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en el teatro olympia

'La cantante calva' de Ionesco: del teatro del absurdo a una crítica a la "incomunicación"

25/01/2018 - 

VALÈNCIA. “No hay ninguna cantante, calva o cabelluda”, explicaba Eugène Ionesco (Slatina, 1909- París, 1994) ante el título de su obra. Lo que hay es desconcertación, tramas sin significado y humor, en una propuesta que se enmarca dentro del denominado teatro del absurdo. Fue la primera obra dramática del autor y de hecho fue la que lo introdujo en este mundo. Contenido, forma y referencias a unas sociedades atemporales; su pieza logró convertirse en un referente en el género del siglo XX. Y casi setenta y ocho años después de su estreno en un cabaret parisino, en mayo de 1950, La cantante calvacontinúa siendo representada. En España le dan la voz Adriana Ozores, Fernando Tejero, Joaquín Climent, Javier Pereira y Helena Lanza, en un montaje dirigido por Luis Luque y traducido y adaptado por Natalia Menéndez. Una versión que se trasladada a los escenarios del Olympia hasta el próximo 4 de febrero, en lo que serían dos semanas de funciones. 

Un telón semitrasparente, un escenario con escaleras que llevan al salón austero donde se cuece toda la trama, una llamativa alfombra americana que también va acorde con una gasa de los EE.UU o un reloj omnipresente. Palabras sin sentido y diálogos donde se pone pasión donde no habría que tenerla. “Hoy mismo he visto en el metro sentado en su asiento a un señor que leía tranquilamente su periódico” contaba el personaje de Tejero, a lo que Adriana Ozores exclamaba impresionada: “ay qué extravagante”. Un relato inconexo entre el matrimonio Smith, sus amigos los Martin, su criada Mary y un bombero en busca de un fuego inexistente.

Ionesco empezó a escribir esta pieza a raíz de un manual que compró para aprender inglés. De ahí los personajes y las conversaciones sin sentido. “Antes de escribirla no quería convertirme en un autor teatral. Ambicionaba simplemente en aprender inglés. Me compré un manual de conversación franco-inglesa y me puse a trabajar. En la tercera lección aparecían dos personajes: el señor y la señora Smith, una pareja de ingleses. Ante mi asombro, la señora Smith informaba a su marido que tenían varios hijos, que vivían en los alrededores de Londres o que su apellido era Smith. Ya no se trataba de aprender inglés, mi ambición era mucho mayor: comunicar a mis contemporáneos las verdades esenciales reveladas en él”, explicaba el dramaturgo en una nota. 

A ojos de los propios interpretes, el texto sirvió para acercar “el desencuentro, la soledad y la propia absurdez de la vida” a los montajes teatrales. Una obra donde el autor hizo critica de la “incomunicación” total que había en la sociedad y que continua en la actualidad. “Es un reflejo de lo que ahora sucede. Estamos más preocupados de subir una foto cenando a las redes sociales que de cenar. Esto es muy Ionesco” considera Carmen Ruiz. Por ello, la represtación, “debajo de esa primera capa cómica” conduce a los espectadores por un “viaje personal” en el que “se quedan pensando qué quería contar Eugène con ella”, apunta Fernando Tejero. Para el propio actor dice ser, así mismo, una de los “trabajos más complejos” que ha hecho hasta ahora, tanto en cine como en televisión: “ojala Ionesco se pudiera pasear por la televisión española” . 

Para su director Luis Luque, de El señor Ye ama los dragones o El pequeño poni, el teatro del absurdo es lo más cercano al contexto real de la sociedad de hoy. “Ionesco, cuando salía a la calle, confesaba que no entendía ni lo que ocurría, ni lo que se decía. Por ello, esta es una gran comedia que en sí misma es una gran tragedia. La obra rebela nuestro automatismo colectivo, a través de los sin sentidos que sirven de reflejo de las sociedades modernas. Se ha dicho que el teatro de Ionesco es teatro de advertencia social. De ahí la urgencia de volver a despertar a la cantante”, explicaba Luque en antiguas declaraciones.

Estar cerca pero sin estarlo, los Smith viven pues como una familia apegada fisicamente, pero sin lograr entenderse. Al mismo espectador- sentado en su sillón y contemplando la acción detenidamente- le sucederá. "Hay un gran desconcierto en todo lo que sucede", sin embargo, "el mensaje pronto se entiende".


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