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CONVERSACIONES CULTURPLAZA

Izal: "Hemos tenido la suerte de crear un sonido identificable y eso no se busca, surge"

30/11/2016 - 

VALENCIA. Izal están a punto tomarse su primer respiro en seis años de carrera. Desde hace al menos cuatro el mayor periodo de receso que sus cinco miembros se han permitido han sido un par de semanas. Logrado tanto, es el momento de parar y generar una inflexión en sí mismos y en su público; es lo que anhelan. Antes, Mikel Izal (vocalista y compositor), Alberto Pérez (guitarras) y Alejandro Jordá se sumergen en unos días de estrategia promocional que resumen muchos de los gestos por los que aproximarse a su identidad lleva inevitablemente a hablar de conceptos como éxito, inversión o empresa. 

El orden de esos factores ha empezado a ser indistinto en su caso, por fortuna y dedicación. Pero es una peculiaridad ver cómo una banda de rock, autofinanciada y autogestionada, premedita y financia una mini gira de ocho conciertos que son algo así como un último golpe sobre la mesa: aforos por encima de las 5.000 personas en ciudades como Barcelona (Sant Jordi Club), Bilbao (BEC), Valencia (Pabelló Fonteta de Sant Lluis) o el mismo Barclayscard Center de Madrid que hace ahora una semana acogía el concierto de Justin Bieber. El mismo grupo que, para esta misma cita que en el caso del Cap i Casal será el 21 de enero -y ya ha empezado a agotar sus entradas- contará con una nueva escenografía, un giro de tuerca en su producción y, en definitiva, la obsesión "por ofrecer un mayor espectáculo".

De música y canciones, de la ambición o la gestión, de cómo Mikel ha ido liberándose de un control "obsesivo" por las tareas que todos se han repartido o de la "suerte" que aseguran haber tenido a la hora de conformar el equipo de 13 personas que es Izal a día de hoy hablan los tres citados. Lo hacen con cierta liberación por el proyecto de mini gira con el que van a "decir hasta luego", "ilusionados" por un 2017 que servirá para procesos tan esperados por estos músicos como explotar su presencia en Latinoamérica y grabar el que será su cuarto LP. Con ellos conversamos, con esa relajación de formas que les patrocina el deadline y el papel de anfitrión que Jordá disfruta cuando visitan Valencia, donde hace apenas unos años era reconocido como un inagotable y destacado baterista, alumno del gran músico de jazz Paco Aranda

-¿Este 'parón' programado es un lujo o una necesidad?
-Alberto Jordá: "Es un lujo si lo piensas desde el punto de vista en que, a efectos económicos, es posible que no nos lo hubiéramos podido plantear antes. Es, sobre todo, una necesidad de dejar descansar los oídos de la gente que nos escucha. Han sido cuatro años muy intensos y, como dice Mikel, tenemos que dejar que nos echen de menos. Descansaremos como mucho un mes y medio porque ya estamos confirmados en marzo para el festival Vive Latino [Ciudad de México], vamos a actuar en más ocasiones en América, terminar de componer el disco, grabarlo..."

-O sea, que 2017 tiene poco de año sabático.
-Mikel Izal: "Tampoco es que vayamos a hacer nada distinto a lo que ha hecho cualquier otra banda a lo largo de la historia. Lo que no es habitual es haber estado seis años sin parar. Lo de hacer un disco mientras tocábamos el anterior una y otra vez. Esto es la normalidad. Y ver qué puede pasar Latinoamérica. Con México tenemos muy buen feeling".

-Y ya hay otros países donde podríais estar generando al menos una serie de conciertos.
-Alberto Pérez: "Como Colombia, por ejemplo. En Latinoamérica trabajamos con la agencia de management Terrícolas Imbéciles, que está coordinada con la agencia de aquí (Hook), con los que hemos cerrado Vive Latino y con los que vamos a cerrar conciertos en Ciudad de México, Guadalajara y ver otras provincias. Pero en Colombia parece bastante claro que hay un público por lo que nos ha pasado con Radiónica [la homónima, nacional, alternativa y pública, a Radio 3]".

