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entrevista al promotor valenciano con motivo de su reaparición

Juan Armiñana: "Solo voy a construir edificios pequeños, no quiero volver a 'constiparme'"

Foto: KIKE TABERNER
2/01/2018 - 

VALÈNCIA. Juan Armiñana atiende a Valencia Plaza en Nou Racó, su restaurante para eventos y celebraciones en la Albufera. Lo hace en un día de máximo ajetreo, con decenas de directivos de una empresa valenciana de distribución celebrando un acto privado en el mayor de sus salones. "Con la recuperación las empresas nos están volviendo a dar trabajo", cuenta. Y no es la única buena noticia que le ha traído el cambio de ciclo económico. Tras liquidar Promociones Inmobiliarias Armiñana, la constructora que lo hizo célebre -con permiso de su rol de presidente de la falla Nou Campanar-, la firma valenciana de servicios financieros Gedesco -filial española del fondo JZI- confió en el empresario la gestión de Attikos, una nueva constructora. Eso sí: lejos de los grandes complejos que proyectó en su día el promotor, de hasta 300 viviendas, ahora se impone un máximo de 35 residencias por edificio para minimizar el riesgo.

-¿Tuvo siempre claro que volvería a construir?

-Bueno, simplemente me llegó la oferta de Antonio Aynat, de Gedesco para volver empezar a promover, y la acepté con ilusión. Montamos la empresa Attikos y empezamos con un edificio en Gandía que acabamos de terminar. Tenemos también tres promociones en marcha en Madrid -en Soto de Viñuelas-, una en Nou Campanar, otra en el Cabanyal y otra más también en València que estamos ultimando para que salga.

De momento estamos donde nos habíamos propuesto. Son promociones no excesivamente grandes, de entre 30 y 35 viviendas como máximo, una cifra manejable para tener los riesgos controlados -que además de controlarlos nosotros nos los controlan los bancos-. Solo vamos a construir edificios así, pequeños en comparación con otras épocas, y con una sociedad distinta para cada uno, que no quiero volver a 'constiparme'. De momento nos está yendo bien, estamos esperando licencias para construir cuanto antes.

"Con perspectiva te das cuenta de que podrías haber hecho muchas cosas de otra manera. Nos equivocamos mucho los promotores, pero también la banca, los gobiernos, los compradores..."

-¿Fue un 'constipado' lo de Armiñana Promociones?

-Sí, me 'constipé' una vez. O llámalo como quieras, fue realmente un cáncer terminal, porque la empresa no salió adelante. Ahora no podemos cometer los mismos errores.

-¿Lo atribuye más a errores suyos o a la coyuntura?

-Con la perspectiva del tiempo te das cuenta de que podrías haber hecho muchas cosas de otra manera. Nos equivocamos mucho, pero no solo los promotores: también la banca, los ayuntamientos, el Gobierno, los compradores... a todo el mundo le interesaba aquel ritmo, todo el mundo ganaba dinero, hasta los particulares comprando y vendiendo -que estaban en su derecho de hacerlo-. Los bancos también eh, se compraban los créditos los unos a los otros... todo era maravilloso hasta que aquel mes de agosto de 2008 en el que cayó Lehman Brothers y todo se fue al garete, pillándonos a pie cambiado. Se cerró de repente el grifo. Se acabó el dinero y empezó la crisis, que ha sido muy larga y muy dura.

Foto: KIKE TABERNER

-¿Ahora han abierto el grifo los bancos?

-Ahora la banca nos pide unas condiciones muy duras, está controlando mucho a los promotores, cuando no ocurre lo mismo con los compradores de pisos, que reciben hasta el 100% de la financiación. No están dando créditos para la compra de suelo, que fue lo que provocó la burbuja inmobiliaria. Y es verdad que si volvieran a dar crédito al 100% para comprar solares habriá que salir corriendo. Pero creo que lo están restringiendo de forma excesiva. Debería haber un término medio. 

-¿Cómo fue esa propuesta de Gedesco para volver a promover?

-Pues tiene que ver con la mentalidad americana del fondo que les respalda: aprovechar la experiencia y hacer valer los fracasos. Yo tengo experiencia y ganas de trabajar, y les gustó mi perfil para montar Attikos.

