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entrevista al rector de la Universitat de valència

Esteban Morcillo: "Necesitamos incrementar la política de becas, comenzando por el Estado"

Foto: KIKE TABERNER
16/10/2016 - 

VALENCIA. Esteban J. Morcillo Sánchez (Oliva, 1951) afronta el tramo final de su segundo mandato. Catedrático de Farmacología, el 9 de marzo de 2010 fue elegido rector de la Universitat de València, y fue reelegido el 20 de febrero de 2014 con el 59,5 % de los votos. Bajo su égida la Universitat ha sido galardonada por la Unesco, y ha logrado el reconocimiento como Campus de Excelencia. Ahora afronta su último curso completo con el punto de mira en la negociación del convenio colectivo de las universidades valencianas y las reclamaciones de una mejora en la financiación.

¿Cuál es el balance que hace del estado de las universidades públicas?

Sé que puede sonar a autocomplacencia, por eso es mejor remitirse a informaciones externas. Recomendaría la lectura de la tercera edición del informe que realiza periódicamente el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas, y en especial el apartado ‘Contribuciones económicas y sociales de las universidades públicas valencianas’. En el informe y en las memorias, y en todo lo que hace referencia a la transparencia y rendición de cuentas del sistema público universitario valenciano, se ve que es un sistema cohesionado y potente que da una muy buena respuesta a las demandas de estudios. Piénsese por ejemplo que la Universitat de València tiene un 99.8% de oferta cumplida. Nuestra oferta se llena. Hay una muy buena relación entre la oferta y la demanda de estudios.

Luego está el aspecto internacional.

El sistema universitario valenciano es muy reconocido en los rankings por una producción científica muy intensa, especialmente la Universitat de València. En conjunto estamos muy bien situados por nuestra producción científica. Creo que la internacionalización es otro de los rasgos fuertes de nuestra identidad. Estamos en el Real Colegio en Harvard y tenemos campus propio en Berkeley [junto a la universidad de Sevilla, la de Málaga, la Politécnica de Valencia, y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas].

Cómo considera su colaboración con respecto a los sectores productivos.

Se han hecho los deberes en cuanto a transparencia y la contribución al tejido productivo por parte de las universidades públicas valencianas. Ahí están como muestra la red de parques científicos de la Comunidad. Y, por supuesto, y no porque se cite en último lugar menos importante, cabe destacar la contribución a la Cultura. Esta universidad en concreto, con sus más de cinco siglos de existencia, es un agente cultural de primer orden. Creo que la sociedad valenciana en su conjunto puede sentirse orgullosa de lo que representa su sistema público universitario valenciano.

Pero también hay problemas pendientes de resolver.

Efectivamente. Es bien conocido por los medios de comunicación que las universidades públicas valencianas estamos en un contexto que no es fácil. En concreto, como rector de la Universitat de València, me atrevería a decir que considero que la universidad histórica de Valencia se encuentra en un contexto especialmente difícil desde el punto de vista de la financiación. Vivimos en un territorio, la Comunidad Valenciana que está infrafinanciado con falta de inversiones, como el Consell ha expresado en diversas ocasiones, por cierto con el apoyo de las universidades públicas valencianas. Es un problema que tenemos que resolver entre todos. Por eso en unos días acompañaremos al presidente de la Generalitat a Madrid a presentar unos documentos [que lo demuestran]. Es evidente que la universidad pública valenciana necesita una financiación en la que hay dos elementos claves: tener suficiencia financiera para dar respuesta a nuestras actividades, y la planificación. Necesitamos un contexto que nos permita establecer planes estratégicos a varios años. Fue una lástima que el plan plurianual de planificación, que se firmó en 2010, no haya estado nunca en vigor.

Foto: KIKE TABERNER

Añadamos a eso el recorte en las Becas.

Y el problema de las tasas universitarias. Necesitamos incrementar la política de becas, comenzando por el Estado. Si otros países de nuestro entorno se encuentran en un porcentaje del 0,3% del PIB, España está escasamente en menos de la mitad, con un 0,1%. Esto es especialmente grave porque hay que garantizar que el acceso a la universidad se dé en igualdad de oportunidades y que ningún estudiante se quede fuera por falta de recursos económicos. Pero a esto se añaden las tasas universitarias. En el último lustro ha habido un incremento de las tasas universitarias alrededor del 50%. Esto comporta aumento de precios públicos que nos alejamos del modelo continental europeo como Alemania o los países nórdicos, y se ha añadido otro factor como son las importantísimas diferencias entre comunidades autónomas.

