

Fotos: EVA MÁÑEZ

-¿Son las series ese espacio alternativo para roles femeninos potentes?
-Yo en las series americanas veo muchos de esos papeles. Me parece muy interesante ese cambio y ojalá lo vayamos incorporando. 

-Una realidad a la que cabe suponer que podían sumar mucho las directoras españolas que están recibiendo el halago de la crítica durante los últimos años.
-Hay que pensar que sí. Hasta ahora el cine ha sido mundo de hombres, dirigido y producido por hombres. El hecho de que más mujeres sean tanto directoras como productoras hacen pensar que debe haber otra sensibilidad. Yo estoy disfrutando con todas esas grandes películas en sus manos, como Verano 1993 (Carla Simón, 2017), María (y los demás) (Nely Reguera, 2016) o La novia (Paula Núñez, 2015).

-A un lado y otro del Atlántico el lamentable ‘caso Weinstein’ parece haber abierto la caja de pandora en la revelación de casos de acoso sexual y abuso de poder sobre la mujer en la industria del cine. ¿Has vivido casos similares?
-No lo he vivido, esa es la verdad. Pero me parecen situaciones tan desagradables de alguien que se aprovecha del miedo al miedo. Es tan tremendo… Y no es que alguien se propasara una vez, o algo que acaba de suceder, era una especie de sistema para algunos. Aunque no lo he vivido, estoy segura de que se ha dado en el mundo del cine porque he sido consciente de que se daba en otros ámbitos laborales. Es algo que ha sucedido y supongo que sucede en todos los trabajos. No puedo pensar que en el cine no haya sucedido, aunque sea ahora cuando se empiece a hablar. Me produce una tristeza enorme que suceda, que ‘ el macho’ de turno abuse de actrices jóvenes que entiendo que han sentido miedo de no poder trabajar o de no poder volver a trabajar. Es horroroso que exista.

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