VALENCIA. Ha pasado ya casi un año de las elecciones locales y autonómicas que culminaron en un cambio de gobierno para gran parte de la Comunitat Valenciana, un cambio de color político que si algo no hizo fue pasar desapercibido, ya que fueron muchas las medidas que se tomaron a corto plazo.
Este cambio de gobierno hizo que, en términos generales, se cambiase la forma de comunicar desde las instituciones. Y como parte esencial del proceso de comunicación, el diseño de las campañas y cartelería pronto adquirió un nuevo cariz, un nuevo aspecto visual que respondía al proceso de cambio en la manera de contratar a los responsables de todos estos materiales con los que las distintas entidades públicas transmitían sus mensajes a la ciudadanía. Se trataba pues de un cambio de raíz, del modelo de contratación, abandonando los concursos especulativos de diseño tan criticados por el colectivo profesional y apostando por la profesionalización.
Profesionalizar la comunicación, algo tan sensato que durante años había parecido una locura, no sólo suponía un cambio burocrático sino que representaba el respeto por un sector profesional y la promoción del mismo desde las instituciones. Una medida de políticas de diseño que pocos meses antes era una utopía.