-¿Cómo surgió lo de Radiónica?
-M.I.: "Pues son estas cosas del siglo XXI... no te lo puedes ni explicar. Sin hacer nada en Colombia, nunca, jamás, de repente un día nos encontramos con incontables mensajes en Twitter. Habíamos entrado con 'Copacabana' en el número 10 de su lista de éxitos. No sabíamos ni qué era Radiónica. En un par de semanas éramos número uno y aguantamos otra semana más. Luego, un mes y pico más tarde, 'El baile' volvió a ser un número uno. ¡Se eligen por votación popular y nosotros no conocemos a nadie allí!

-¿Cómo le llamamos a eso? ¿Suerte, democratización de la música global, era postradiofórmula...?
-M.I.: "Es como funcionan ahora las cosas. Te das cuenta de que lo que hemos vivido durante décadas, era todo lo contrario a la libertad. Hace 20 años era mucho más difícil buscarte las castañas y pensar que alguien te podía escuchar a este nivel en otro país. Te ofrecían un muestrario pequeño, unos pocos escogidos a través de unas empresas y de ahí tenías que elegir lo que a ti te flipaba. Ahora todo el mundo tiene acceso a lo que haces. Si no, ¿de qué hubiera conocido yo a Fink? Pues un día una amiga me pasó un enlace y otros amigos se lo pasaron entre sí y hay que pensar si estaría donde está hoy. Un poco como nos ha podido pasar a nosotros. El intercambio de información es lo que nos está llevando a nosotros hasta este momento. El boca a boca puro y duro pero en otro contexto de comunicación muy distinto... más libertad".

-Estamos merodeando el tema del extinto establishment discográfico. ¿Cómo valoráis haber crecido sin ese tipo de estructura?
-A.J.: "Pues al principio es jodido. Cuando empiezas, cuando eres pequeño, es jodido. Te vas a un montón de ciudades de España a tocar y tu discográfica son los amigos que te dejan la casa en esa ciudad, un grupo local y llevarte la comida hecha de Madrid [risas]. Así que todo es palmar pasta, pero echas cuentas y lo que recuperas, porque vendes 10 discos, por el propio crecimiento como músico, es muy motivador. Y ganas: qué precio tiene no rendir cuentas a nadie, hacer la portada que te de la gana, abrir el disco con un a capella, decir 'mierda' en el single...

-M.I.: "Que lo primero que nos hubieran dicho es que nadie iba a poner 'mierda' en la radio. 

-A.J,: "O que te digan que no eres suficientemente bueno como músico y que, mejor, esas baterías o esas guitarras las va a grabar alguien por ti. Algo que se va a quedar para siempre, que es tuyo, no lo vas a hacer tú. Pues esa libertad es la que te motiva y la que no tiene precio, supongo.

-M.I.: "Es lo que dice Alberto: al principio, todo mal. Todo inconvenientes por la precariedad. Luego, si consigues caminar solo, todo satisfacciones. Nosotros hemos generado nuestra propia organización. Todo lo que haría una discográfica, lo hacemos nosotros. Hasta poner la pasta, que es lo que no hemos dejado de poner a partir de lo que generamos. Y hemos construido nuestro propio equipo, con Gloria González que lleva la comunicación, con Manuel Notario (Hook) que lleva el management y con el equipo técnico que trabaja con nosotros en las giras. En total, 13 personas. La pequeña familia que compone Izal, todos amigos en gran medida porque hemos sido nosotros los que hemos ido abriendo esas puertas".

-Organización, estructura... a veces parece que Izal haya tenido una estrategia marcada, una hoja de ruta que se ha ido cumpliendo durante estos años.
-A.P.: "No hay ninguna hoja de ruta. Nos hemos adaptado a cómo venían las cosas, buenas y malas y hemos sacrificado según qué tiempos. Alejandro es el responsable del merchandising, Mikel lleva todo el tema de redes y cuestiones con Hook, 'Gato' (Emanuel Pérez, bajista) el tema de prensa y comunicación y yo los temas de facturación. No es solo tocar, así que te debes organizar, pero la recompensa por ese trabajo de oficina, por así llamarlo, es como decía Alejandro: disfrutar del control absoluto de la situación.

