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primera agencia de publicidad de Realidad Virtual

Edgar Martín-Blas, el visionario que no deja pasar ni una ola

9/11/2015 - 

VALENCIA. Se ha subido a todas las olas tecnológicas y en cada una de ellas ha triunfado. Ahora acaba de lanzar New Horizons VR, la primera agencia de publicidad que trabaja con Realidad Virtual (VR) convencido de que esta tecnología no es una ola sino un tsunami que hará tambalear en breve a todos los sectores económicos,

Distingue entre lo que es una burbuja y una ola. En la primera incluye las modas y tecnologías que explotan, tipo Google Glass, mientras que las olas corresponden a las que llegan para quedarse, tipo la telefonía móvil. Pero tsunamis que cambien la concepción del mundo, en sus 37 años de vida, dice que sólo ha visto dos: internet y el que está a punto de irrumpir, la realidad virtual.

En función de las olas Edgar Martín-Blas Méndez enfoca su vida por trienios. Es decir, que cada 3 años deja lo que está haciendo, vaya bien o mal, para zambullirse en un nuevo proyecto totalmente distinto al anterior. Por eso se hizo tatuar el Ave Fénix en el antebrazo derecho. Es, a su juicio, la única manera de caminar al borde del precipicio y de mantener viva la intuición, en la que tiene fe ciega y donde radica el secreto de su creatividad. 

“La única forma de que ocurran cosas mágicas es escribir a diario el guión de tu vida”, dice. Y como los guiones, también las olas tecnológicas las estructura en tres actos. “Cuando sale una nueva tecnología hay una primera fase que es la de los visionarios, donde todo el mundo se echa para atrás cuando les cuentas un proyecto, más en España donde abandonar la zona de confort es delito directamente. Esto dura 1 año. Si esto cuaja se pasa a la segunda fase que es la de la explosión, cuando se salta de los foros a los medios. Si estás bien situado, en la tercera fase tienes que saber manejarlo. Si no lo sabes hacer te diluyes y si sabes manejarlo también tienes dos opciones, profesionalizar o subirte a la siguiente ola”. En esta última categoría es donde se incluye él.

El momento CCC

Los estudios los ha adquirido a demanda. Empezó trabajando en proyectos de parques temáticos, pasó a la publicidad convencional y luego se sumó al boom de la publicidad digital, el mismo día que quebraba Tecnoland. “Ahí me di cuenta de que las burbujas estallan y que cuando esto sucede son como ríos de destrucción. Tienes que huir”. Y ¿cómo saber cuándo hacerlo? Pues cuando llega el momento que él llama CCC. “Cuando las academias empiezan a sacar cursos de lo tuyo. Eso quiere decir que cualquier persona lo puede aprender y tirar los precios en un momento”. 

Eso hizo él con la agencia de marketing digital que fundó, Teaser, cuando estaba facturando 1.5 millones de euros al año. Le habían traído de Estados Unidos uno de los primeros Iphone que llegaron a España, “para trastear”, como dice él, y detectó que se movía ya un mercado negro de desarrolladores de apps. Al olfato de la ola crea en 2009 Xocolat Design donde desarrollan aplicaciones antes incluso de que llegara Applestore.  La ausencia inicial de competencia en contenidos favoreció su posicionamiento en el mercado de las aplicaciones llegando a ocupar con trabajos, como el videojuego Laserbraker, el top10 de las descargas en 20 países. 


La señal de huida en el mundo de las aplicaciones le llegó el día “que llamó uno para contarme que tenía una superidea que resultó ser casi idéntica a la que me acababa de contar otro”. Desde entonces, Martín-Blas augura un futuro más que incierto a los proyectos relacionados con las apps y, ya de paso, también a los de las redes sociales. 

Aterrizó en octubre de 2013 en tuenti, también como director creativo, a raíz de una llamada de su amigo Mamuso (Manuel Muñoz). Allí estaba cuando supo de Oculus VR, por la plataforma de crowdfunding Kickstarter . La participación de Edgar Martín-Blas en la campaña le permitió tener el prototipo en España antes que nadie, “también para trastear”, llegando incluso a colaborar en la implementación de un error de distorsión de imagen que detectó y que él mismo se lo comunicó vía twitter a Palmer Luckey, el promotor. “No te imaginas la que se lió”, cuenta.

