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cierval se queda sin interlocutor en su proceso de refundación

La patronal de Castellón queda descabezada tras la espantada de su cúpula

La renuncia en bloque de todos los vicepresidentes descabalga a José Roca tras 29 años en la presidencia. Rafael Montero resiste en la secretaría general

26/07/2016 - 

VALENCIA. A los graves problemas que arrastra la patronal de Castellón (CEC), al borde del concurso de acreedores e investigada por presunto fraude en los fondos para formación, se sumó este lunes la dimisión en bloque de toda su cúpula -a excepción del incombustible secretario general, Rafael Montero-. La maniobra deja a la organización descabezada y a la deriva en mitad del ejercicio, con la asamblea que debe aprobar su próximo presupuesto sin convocar y sin interlocutores válidos en el proceso abierto por la autonómica Cierval para redefinir los equilibrios de poder de las tres organizaciones provinciales que la integran.

La renuncia en bloque de tres de los cuatro vicepresidentes que aún permanecían en su cargo -el cuarto dimitió hace ya algunas semanas, igual que el tesorero-, provocó la caída del presidente, José Roca, descabalgado de la presidencia de la organización tras nada menos que 29 al frente de la misma.

Esta insólita situación abre un panorama muy incierto sobre el futuro de la organización, sobre todo porque ni siquiera en sus estatutos está definido el protocolo a seguir para resolver este vacío de poder. Este periódico intentó contactar sin éxito con el ya expresidente y con el secretario general para que aclarasen los pasos a seguir. Fuentes de la autonómica Cierval, que eludió valorar oficialmente la situación provocada por uno de sus tres vicepresidentes, tampoco aclararon los pasos a seguir, aunque apuntaron que lo lógico sería que se constituyera una comisión gestora que tomase las riendas de la patronal.

Lo cierto es que la maniobra de los vicepresidentes, que se venía barruntando desde hacía varias semanas, abonó el terreno para un relevo nada ordenado. El propio Roca aseguró hace algunas semana en declaraciones a Europa Press que se planteaba someterse a una moción de confianza ante la asamblea general de la entidad, pero fuentes de su entorno apuntan que la renuncia en bloque de sus vicepresidentes le pilló por sorpresa y le dejó pocas más salidas que la salida irrevocable.

Los estatutos de la organización no prevén nada al respecto. Lo más parecido a un protocolo para estas situaciones está descrito en el artículo 26, en el que se refleja que las vacantes en el plazo del mandato del presidente "serán cubiertas por elección para el tiempo restante". Sin más.

Cierval se queda sin interlocutor

La dimisión de Roca y sus tres vicepresidentes -Carmelo Martínez, Fermín Renau y Cristóbal Bellés- se formalizó el mismo día en el que el presidente de Cierval, José Vicente González, y el de la CEV, Salvador Navarro, asistieron a la junta directiva de la CEC para explicar el proceso abierto por la patronal autonómica para redefinir la relación con sus organizaciones provinciales.

Aunque los comentarios que apuntaban a movimientos en la cúpula de la CEC se habían multiplicado en las últimas jornadas, se toparon con la situación cuando llegaron al lugar de celebración del comité ejecutivo y la junta. Roca, que acaba de renunciar, declinó incluso sentarse en la mesa presidencial de la junta que se celebró después y prefirió ocupar un sitio entre los miembros de la organización.

Nadie pidió explicaciones ni nadie las reclamó, especificaron fuentes presentes en el encuentro. Ni siquiera Rafael Montero, quien queda como la persona con mayor responsabilidad dentro de la organización. Montero es uno de los investigados en la causa abierta en el juzgado de instrucción 1 de Nules para investigar un presunto fraude en las subvenciones para formación.

Más allá de la deriva que pueda tomar la patronal castellonense, que recientemente ha aplicado un ERTE que ha reducido a la mitad la jornada de los nueve trabajadores que aún mantienen su empleo y también tiene pendiente sacar adelante un plan de viabilidad y convocar la asamblea que debe aprobar su próximo presupuesto, el vacío de poder salpica a Cierval.

La patronal autonómica, también agobiada por las deudas, se ha dado hasta el 31 de octubre para negociar con las tres patronales provinciales la reforma estatutaria con la que Cierval se fortalecerá al ampliar su base asociativa con la entrada de federaciones sectoriales en detrimento de las provinciales.

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