-M.I.: "Bueno, yo... yo si tenía un hoja de ruta, ¿eh? Lo digo. Cuando en 2012 dejé el trabajo como ingeniero de teleco, para algarabía de mis padres [ironiza], me di tres años de margen. En tres años me tenía que pagar el alquiler y la comida con la música. Si no, volvía a ser ingeniero".

-A.J.: "Yo creo que hubiera dependido de cómo vieras el camino. Si hubieras visto cierta viabilidad, dudo que hubieras vuelto".

-Lo que a veces puede resultar inquietante es si todas esas funciones os pueden mermar creativamente. Es decir, si esas horas invertidas en lo que podíamos llamar 'otras tareas', no os permiten dedicaros a hacer música.
-A.J.: "A ver, alguna vez hemos notado algo parecido a eso. Algo parecido a decir, 'tíos, que tenemos que ensayar', porque te reunes para decidir esto o lo otro, pero... tampoco tienes las 24 horas del día para ensayar.

-M.I.: "Es que no estaríamos ensayando tanto tiempo [risas]. Seamos serios, el día tiene 24 horas y da tiempo para todo. Venimos de trabajar de 7 de la mañana a 7 de la tarde. Si esas 12 horas de ingeniero yo las meto haciendo asuntos musicales, más allá de la composición o el ensayo, hay margen de sobra y da para mucho".

-En realidad, ser independiente es esto.
-M.I. "Nos lo preguntan constantemente: '¿pero vosotros sois indies?'. Yo les contesto que si tener libertad absoluta de movimientos y saber que los únicos que han invertido y siguen invirtiendo en el grupo somos nosotros, lo somos. Somos independientes como nadie, vaya. El primer año nos daba para pagar un coche de gasolina y tener cuidado de no romper instrumentos. Hoy estamos en otra situación, donde lo que más nos ha ido preocupando, creo, es ir dándome un poquito más cada vez al público. Tienes que invertir en que el espectáculo crezca a todos los niveles".

-Habláis con naturalidad de inversión, ¿pero sois conscientes de que no todos los grupos con los que compartís cartel en festivales tienen tan asimilado eso de generar valor añadido? Por llamarlo de alguna forma.
-M.I.: "Una puesta en escena también transmite emociones cuando va acompañando a la música, cuando funciona a favor de ella, bien diseñada... todo eso también sale de nuestras cabezas. También es Izal. Coges el concepto de arte que has trabajado con el diseñador para Copacabana, por ejemplo, con XLR Producciones y empiezas a tomar decisiones. Y ves cuánto cuesta llevar el neón al escenario. Y lo haces medio metro más pequeño o un metro más grande. Exprimes las posibilidades de inversión y tratas de que la gente se sorprenda. Yo creo que a todos los grupos les gustaría que su show, que cada show, fuera la hostia. Meter ahí un robot gigante que escupa fuego desde el escenario...[silencio y risas] Bueno, no, eso no que es muy hortera. Nosotros nos podemos permitir un cambio de escenografía, como para esta minigira, cuando ya llevamos un año entero exprimiendo lo anterior. Y hay que justificar el precio de tu entrada. Controlar que sea asequible, que no se vaya de madre, pero reforzar la experiencia, el espectáculo. Alguien que nos ha visto más de 3, 5 o 10 veces, que los hay, y de 20, no puede volver a ver el mismo concierto una y otra vez. Hace dos años salíamos y tocábamos con nuestros instrumentos una canción tras otra. Un artista tiene la inquietud de que su trabajo crezca, de ofrecer más en más planos. Así que ves unos efectos que utilizó John Mayer y te flipas y le quieres dar la vuelto y usarlo asá... Cuando tienes la suerte que tenemos nosotros de que haya gente dispuesta a pagar por ti una entrada de 20 euros, como mínimo lo que ofreces ha de valer eso. Has de ser generoso en ese sentido y sé que nosotros lo somos. Pero desde luego hay muchos grupos a nuestro alrededor que se lo curran mucho, como Love of Lesbian, que creo que es algo evidente todo el trabajo de escenografía y audiovisuale sque llevan. O Vetusta Morla, que tienen un gusto exquisito y que también trabajan esto con XLR. O Amaral... y sí, la música es lo más importante [risas]".

