VALENCIA. Todos tenemos en mente, nada más mencionarlos, los símbolos con los que sacan pecho los superhéroes, también su código de color e incluso los valores que llevan detrás. Esos contundentes emblemas que aunque son marcas ficticias funcionan mucho mejor que la más global de las corporaciones multinacionales del mundo. Y no es casualidad que funcionen tan bien, ya que son símbolos perfectos, marcas bien compuestas, recordables y con una huella de décadas que los hace imborrables, con campañas de marketing detrás y con combinaciones de colores que han trascendido más que cualquier marca de productos del mercado.
Los símbolos de los superhéroes son universales. Representan la identidad de unos individuos que prefieren estar en el anonimato, una personalidad misteriosa, unos superpoderes, el conjunto de rasgos que les diferencian de los demás. Una personalidad que es en los superhéroes un caso de marca personal, corporativismo extremo desde un uniforme y como escaparate comercial. Trajes que han variado adaptándose a tendencias y a tecnologías textiles de la moda deportiva, pero con unos símbolos perennes que sobreviven a más de medio siglo de viñetas, series y películas.