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El trinquet mitológico de Vinz y Txema Rodríguez se desnuda en el Centre del Carme

18/05/2017 - 

VALÈNCIA. En los últimos meses hemos visto al Centre del Carme convertirse en espacio de cultura contemporánea, salón de bodas o casal fallero. La última de sus renovaciones supondrá que pase a ser un trinquet donde romper mano jugando a la pilota valenciana. Pero, como en todo, tiene truco. El proyecto Joc, generado por el fotógrafo Txema Rodríguez y el artista urbano Vinz, tomará los muros de las salas Ferreres y Goerlich del antiguo convento para hacer un homenaje a modo de fábula al deporte local, una instalación que huye del aspecto “documental” y que toma sus valores más básicos para transformarlos en una narración donde lo importante no es la realidad sino la lección que se deriva de la fábula. “No trabajamos con personas, sino con personajes”, explica el fotógrafo. No en vano, la primera parte de la muestra supone un homenaje casi a modo de capilla a los –en este caso- ocho apóstoles de la pilota: Rovellet, Genovés, Eusebio, Sarasol, el Xatet de Carlet, Grau, Álvaro y Fredi. Ellos son el punto de partida de una muestra que volverá a sumergir al Centre del Carme en arte urbano, después de ser objeto de una intervención mural en el contexto del festival Zedre que se presentará mañana viernes. VER FOTOGALERÍA

Les contaba a los autores Eusebio, cuando fueron a retratarle, que, de camino a jugar una partida en Benidorm, pinchó una rueda que cambió el que pocas horas después sería su rival: Genovés. Ese es el espíritu, el de un juego que “todavía no ha sido pervertido” y que destaca por su carácter popular y en el que tanto jugadores como público respetan y disfrutan de algo que no siempre ha sido valorado por los valencianos. “No es un documental sobre la pilota, es una fábula. Hablamos de una serie de gente que la mueve la pasión y que, después de unos años, no puede ganarse la vida con ello, no son ni Messi ni Cristiano Ronaldo. Su pasión va más allá de la fama, hablamos de esfuerzo, de jugársela”, explica Vinz. El binomio está ahora mismo en una de las salas de la antigua escuela de artes y oficios ultimando los detalles de la exposición, que abrirá sus puertas el próximo 26 de mayo.

Foto: ESTRELLA JOVER.

La muestra, como no podría ser de otra manera, está protagonizada por cuerpos desnudos con caras sustituidas por cabeza de pájaro, marca de la casa. Jugadores y público son representados como héroes mitológicos, que disfrutan de la gloria en los Baños del Almirante, pero que también han de enfrentarse a los sinsabores de la derrota y al olvido que muchas estrellas han de digerir tras el éxito. Porque, más allá de la pilota valenciana, esta es una exposición que habla de valores universales, de la humildad de un juego del que se pueden extraer muchas lecciones y que, casi sin pensarlo, también ha encontrado puntos en común con el arte urbano.  

-Vinz: Antes de jugaba a la pilota en la calle. En muchos trinquetes, de hecho, todavía pone 'se prohibe blasfemar', por eso se les metió en un espacio cerrado. Esa es justo una de las cosas que añoro del arte urbano: tiene que molestar, no puede ser solo algo bonito. La pasión hace que transgreda.
-Txema Rodríguez: Si antes era blasfemar, hoy lo que resulta ofensivo son los cuerpos desnudos. Es un juego que dejó de jugarse en la calle por una cuestión moral. Sobre la marcha nos hemos dado cuenta de que existe este paralelismo, cuando el arte urbano no se ajusta a la moral social también es encerrado, arrancado, despreciado...
-V: Se arrancan genitales, tetas... hay mucha gente a la que no le gusta. Yo intento que todo el mundo se sienta identificada con la exposición, por eso defendemos que no es solo una exposición sobre la pilota. Hemos narrado una fábula que se puede trasladas a otros ámbitos. Mientras esté el arte encerrado en sitios no va a molestar.