-Hablemos de música entonces. Ya tienes algunas de las canciones del cuarto álbum. ¿A qué te suenan, por dónde vas, qué intuyes que será?
-M.I.: "Será muy Izal. Es que no hay otra manera de definirlo porque yo compongo una canción tras otra tratando de que esa en la que estoy trabajando hoy sea totalmente distinta a la anterior. Es una cuestión de evitar el aburrimiento. Así que me fijo en estructuras diferentes y sonidos diferentes. Así, una canción tras otra". 

-El proceso compositivo está intacto con respecto a 2010.
-M.I.: "Exacto. El cerebro que compone las canciones sigue siendo el mío con todas esas deficiencias y locuras. Los arreglistas siguen siendo ellos y el trabajo del local es el mismo. Somos Izal, al final y esa fórmula de crear canciones es la que nos ha hecho así. Hemos tenido la suerte de crear un sonido identificable y eso no se busca, surge. Pero el proceso es el mismo: yo grabo las canciones en casa, una demo... que cada vez produzco mejor, hay que decirlo, se lo paso a ellos, lo flipan más o menos, las tocamos, elegimos los temas del disco, sacamos los arreglos, estudio de grabación, masterización y disco terminado".

-Así que, si podemos avanzar algo de ese disco que llegará en un año, es...
-M.I.: "Quizá la instrumentalización que será nueva. Habrá alguna experimentación importante. En los tres primeros discos lo que suena es una instrumentalización de rock: voces, batería, bajo, guitarras, sintetizadores... si que percibo que hay ganas de forzarnos hacia otros sonidos como el banjo, meter un hang o una txalaparta. Jugar con instrumentos que tienen una identidad muy marcada y tratar de llevarnos a nuestro terreno. Nos motiva poder generar texturas propias, pero es que esto va de eso... de meterte en berenjenales y no dejar de probar con todo lo que puedas".

-Esos berenjenales y los de la gestión de vuestra propia empresa con 13 miembros cuando estáis en ruta. Más allá de las decisiones musicales, como los temas que van al disco, el orden, etcétera, ¿cómo habéis evolucionado en la toma de decisiones cuando éstas se han ido haciendo más grandes?
-A.P: "Creo que aprendes a relativizar y, sobre todo, a priorizar. Nos hemos ido adaptando a ese volumen de decisiones. Las cosas menos importantes ya no se debaten entre los cinco porque no avanzaríamos. Creo que, de alguna forma, hemos empezado a ser más razonables en ese sentido y cada uno tiene sus áreas".

-A.J.: "Por ejemplo, Alberto mete mucha caña con los números..."

-De todas esas figuras que habéis mencioando (management, prensa, redes sociales...) un contable no es un rol de lo más extendido entre las bandas.
-A.J: "Lo sabemos... no es nada habitual [risas]. Yo solo conozco otro caso y es porque de oficio el tío es gestor".

-A.P: "Lo cierto es que antes de dedicarme al 100% a esto odiaba estar en la oficina. Estaba deseando salir fuera y, mira... [risas]. Pero bueno, como te decía, las cosas importantes se hablan y se lleva con naturalidad el trabajo. Las tareas están repartidas y lo importante es actuar". 