De ola a tsunami

Asegura que desde que lo probó no le cupo duda de que la VR sería la siguiente ola y como antes hizo con las apps también ahora empezó a analizar la forma de crear contenidos antes de que se propagara la onda. De todas las subidas y bajadas Edgar había cosechado lo que él denomina flow y que relaciona con los contactos que ha ido generando en su trayectoria profesional y que “es lo que hace que alguien ponga la mano en el fuego por lo que haces”. Y en esas noches de crear contenidos que Edgar llama la época de la cocina, se sumaban Sebas (Sebas Muriel, CEO de Tuenti) y Antonio Vigueras (CFO). La señal de alarma definitiva llegó el día que facebook anunció la compra de Oculus “con ese dato de los 2.000 millones de euros que pagaron. La ola había llegado antes de lo previsto”. 

No le dio tiempo a cumplir el trienio en Tuenti abandonando la compañía el 1 de mayo de 2015 y dejando atrás un sueldo más que apetecible. “Vi lo que había visto facebook que no eran las gafas sino el contenido. La gafa es replicable por los chinos mañana, pero el contenido se va a dividir en dos capas: la profesional y la social. En la profesional revoluciona todos los sectores desde la educación hasta la medicina. También el periodismo. Pero en lo social estarán las entradas de los usuarios con la creación de sus videos 360 con volumetría tridimensional, que no son videos sino recuerdos reales de un momento determinado, con tu gente, que podrás ver cuando quieras. Eso, los móviles lo van a integrar dentro de muy poco tiempo. Pero luego está también el metaverso, que es el facebook del futuro, que te permite trasladarte a cualquier espacio donde el personaje eres tú. Ya no tienes que ser astronauta para ir a Marte”.

Anomalía de negocio

Cierto que contar la VR no es fácil porque no es una cuestión de vista sino de sensaciones y emociones reales y que comparado con lo existente todo resulta plano y desabrido. Las gafas que creó Oculus hace un tiempo costaban 350 € pero estas navidades desembarcarán en los mercados de todo el mundo 3,5 billones de gafas que se están produciendo al precio de 100€. La tecnología ya está aquí y la demanda también pero la anomalía surge por la carencia de contenidos para dotar de sentido el nuevo canal. Pero lo peor es, según Edgar, que muy poquitos saben hacerlo y que resulta imposible formar equipos en poco tiempo.“Hacen falta equipos multidisciplinares con consultores, expertos en 3D, gente de vídeo, postproducción, programación app, programación videojuegos, hardware, actores, óptica, servidores, streaming… es inviable salvar esa anomalía de forma inmediata. No te vale contratar a 10 personas y montar un equipo porque lo que hay que buscar son bichos raros que hayan hecho el trabajo de la cocina, como yo”, argumenta. Y a esos frikis parece que por el momento sólo los tiene él. Uno es

Lo que Edgar ha montado es una empresa de publicidad.  El primer anuncio en VR lo rodó para Licor 43 y luego vino Ramón Bilbao. El Corte Inglés o Audi forman también ya parte de su cartera de clientes. Asegura que en más de una ocasión le han tentado los grandes para comprarle “pero no quiero. No soy una startup que va pidiendo dinero. Yo tengo proyectos y veo la reacción que provoco en cada compañía que visito”.

El club de la lucha

Ninguno de los que integran el equipo de New Horizons está vinculado empresarialmente. Son todos freelance que participan puntualmente conforme a las necesidades de cada encargo. Pero lo que sí ha constituido es algo que define como un nuevo concepto de empresa y que llama el Club de la Lucha, donde da paso a nuevos colaboradores a los que intenta formar en las distintas especialidades. “Es el capital humano lo que valoro, no me hace falta mucho dinero. La gente que meto a mi alrededor se basa en conocimiento y en deseos de aprender cosas nuevas con humildad”.

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