Y quedan las cuestiones relacionadas con el personal.

Tanto por el personal docente como por parte del administrativo. Tenemos un profesorado muy envejecido con cifras medias de más de 52 años de edad, con muchas dificultades por la tasa de reposición impuesta por el Gobierno central. Un profesor no se puede improvisar, necesita recorridos largos en el tiempo. Son dificultades que afectan a la planificación, a cómo organizar el relevo del profesorado de los próximos 20 años.

Asimismo tienen una gran dependencia del profesorado asociado.

Muy importante. Si entendemos que no tenemos otras figuras laborales de las que echar mano, esto distorsiona el verdadero significado del profesorado asociado.

¿Cuáles son los problemas del personal administrativo?

Necesitamos implantar la carrera profesional y no lo tenemos en este momento fácil.

¿Cómo se traduce en el día a día?

Crea un problema que es importante desde el punto de vista de las organizaciones: Y es la motivación. Tenemos problemas. La LOMCE ha creado un problema de acceso para el estudiantado. El decreto del 3+2 [que permite a las universidades reducir la duración de los grados de cuatro a tres años, con tres años de grado y dos de máster] ha agitado la estructura universitaria, porque en muy poco periodo de tiempo hemos pasado del 5 al 4+1, y ahora debatimos el 3+2. No se han realizado suficientes evaluaciones del funcionamiento de los sistemas anteriores.

Entonces no se puede ser muy optimista.

Efectivamente, no podemos decir que tenemos el mejor escenario. Aún disponiendo de un sistema universitario público valenciano muy potente, tenemos dificultades de marco, de referencia, de planificación, estratégicas, que nos hacen construir nuestras funciones con dificultad.

Foto: KIKE TABERNER

Y por si fuera poco, no tienen convenio colectivo; las valencianas son de hecho las únicas universidades públicas españolas sin convenio.

Correcto. Hasta ahora no se había desarrollado la mesa sectorial para estudiar el convenio colectivo. Esto impacta sobre todo en los profesores laborales. [Si cerramos el convenio] Nos permitiría tener referencias que hicieran que el conjunto del sistema público valenciano tuviera una mejor estructura y nos permitiría tener nuevas figuras laborales para no tener que estar echando mano siempre de la misma, algo que es muy deseable. Tendríamos que mirar los contextos de País Vasco, Cataluña, Andalucía, que sí han hecho estos deberes y tienen un contexto más flexible y utilizable de profesores con contrato laboral. [El convenio] Es algo que habría que implementar lo antes posible.

Y dar también solución al problema de los ayudantes doctores. En breve se les acaba a muchos el periodo de cinco años en esa categoría y deberían dejar el puesto.

Hay que decir que la Conselleria de Educación ha estado sensible a esta necesidad y ya tenemos en las universidades mecanismos para poner en marcha los concursos públicos de contratado doctor interino y contratado doctor estable, aquellos que entren dentro de la tasa de reposición. En este sentido yo creo que sería un gesto por parte del Ministerio que los contratados doctores no entrasen en el computo de la tasa de reposición, y que ésta sólo se aplicara al personal funcionario de las universidades públicas. En contra de lo que se pudiera pensar esto no supondría un aumento de la masa salarial porque esas figuras ya están dentro de los contratos de la universidad. Con eso podríamos avanzar tanto en la estabilización de los profesores titulares, como en la legítima promoción de los titulares de universidad acreditados a catedrático. Esto está tensionando a las universidades y si se excluyera a los laborales de la tasa se nos facilitaría mucho a las universidades la legítima promoción, que deriva del reconocimiento de méritos.

Hemos hablado del presente, pero ¿cuáles son los retos de futuro?