-Con lo cual la exposición no molesta porque está en un museo...
-V: Hemos hecho algunas obras en la calle, pero todavía estamos esperando para enseñarlas [ríe] Es una obra muy efímera. 

-¿Cuáles son los formatos con los que jugáis?
-V: Cada sala tiene pintura, hecha por mí, sobre fotografía realizada por Txema. Usamos desde el papel hahnemühle de 315 gramos de algodón hasta collage de papeles antiguos, metacrilato o intervención directa sobre el muro. Cada sala lleva un tratamiento distinto.
-T: Los escenarios en los que nos movemos intentan reflejar la historia, pero no son reales. Aquí usamos otros referentes, podríamos hablar hasta de Batman.

Foto: ESTRELLA JOVER.

-Hablemos de Batman. 
-T: Está en la parte del claroscuro, en la preparación del juego, en el tratamiento de la luz. Hemos dado un tono oscuro, un pelín apocalíptico, ruinoso, postindustrial, algo que encaja con nuestros gustos de vampiro.
-V: También va con ese mundo de la pilota, que no tiene el glamour de otros deportes. En los vestuarios de los grandes del futbol tienen hasta jacuzzi. Aquí es todo muy sucio, eso es lo que buscábamos. Si hubiéramos ido a lugares auténticos no lo habríamos encontrado, porque están reformados. La pilota no tiene una estética propia como la puede tener el tenis, el juego sí, pero no lo que le rodea. Los carteles, cómo se publicita... Uno de los objetivos era dotarlo de estética.
-T: Lo cual no es una crítica, porque es algo popular. Lo fundamental es el juego, es algo humilde. 

-Era más importante entonces transmitir las sensaciones más allá de la realidad.
-V: Esto no es un documental, no tiene un carácter antropológico. Hemos usado escenarios que no tienen nada que ver con el escenario real en el que se sitúa la acción, como puede ser el claustro del Centro del Carmen, los Baños del Almirante o naves abandonadas. Nos sirve para crear una atmósfera global en toda la exposición. 

-Uno de los atractivos es la intervención en sala, ¿qué nos podéis contar de esto?
-V: La idea es que cuando el público entre se sienta participe de una partida de pilota, que sepa cómo se vive desde el punto de vista de los jugadores, del público, del que vende las entradas... Lo vamos a convertir en un trinquet, esa será la sala central.
-T: Un trinquet de fábula. En València puedes jugar a beisbol, a softball, a la petanca... hay muchas instalaciones deportivas de lo más bizarras pero no un sitio donde ir a jugar a la pilota. Eso es demencial, cuando es un juego que tiene unos valores increíbles.
-V: Es una danza.
-T: Aparte de la belleza en sí misma, es un juego donde se respeta mucho, tiene algo muy especial que lo diferencia. 

Foto: ESTRELLA JOVER.

-Quizá ha mantenido esos elementos por no ser tan mediático. 
-T: La pilota ha sufrido históricamente un desprecio por las instituciones. Se ha apostado durante muchos años por la Copa América, la Fórmula 1... se ha considerado que era un juego de analfabetos, no hay que olvidar que es un ámbito en el que se habla valenciano. Ha sufrido el abandono. Recuerdo cuando ganó Sarasol a Genovés, que era el líder indiscutible, y fue después a decirle: "perdón, Paco". Ese es el espíritu de la pilota, le admiraba. Eso es lo que se respira.
-V: Por eso es tan importante el público, son unos espectadores que están dentro de la partida y que respetan a todos los jugadores. No hay ese sentimiento de: yo soy de un equipo y el resto tiene que arder. No he visto odios. O en los 70, cuando la gente era de los Rolling o de los Beatles, y el tiempo ha demostrado que los dos son buenos.
-T: Bueno... 

