X AVISO DE COOKIES: Este sitio web hace uso de cookies con la finalidad de recopilar datos estadísticos anónimos de uso de la web, así como la mejora del funcionamiento y personalización de la experiencia de navegación del usuario. Aceptar Más información
GRUPO PLAZA

ESTRENO DOCUMENTAL

'In the Same Boat': el colapso del modelo económico tiene solución, ¿pero quién la pone en práctica?

Este viernes se estrena en Aragó Cinema la película del polifacético Rudy Gnutti en la que participan voces tan esenciales del mundo actual como José Mújica, Mariana Mazzucato o los recién desaparecidos Zygmunt Bauman y Tony Atkinson 

27/01/2017 - 

VALENCIA. Daniel Raventós, un economista catalán con arraigo intelectual en las Ciencias Sociales, comenta en In the Same Boat que Keynes acertó en todas sus profecías sobre el mundo del siglo XXI. "En todas menos una", aclara; quizá, la más desequilibrante: John Maynard Keynes aseguró en una conferencia celebrada en el Madrid de 1930 que la economía 100 años después dejaría "de ser un problema" con una vida laboral de 15 horas semanales. Esa variable parece alterar el sistema por completo y el documental de Rudy Gnutti que se estrena hoy en Aragó Cinema describe cuál es la fotografía de ese lugar a través de una docena de voces fundamentales.

Este mismo viernes de estreno, 27 de enero, la proyección estará acompañada por una presentación y un coloquio posterior a cargo de Andreu Tobarra, profesor del Departamento de Sociología de la Universitat de València, y Txema Sánchez, activista y miembro de diferentes colectivos sociales.

La película, que formará parte de la Sección Oficial del inminente Humans Fest, coloca a toda la humanidad en el mismo barco. De hecho, el propio y recién desaparecido Zygmut Baumann advierte que es la primera vez que la sociedad mundial 'navega' junta. Lo hace ante una oportunidad única, brindada por los avances tecnológicos y amenazada por la capacidad social de gestionarlos. De una manera brillante, coral, absolutamente global y lúcida, Gnutti hilvana las conclusiones de los citados, pero también las de José Mújica, Tony Atkinson, Erik Brynjolfsson, Mariana Mazzucato y Serge Latoucatkhe, entre otros.

El propio Latouche ensarta una de las incontables sentencias que regala el film al espectador: "lo que es nuevo no es el mercado mundial. Es la mundialización del mercado". El vasto trabajo de todos los participantes se condensa en apenas 71 minutos, entre las voces de economistas, sociólogos y el expresidente de Uruguay. quizá el único que ha sabido desde su mandato ganarse algunos minutos de atención del público más masivo. Con referencias bibliográficas tan suculentas como El hombre unidimensional (Hebert Marcuse, 1964), el documental es un ejercicio de libertad notable, desprovisto de prejuicios y recogiendo algunas ideas que quizá sorprendan a parte de la audiencia, como la convicción inevitable de Baumann -y no exclusivamente pesimista- sobre lo inevitable de la globalización.

El sociólogo que falleció este mismo año destaca que el único pero de esa globalización de la humanidad y de los mercados "es la incertidumbre. No sabemos cómo nos afectará". En ese sentido, se desarrollan casi como un juego gráfico algunas de las principales trazas de la economía de nuestro tiempo. Por ejemplo, "la gran separación" que expone Brynjolfsson por la que, por primera vez en la historia de los humanos, la reducción actual de la población activa coincide con un crecimiento de la economía. Esa idea se conecta con aquella premonición de Keynes, aunque las sociedades -como dejan entrever algunas pinceladas del film- se resisten a aceptar esa idea de "dejar de trabajar voluntariamente".

Una de las mayores riquezas del film es la de generar mesas de conversación en la calle en distintos países: Nigeria, Argentina, España... En esas mismas conversaciones, las versiones mundanas y actuales de El banquete (Platón, 380 a.C.), se dejan notar los efectos en primera persona de lo que los teóricos van exponiendo. La descompensación del valor del trabajo es uno de esos rasgos propios de las generaciones actuales, pero también la tecnología con esa capacidad de mejorar la vida "a la vez que destruye trabajos". A esas incógnitas planta cara el documental que, en su parte más esencial y recta final, propone y argumenta una solución casi de manera ostentosa: la renta básica universal.

José Mújica en la película

Evitando spoilers, la película tiene la constante virtud de no mostrar la economía como "algo que sucede en el espacio sideral, sino que se da bajo unas premisas políticas". Es decir, que no despega al espectador de la posibilidad de tomar el mando. Es terriblemente brillante el conjunto de aportaciones de Mazzucato, que recuerda cómo los grandes avances tecnológicos han contado como base con financiaciones gubernamentales en todos los casos (internet, el GPS, la pantalla táctil, Siri y otros tantos más). Sin embargo, denuncia. "el truco es que hemos privatizado sus ventajas".

Llegados de distintas ramas, todos coinciden en que "los problemas de hoy no pueden resolverse con mecanismos de ayer. Para empezar, porque una de las propuestas en las que todos coinciden tiene que ver con la idea de "trabajar menos, trabajar todos". Una idea que Guy Aznar ya apuntaló en los 80, que venía de la renombrada teoría keynesiana y que resulta algo así como el 'quién le pone el cascabel al gato' más global y aparente del momento. Eso y todo lo que se deriva de las conclusiones de la renta básica universal a la que se va aludiendo y acaba por copar la parte más influenciadora del film. 


A todas las propuestas descritas, a todos los supuestos que sería terriblemente nutritivo conociera un público masivo (si cabe por la presión a quienes eligen), el documental sabe dar su última estocada con una suerte de epílogo vital y filmado de Baumann: "el problema ya no es cómo hacerlo. El problema es, ¿quién va a hacerlo?". Los testimonios ofrecen una panorámica casi total del mundo a partir de la metáfora del barco (nuestra civlización) y un relato optimista (" una oportunidad única").

Gnutti (Brescia, Italia; 1963) escribe, filma y firma hasta la música de este documental. Músico de formación, se especializó en la escuela Chigiana, con el maestro Ennio Morricone y con el compositor de música contemporánea Franco Donatoni. Las composiciones originales del film no pasan desapercibidas, aunque en este caso aporta un relato documental que se suma a su carrera en el audiovisual en torno cine, televisión, teatro y danza. En 2010 escribió y rodó su primer documental, El Amor de los Poetas, para el Canal 33 (CCMC). Entre 2011 y 2012, repitió con El oficio del artista y Trabajadoras. Ahora, de la mano de la productora del cineasta Pere Portabella (Films 59), Nao Cinematográfica y la suya propia (Ancora Música), proyecta este nuevo film que ya ha pasado por Barcelona y Madrid y llega a Valencia con el también destacado trabajo de su director de fotografía (Félix Bonnin).

Noticias relacionadas

next

Conecta con nosotros

Valencia Plaza, desde cualquier medio

Suscríbete al boletín VP

Todos los días a primera hora en tu email