Los resumiría en dos grandes escenarios: Cómo gestionar en un marco de incertidumbre y cómo dar respuesta a las demandas de la sociedad en ese mismo marco. Yo creo que nos ayudarían en ese contexto los pactos por la Educación y por la Ciencia. Creo que la planificación estratégica es algo que hoy nadie discute, pero, como hemos comentado, tenemos unas restricciones para hacer una planificación plurianual que nos dificultan mucho el trabajo a medio y largo plazo. Por ejemplo, la Universitat de València hay titulaciones que no ha podido incorporar como Veterinaria. Es flagrante. Está duplicada en la privada y esta universidad en concreto, que la tiene aprobada por la ANECA, no la puede aplicar porque no tiene el marco de financiación adecuado.

¿Y a nivel social? ¿Qué objetivos se plantea?

Contribuir más a la vertebración del territorio y desde luego contribuir al cambio de modelo productivo. El eslogan sería cómo poder converger y alinear mejor el tejido productivo, sus necesidades de cambio de modelo en un contexto de economía del conocimiento, con el enorme potencial que suponen las universidades públicas. Elementos como el RIS3, la especialización inteligente de la Comunidad Valenciana, o la Agencia Valenciana de la Innovación, son elementos en los que las universidades públicas tienen papeles muy importantes y podemos contribuir mucho a ese alineamiento, a esa convergencia, pero también a la innovación, al emprendimiento. Creo que son retos en los que la sociedad valenciana puede aprovechar las universidades públicas de las que dispone.

¿Se pueden abrir más a la sociedad? 

Si hablamos de apertura a la sociedad, creo que es innegable que lo estamos, y sirva de icono ese edificio histórico en el centro de Valencia, en la calle universidad [La Nau] que tiene abiertas tres puertas y que estamos planificando abrir una cuarta puerta que existió. Aunque siempre haya recorridos de mejora, y por lo tanto nunca se pueda dar uno por satisfecho, sí que creo que podemos decir que hemos estado abiertos a la sociedad a través de los parques científicos, de nuestros investigadores, con nuestras relaciones con las autoridades públicas sea quien sea quien gobierne, al aumentar nuestro público objetivo con proyectos como La Nau Gran… Creo que hemos dado respuesta a la sociedad, con exposiciones propias, o acogiendo algunas en contextos complicados, como la del fotoperiodismo valenciano [la muestra fue censurada por el representante del PP Máximo Caturla en 2010, quien ordenó descolgarla del Muvim]… Ver las colas para asistir a las Serenates al Claustre, o ver la respuesta del público a las actividades del teatro, las personalidades que traemos, son motivos de satisfacción.

Foto: KIKE TABERNER

¿La burocracia no es demasiado rígida? ¿Es su talón de Aquiles? ¿No les cuesta mucho tomar decisiones?

Hemos de trabajar necesariamente en el marco de la Ley Orgánica de las Universidades y en el de la Ley de la Función Pública y del Estatuto Básico del Empleado Público. Efectivamente la toma de decisiones se toma a través de una serie de órganos de gobierno: el claustro universitario, el Consejo de Gobierno, el Consejo Social, formado mayoritariamente por representantes de la sociedad… Somos una universidad pública muy transparente, muy de rendición de cuentas y muy estructurada. No es compatible que el ámbito de decisión sea muy democrático y muy participativo, que tenga en cuenta muchos elementos como comisiones y subcomisiones, y que al mismo tiempo sea ágil de hoy para la semana que viene. Es verdad que a veces este sistema nos da recorridos [para algunas cuestiones] que podrían ser considerados excesivamente largos, pero a cambio de eso son muy participativos, cohesionan la comunidad universitaria e incorporan al alumnado, y evita que caigamos en la tentación de funcionar de una manera excesivamente presidencialistas. Es la sociedad la que da los marcos de referencia del sistema universitario público a través de las leyes, y lo cierto es que, volviendo a la primera pregunta, la sociedad valenciana puede sentirse legítimamente orgullosa de un sistema público universitario muy potente en Educación, en Ciencia y en Cultura. Quizá no nos ha ido tan mal, lo cual no quiere decir que la Universidad no tenga que estar abierta a mejoras, a reflexión y a trabajar conjuntamente con la sociedad para ver cómo podemos pasar de buenas universidades a mejores.

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