-Entiendo que se ha generado confianza para que la gente se haya 'apoderad' de cierta capacidad de decisión en sus áreas.
-M.I.: "Bueno, ahí el que ha mejorado mucho soy yo [risas]. Era muy obsesivo con el control de todo lo que sucedía en Izal. Es algo que no he podido evitar, pero que en los últimos tiempos he mejorado".

-A.P: "Tenías que haberlo visto".

-M.I.: "Es que antes también todo era más controlable. Eran decisiones más pequeñas, menos locas. Se fiaban de mí, afortunadamente. Pero ahora hay cosas imprescindibles, como llevar cuentas. Hay que decidir cosas algo marcianas como si nuestra música va a estar en un anuncio de 20 segundos en la tele... pues hay que ver bien de qué va la cosa. Por suerte, en general, cinco cabezas ven más que una y para las cosas importantes estamos todos. Yo me he relajado bastante y me quedo con mi parcela de redes sociales y composición, sobre todo".

-Una capacidad de actuación en la que también pinta mucho el equipo técnico que ahora os rodea, a los que en gran medida habéis rendido homenaje interno con vuestro último vídeo ('Pequeña Gran Revolución'). ¿Hasta qué punto se han convertido en parte importante del funcionamiento?
-M.I.: "Es una cosa... fundamental. El equipo humano de Izal es brutal. Lo puedes ver al contrario: se te mete alguien que es un cáncer y, tal y como es este trabajo, acaba con nosotros".

-¿Porcentuarías el peso de ese equipo en lo que percibe el público en directo?
-M.I.: "Altísimo".

-A.J.: "El trabajo de nuestro equipo te cambia el bolo, por completo. Se traduce en una confianza que cambia totalmente la percepción del público. Más allá de que les veas pasarlo bien, de que haya comentarios positivos sobre el sonido, que nos importa mucho, para nosotros que todo funcione depende en gran medida de esto. Y estamos malacostumbrados en el mejor de los sentidos".

-M.I.: "Mira, te voy a contar una anécdota que no creo que nadie sepa. El concierto de Les Arts fue un petardazo, espectacular... en fin, todo lo que pareció. Fue en gran medida así, pero para nosotros, desde dentro, fue uno de los poquísimos bolos de toda la gira con problemas técnicos. Ajenos a nuestro equipo pero.. shit happens. Nos bajamos muy jodidos del escenario. Quejándonos de si el puto micro esto o lo otro. Pasarlo bien o mal depende mucho de ese equipo humano. Es lo que te hace sonreír en el escenario e interpretar liberado. En los festivales, ya sabe que hay un descontrol inherente, pero en Les Arts fue duro cómo lo vivimos desde dentro. Como decía Alejandro por lo mal acostumbrados que estamos". 

-¿Qué van a ver vuestros seguidores en esta gira de grandes recintos?
-M.I.: "Van a ver algo totalmente nuevo como propuesta aunque, no nos engañemos: será Izal. Aunque haremos una propuesta distinta, que no han visto, al final son nuestras canciones y eso también es importante. Intuyo que las emociones van a estar a flor de piel y el sentimiento de 'hasta luego' va a hacer el ambiente verdaderamente especial. Además, espacios como la Fonteta, que tienen ya esa espectacularidad, van a servir para desplegar una escenografía, otra expresión y eso intuyo que también marcará lo que la gente viva en los conciertos".

-Por aportar más músicas a la lectura y a esta charla: ahora cuando dentro de un rato os volváis a Madrid, ¿qué iréis escuchando en el tren?
-M.I.: "LP, la canción 'Lost on you'. Es una locura ese tema. Estoy obsesionado con un directo de ese tema, porque me gusta mucho ver directos de las canciones que me gustan tanto".

-A.J: "Yo estoy ahí un poco la típica etapa mía de rescatar a bandas como Bowerbirds, Mew o Band of Horses".

-A.P: "También te diría LP porque creo que estamos todos un poco 'tocados' [risas]. No paramos de pasarnos canciones de Laura Pergolizzi. Pero bueno, también estamos escuchando mucho a Depedro desde hace tiempo, por ejemplo".




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