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LA CREACIÓN LIBRE FRENTE A LA INDUSTRIALIZACIÓN DEL FORMATO

Benimaclet conFusión: el contrafestival que explora los límites de la libertad creativa

14/10/2016 - 

VALENCIA. Los festivales se han convertido en la fórmula fundamental para el arte de focalizar la atención en torno a una expresión. En este camino, cogiendo la música como ejemplo, España ha pasado de ser un desierto de este tipo de concentraciones a un porcentaje vital para la industria que le acompaña. Desde que en 1994 nacieran el Sónar y el Festimad en las dos grandes ciudades y un año más tarde surgiera el Festival Independiente de Benicàssim (posteriormente, Internacional) y al siguiente el Viñarock (Villarrobledo) y el Contempopránea (Alburquerque), el pasado 2014 la cifra de los 10 primeros festivales de música del Estado aunaba a un millón y medio de espectadores. Y esas son las cifras oficiales del sector hasta la inminente publicación del Anuario de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) de 2015.

Siempre en términos de industria, la festivalización de la cultura es un hecho. Un estado social que ya ha superado a la inquietud por la exploración personal o el propio disfrute de la música. Un estudio del pasado año realizado por New Musical Express, una de las publicaciones más populares del Reino Unido, concretaba que tan solo el 45 por ciento de los asistentes a festivales lo hacían por razones meramente musicales. Además de esa dinámica en el público, la estandarización del modelo ha provocado una imitación entre carteles, actividades, estímulos... réplica, plagio o bien sustitutivo, los festivales han empezado a parecerse entre sí peligrosamente, por razones comerciales que ya han quedado demostradas

En la ciudad de Valencia y en el espacio más urbano existen un buen número de encuentros culturales bajo la fórmula de festival, algunos de ellos asociados en la Plataforma d'Iniciatives Culturales Urbanes de València (PICUV). Todas ellas se podrían dividir en tres tipologías de una manera sencilla: las que operan dentro del espectro comercial y con ánimo de lucro, las que lo hacen igualmente pero sin ánimo de lucro y la que, por último, ni practica el funcionamiento comercial ni basa su actividad en la gestión de un presupuesto y una "valorización de la libertad creativa a partir de la transacción de dinero". Esa única apuesta es Benimaclet conFusion y la frase de uno de sus varios organizadores que en esta edición del Festival Gratuito de Expresión Libre han logrado coordinar 400 actividades en tan solo dos días. "El festival sale a una propuesta artística cada tres minutos durante esos dos días".

Las dos jornadas son las del 15 y 16 de octubre, este mismo fin de semana. El escenario: todo el barrio de Benimaclet que ya ha empezado a "prepararse" para la llegada de miles de visitantes. La actividad comercial, que es de donde surge esa cita de preparación, es una de las que principalmente se beneficia de la propuesta artística de centenares de artistas ya que algunos de ellos son compañías de teatro, danza o circo, con varios componentes y actividad internacional. Otros son profesionales del ámbito local, pero también -y quizá es uno de los valores fundamentales de Benimaclet conFusion- hay participación de personas que "exponen por primera vez, actúan por primera vez o, sencillamente, sólo lo hacen durante este festival". El compromiso del festival con esa libertad, con ser capaces -con más de 50 voluntarios y ninguna estructura interna definida- de coordinar todas las propuestas, es igual de fuerte con respecto a la no limitación por disciplina y propuesta que se recibe a través de su plataforma online.

El 'nuevo' Solar María

No obstante, durante estos primeros años los portavoces del festival -también impulsores- reconocen haber sometido a intensos debates esta identidad: "hemos calculado cuánto costaría organizar el festival bajo criterios de alquiler de equipos, producción en general y remuneración de los artistas. Serían 120.000 euros". La propuesta está invertida hasta el 0: "todas las actividades son gratuitas para el público, la producción y la logística parte de los propios artistas que colaboran así no sólo con su trabajo y, finalmente, el festival sucede únicamente a partir del uso del espacio público y privado sin dinero", comentan desde la presentación de su programación completa que se puede consultar al completo a través de este enlace

Los 5.000 euros de base que ya se gestionaban desde la pasada edición llegan a través del crowdfunding que la organización impulsa. Su uso se limita en exclusiva a la comunicación con la impresión de programa y las fórmulas para difundir toda su actividad, que este año además cuenta con un servicio online de geolocalización por disciplinas, horarios y otros filtros. Este camino trata de mejorar la experiencia de un festival que en su edición de 2015 ya reunió a algunos miles de visitantes, con una oferta de decenas de actividades de artes escénicas, música, poesía, audiovisual, exposiciones, "incluso una sección que hemos tenido que llamar Otros porque es difícil de definir".

Desde esa formulación de "expresión libre", casas, locales comerciales y espacios públicos se van abriendo a uno de los barrios con más identidad de la ciudad de Valencia. Pero algo queda: este año Benimaclet conFusion ha logrado reabrir el ahora llamado Solar María, en la calle Puçol número 10. Este será el nuevo punto de información que ha sufrido una limpieza, pasando de ser casi un estercolero público anexo a la Plaça de Benimaclet a un espacio social y abierto a la calle. No pocos de los vecinos 'históricos' del barrio ya han pasado a recuperar algunas de sus historias en un lugar ahora totalmente ocupado por el -también libre- crecimiento de una gran higuera. Sin escombros ni basuras de por medio, del pasado año a este también se ha generado otro fruto del festival: la plataforma online orpheo.org, una suerte de red social para artistas, promotores y eventos que resume información para que las partes interactúen, para generar más actividad de expresión cultural.

Con todo, este año los espacios 63 espacios culturales contarán con una gran instalación (y algo más) el sábado en la misma Plaça de Benimaclet, también con la instalación de un escenario en los huertos urbanos del barrio -de la mano de un proyecto de arquitectos gallegos- que pretende quedarse como estable para ser disfrutado durante todo el año; también un buen número de expresiones de arte urbano, talleres y exhibiciones de todo tipo. Durante apenas 48 horas el barrio será un bullicioso punto de libertad para artistas "y para todo el que participa. Incluso aquellos que no lo hacen, participan en ese sentido de la propuesta". Todo en conFusion está en constante reflexión y sirve para revisar las fórmulas por las cuales las expresiones a través del arte se filtran a través del público sin barreras. 

La espontaneidad de las propuestas, la ausencia de cualquier intermediario (rechazaron que existieran patrocinadores de ningún tipo para no limitar ninguna de las acciones o el sentido de enriquecimiento monetario del encuentro), es la base del festival: "a nosotros nos llama la atención que el festival inspire y es lo que trae hasta aquí a los artistas que participan, que pueden generar sinergias profesionales y, que desde luego, ama el arte como una forma de vida". La única prioridad en la no-selección de propuestas es que "nada puede ser ofensivo. A partir de ahí, todos son bienvenidos".

400 proyectos y 63 sedes darán cabida a toda esa necesidad de transmitir de la manera más libre en Benimaclet este fin de semana.

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