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CONSELLERIA MANTIENE ABIERTO UN EXPEDIENTE

La Generalitat cuestiona la licencia del Ayuntamiento al Marina Beach Club

Mientras el consistorio considera que las licencias forman parte de sus competencias y la que tiene el local es oportuna, la Conselleria tiene abierto un expediente de inspección por dudas sobre su validez

3/09/2016 - 

VALENCIA. La Agencia Valenciana de Seguridad y Respuesta a Emergencias, dependiente de la Conselleria de Presidencia, tiene abierto un expediente de inspección al Marina Beach Club por tener dudas sobre su licencia. El local define su actividad como "café cantante con servicio de restauración piscina con solárium", para un aforo total de 1.441 personas, y dispone de una declaración del Organismo de Certificación Administrativa (Ocad) que le permitiría operar. Sin embargo, mientras el Ayuntamiento defiende la validez de la misma, la Generalitat tiene dudas.

Desde el pasado junio, la Agencia de Seguridad mantiene una investigación interna, que en este momento se encuentra en fase de alegaciones, según fuentes de la Generalitat. "Para nosotros existen dudas sobre la licencia, pero ellos tienen derecho a exponerlo por escrito", afirman desde el departamento. 

El propietario de la empresa que explota el Marina Beach Club, Antonio Calero, rehúsa pronunciarse sobre dicho procedimiento, dice que todos sus permisos están en orden y que ellos trabajan “de manera totalmente legal”. Aunque el empresario no confirma que exista este procedimiento, la Generalitat afirma que tiene el recibí por su parte.

Durante el pasado mes de mayo, la Policía Local también interpuso al menos dos denuncias contra el local por operar sin licencia, una de ellas tras negarse los empleados a presentar la declaración requerida por los agentes. Sin embargo, ninguna de ellas prosperó, al entender desde el departamento de Actividades del Ayuntamiento, dirigido por Carlos Galiana, que los papeles de los que disponían eran suficientes para operar. Además, el departamento del concejal defiende, a preguntas de Valencia Plaza, que la concesión y supervisión de licencias es un tema que forma parte de sus competencias y no de las de la Agencia dependiente de Presidencia de la Generalitat. 

Por su parte, el departamento que dirige José María Ángel asegura que tiene competencias para realizar supervisiones de los locales de ocio, no solo por sus espectáculos, sino también por sus licencias, a través de la Policía autonómica. Pese a la diferencia de criterios, matiza que sus relaciones con el área de Galiana son buenas y que se sentarán a hablar sobre distintos temas, entre ellos éste. 

Declaración Ocad

En poco tiempo, Marina Beach ha logrado posicionarse como el enclave de moda durante las noches de fiesta en la Marina Real de Valencia. El espacio se puso en marcha el pasado mes de febrero, tras un periodo de trámites de más de un año y medio, en el que tuvo que pelear por permisos de obra y de acústica. Desde entonces, ha recibido una gran afluencia de público, pero también ha tenido más de un conflicto y críticas por parte de los detractores. 

El complejo pertenece a la empresa Recaba Inversiones Turísticas, vinculada al Grupo Las Ánimas, que dispone de la concesión por un periodo de 20 años. Antonio Calero, promotor del proyecto y propietario del 50%, es quien está al frente. Tal y como explicó él mismo a Valencia Plaza, el local dispone de una declaración de la Ocad (Organismo de Certificación Administrativa) que les permitiría operar “de manera totalmente legal”. “Nosotros cumplimos 100% con todas nuestras obligaciones”, aseguraba.

La figura de la declaración responsable fue la principal novedad del decreto 143/2015, promulgado por el Consell en septiembre del año pasado. Una manera de acelerar los trámites de apertura de negocios que les permite empezar a trabajar en cuanto presentan una serie de documentación ante el Ocad. Un procedimiento que, no obstante, no es válido para cualquier tipo de empresa. La Generalitat parece tener dudas sobre la validez de la autorización para este local que se califica como "café cantante con servicio de restauración" y por ello abrió este proceso.

El arquitecto del proyecto, Juan Ranchal, confirma a este periódico que el aforo del Marina es de 1.441 personas y se define bajo esta actividad. No obstante, insiste también en que "no hay ninguna duda" sobre la licencia de actividad, e interpreta que al tratarse de un espacio de primera ocupación "puede operar perfectamente con un certificado de la Ocad". Según explica, este documento fue solicitado por el club de playa "entre mayo o junio" y tardó "unos 15 días" en ser concedido.

Además, indica que como es pertinente en estos casos, se preparó y entregó una serie de documentación que fue totalmente revisada por el Ayuntamiento, algo que también confirman fuentes municipales. Insisten en que fue estudiado minuciosamente en todos sus apartados hasta finalmente concederles la autorización. En la declaración responsable indicada en la ley se hace referencia al cumplimiento de las condiciones técnicas tales como la memoria descriptiva del espectáculo, el plan de medidas contra incendios, el cálculo de evacuación, la documentación gráfica o el plan de autoprotección, entre otros.

Responsabilidades divididas

Marina Beach es un complejo grande, que incluye restaurante, cafetería y piscina. Define su proyecto como "un complejo gastronómico y de ocio hecho por valencianos, para valencianos y para los miles de turistas que aman nuestra maravillosa ciudad y que cada año nos visitan buscando experiencias únicas" en su propia web. En su momento ya remarcaron los 100 empleos directos que se derivan del proyecto. Hosteleros de la zona y empresarios de ocio han lanzado distintas protestas ante la dificultad para competir con ellos, la última esta misma semana.

Al preguntar por las competencias en este asunto, el Consorcio de Valencia 2007, entidad encargada de la gestión de la Marina Real Juan Carlos, dice que las competencias directas en lo referente a la actividad son del Consistorio. Se desvincula de la responsabilidad sobre la actividad, todo y que ellos se encargaron de la adjudicación de la concesión y explotación del club de playa, por el que perciben 25.000 euros mensuales más IVA de alquiler y un 6% de la facturación neta. "A nosotros nos consta que todo está correcto, pero el tema de licencias y de actividades ya es del Ayuntamiento", aseguran.

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