-¿Qué aportación ha hecho usted para entrar en el capital?

-He entrado con ganas de trabajar y con un acuerdo que me otorga una participación, que esperemos, por el bien de todos los socios, que pronto se traduzca en beneficios. 

"El negocio de los fondos es comprar suelo y vender acciones en bolsa. De aquí dos años, cuando esto esté más consolidado, veremos cómo empiezan a desinvertir ganando dinero"

-¿Aportó algún suelo? ¿Conservaba algo a título particular?

-No, nada de nada. De Armiñana Promociones no quedó nada. Aquello fue una barbaridad. Teníamos un apalancamiento del 30%, y de la noche a la mañana nos lo cancelaron todo, no nos renovaron nada los bancos. Nos quedamos sin financiación, así que dije: hasta aquí.

-Tras la crisis dominan el mercado las grandes promotoras respaldadas fondos, con las firmas locales adoptando un rol secundario ¿Se ha encontrado un escenario muy cambiado?

-Creo que el negocio de los fondos es comprar suelo y vender acciones en bolsa. De aquí dos años, cuando esto esté más consolidado, veremos cómo empiezan a salir, a desinvertir habiendo ganado dinero.

-¿Cómo ve los cambios introducidos en el PGOU de València? ¿Coincide con la asociación de promotores en que se ha previsto muy poco suelo para construir?

-El equipo de Gobierno no tiene en mente poner más suelo en el mercado, y eso va a hacer que los precios se disparen. En estos momentos València está barata, tendiendo hacia los precios previos a la crisis, pero si entramos en un escenario de escasez de suelo el precio se va a disparar y repercutirá en el de la vivienda. Creo que eso lo debería tener en cuenta un ayuntamiento como el de València, porque la vivienda es algo importante para los ciudadanos.

Foto: KIKE TABERNER

-¿Cómo va Nou Racó, su negocio hostelero?

-Aquí también hemos tenido que superar la crisis. Hemos ido aguantándolo gracias al equipaso que tenemos -como diría mi amigo Paco Roig-. Esto es muy grande y complejo y lo están haciendo realmente bien. Ahora estamos en alrededor de cien eventos anuales. Se está notando mucho la mejoría en las reservas de las empresas, que empiezan a tener algo más de holgura para hacer comidas, cenas, congresos... También hemos notado que las bodas tienen más invitados. Antes reservaban para 200 y venían 120, porque la gente no se lo podía permitir. Ahora los novios afinan más en las cifras que nos dicen. 

-¿Y las Fallas?

-Muy bien, muy bonitas (risas)

Fallas: "Tengo 17 primeros premios de Especial, no me motiva pelear por el 18. Han sido muchos años, muchas horas peleando. No lo cambiaría por nada, pero todo en la vida tiene sus etapas"

-¿No se plantea regresar también al mundo de las Fallas?

-Nunca. No tendria sentido. Tengo 17 primeros premios de Especial, no me motiva pelear por el 18. Han sido muchos años, muchas horas peleando. No lo cambiaría por nada, pero todo en la vida tiene sus etapas, igual que la tuve en el mundo del fútbol. Ahora me limitaré a ser un espectador más. Me llaman para ser jurado, y eso me gusta y me llena. Afortunadamente soy bien recibido en todas las fallas y casales a los que voy.

-¿Qué sintió al ver languidecer el proyecto de la falla de Nou Cmpanar?

-Pues lo mismo que con la empresa. Son proyectos que se afrontan con mucha ilusión, pero la situación económica era la que era, fue ley de vida, hubo que dejarlo. Reconozco que algo hice mal si el proyecto no se pudo mantener. Pero bueno, ahí queda para la historia. Me quedo con la referencia que fue la falla para el barrio, al que dio el nombre de Nou Campanar y lo puso de moda.

-¿Usted hizo negocio inmobiliario gracias a la fama que cogió la zona de la falla?

-Puede ser, pero también me cobraron más caros los solares cuando iba yo a comprar, todo hay que decirlo.

-¿Qué le pareció el giro hacia lo experimental que dio la falla tras su marcha?

-Me pareció muy bien, fue una buena manera de seguir estando en el 'candelabro', que diría aquel. 

Foto: KIKE TABERNER

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