"Si Goya fuera valenciano seguro que habría pintando una partida"

-Hablamos entonces de lecciones más allá del deporte. 
-T: Es un deporte de caballeros, en el sentido antiguo. Compiten, pero jamás se faltan al respeto. A mi no me gusta el deporte pero me fascina la pilota. También tiene mucho que ver con la naturaleza de los valencianos, cómo interactúan en el trinquet.
-V: Tiene un punto de Berlanga. Es gente muy variopinta, de ahí han salido muchas de las cabezas de pájaro. Es un retrato costumbrista. Si Goya fuera valenciano seguro que habría pintando una partida.

-La pilota es representativa de nuestra sociedad, pero habláis de lo mal que se ha tratado. 
-T: Ese es también un rasgo valenciano.
-V: Hay una cantera de artistas urbanos hoy como son Escif, Hyuro o Deih que no tienen aquí la consideración que fuera. Paula Bonet, por ejemplo, vive en Barcelona.
-T: Tienen que venir otros a decirte lo que tú tienes. En el caso del arte urbano está clarísimo. València tiene un nivel de artistas brutal, a nivel mundial, hay trabajos buenísimos por las calles y mucha gente viene atraída por eso. Las instituciones no lo ven.
-V: A nivel privado tampoco. 

Foto: ESTRELLA JOVER.

-En 2015 firmaste una intervención en el Ayuntamiento de València, ahora en el Centre del Carme, ¿hay una sensación de cambio?
-V: Es un paso muy novedoso. Todavía guardo la carta de Jorge Fernández Díaz, entonces Ministro de Interior, pidiendo mi detención, va a cumplir ahora cinco años de eso. Hace un año y medio intervine el Ayuntamiento y ahora en la sala más bonita de toda València, la Ferreres. ¿Ha habido un cambio? Joder, desde luego que sí. Estamos en un momento entre lo viejo y lo nuevo, algo que no pasa solo en València. El sistema se está quebrando y cada uno toma un camino. Aquí hace falta tiempo, pero nos gusta ser optimistas. Por eso pensamos que una exposición antropológica no tiene sentido, queremos darle una mirada al futuro. Por eso también hemos introducido mujeres, transgénero, personas de cualquier sexualidad, porque todos ellos necesitan héroes y heroínas. Yo los tenía cuando era pequeño, a Indiana Jones o Han Solo, en los que me quería proyectar. Todos tenían una serie de valores similares a los de la pilota: la bondad, la lucha, el juego... Los Messi o Cristiano Ronaldo sirven para los niños que quieren ser 'machotes', pero, ¿qué pasa con el resto? Realmente lo que queremos es hablar de valores universarles, atemporales. Si coges el Contrato Social de Rousseau, ves que casi todas las sociedades tienen las mismas reglas. Habla de la justicia, el respeto, la humildad... son cosas que van a estar ahí siempre porque son necesarias para que la sociedad funcione y este deporte lo cumple. Nunca verás a alguien en el público tirando una bengala. 

"Todavía guardo la carta de Jorge Fernández Díaz, entonces Ministro de Interior, pidiendo mi detención"

-T: Hay un cierto complejo, diría yo, de una parte de la sociedad valenciana de reconocerse en lo popular. Por muchas razonas, primero porque hay una barrera física: está la València ciudad por oposición a todo el resto. Hay un desprecio hacía lo popular, lo que no resultaba en un rédito político. Lo popular no es de un nivel inferior. 

-Hace un par de años, Vinz, declarabas que no había apoyo de galerías, coleccionistas al arte urbano, ¿sientes que este tejido lo ve ahora con otros ojos?
-V: Yo no lo estoy viendo. No hay, todavía, una apuesta fuerte desde el sector privado más allá de cosas específicas. No se está creando una red, un tejido, como puede suceder en otras ciudades donde he trabajado. A veces no es solo una galería, sino un grupo de coleccionistas que financian exposiciones, intervenciones... Hace falta un ámbito público y otro privado. Luego hablarán del valenciano que triunfa en el mundo...
-T: Del que borramos un mural que teníamos enfrente de casa.
-V: Lo que sí veo cada vez es más apoyo popular. 

Foto: ESTRELLA JOVER.

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