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cuentas pendientes y puesta a punto

El IVAM plantea una temporada de transición a su 30 aniversario

15/11/2017 - 

VALÈNCIA. Quizá muchos de ustedes estén leyendo estas líneas en la oficina y se apresuren a cambiar de pestaña cuando vean a su superior rondar su despacho. Ayer el ‘jefe’ de Cultura pisó el Institut Valencià d’Art Modern (IVAM), una visita extraordinaria del conseller, Vicent Marzà, con motivo de la presentación de la nueva programación del museo, acto en el que sacó pecho del goloso aumento del presupuesto, más de un millón de euros, con los que podrán acometer distintos trabajos para la puesta a punto de la sede y que también dan para traer a un cabeza de cartel con mucho tirón: Joan Miró. “No lo podíamos hacer antes por una cuestión económica”, reconocía el director del IVAM, José Miguel G. Cortés, que también destacó el poder “simbólico” de la presencia del conseller. A pesar del aumento de la partida destinada al museo, el próximo curso será el que menos exposiciones sume a su calendario con un total de once muestras, una temporada que se antoja puente entre el desembarco del director hace tres años y una meta puesta en 2019.   

“Aspiramos a más”, incidió un Cortés que puso el “punto y aparte” o “punto de inflexión” precisamente en 2019. No en pocas ocasiones se mencionó el 30 aniversario de la pinacoteca, que tendrá lugar entonces, una traca que viene con la intención de ampliar el museo y que deja un 2018 con la urgencia de poner en marcha o finiquitar todas las tareas pendientes para que nada empañe los festejos y proyectos asociados al aniversario. Si la Ley del IVAM está a punto de caramelo no pasa así con otros dos de los grandes proyectos previstos, anunciados y publicitados: la subsede de Alcoi y el jardín de las esculturas. “Se está tramitando […] No nos gusta la lentitud”, expresó Marzà al respecto del segundo. Fue el pasado mes de julio, tras varios anuncios que nunca llegaron a materializarse, que el conseller, el director del museo y el alcalde de València, Joan Ribó, reunieron a los medios de comunicación para presentar un proyecto de Pati Obert que, por el momento, solo cuenta con la fotografía de aquel día. 

Si bien (de nuevo), la administración espera ponerlo en marcha en el próximo ejercicio , un año que, si hablamos del de transición, también podríamos decir que puede tratarse del de desbloqueo. Si las cosas salen bien, claro. Y es que por otra parte está la cuestión de la subsede del museo en Alcoi, para la que tienen que esperar a la adecuación de la sede, cuyas obras han sido licitadas por la Fundación CAM por aproximadamente 600.000 euros. Posteriormente se habrá de firmar el convenio que regule la presencia de las distintas entidades participantes del nuevo contenedor cultural. “Sobre las cenizas estamos nosotros”, dijo Marzà en referencia a la obra que llevara a cabo la artista Anna Malagrida en la galería 6 del museo, un ‘renacer’ del museo que valora “muy positivamente”, tanto en el ámbito expositivo como de gestión.

Manos a la obra

Con la satisfacción contenida de un presupuesto que sube de manera considerable -a la espera de que también lo haga en el ámbito estatal-, el museo sin embargo baja la velocidad en otro proyecto, en este caso expositivo. Así, también transición por lo que respecta al plan de convertirse en el centro de referencia del cómic, un trabajo que iniciaron en 2016 con la exposición VLC. Valencia Línea Clara, con la que el museo presumía de abrir las puertas a la disciplina rompiendo “un silencio injustificado de una a una de las materias artísticas más importantes del último siglo”. Tras dedicar también una muestra a Daniel Torres y su obra La casa o inaugurar la fanzinoteca a base de la jugosa donación del experto Álvaro Pons, este curso contará con unas jornadas en torno al cómic pero no con exposiciones. Esto se debe, explicó el director del museo, a una priorización de las intervenciones en las salas de exposición, que obligarán al museo a cerrar algunas de ellas de manera intermitente a lo largo del año.

Precisamente son las cuestiones más ‘mundanas’ las que el museo quiere atajar. De la creación de una nueva cámara acorazada que ampliará el espacio de almacenaje de obras a la instalación de Wi-fi en el centro, todo esto acometido en 2017, a los “nuevos retos” de 2017, como las mejoras del suelo de la galería 4 y 5 o de los elementos audiovisuales. “Queremos que 2019 ponga al centro una cara nueva”. De nuevo, 2019. Dice Marzà que quiere hacer del IVAM un museo de referencia estatal e internacional, un contenedor cultural que, incidió Cortés, no se puede medir por número de visitantes. “Decir que la novela que más se vende es la mejor sería una pobre referencia”, al tiempo que aclaró: “estamos profundamente satisfechos pero queremos más”. Se acumulan los retos. Próxima parada: 30 aniversario. 

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