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ENTREVISTA A LA CONCEJALA DE EDUCACIÓN Y DELEGADA EN Patrimonio, Vivienda y Acción CulturaL

María Oliver: "¿Llevamos veinte años pegándonos por el Cabanyal para la Universidad Europea?"

Foto: EVA MÁÑEZ
24/02/2017 - 

VALENCIA. A María Oliver (Valencia, 1974) nos la encontramos media hora antes de la entrevista pedaleando hacia las oficinas del Ayuntamiento de València en el viejo edificio de Tabacalera. Se baja de la bicicleta para saludar. Arquitecta de formación, pertenece a una nueva generación de ciudadanos que se han puesto el traje de políticos, pero no la piel. Habla sin tapujos ni eufemismo. "Hubo un momento en el que pensé que esta ciudad no era para mí, que me tenía que marchar, y justo ahí decidí implicarme", relata. 

En 2015 entró a formar parte del Consejo Ciudadano Municipal de Podemos. Hoy es una de las tres concejalas del grupo València en Comú, cuyo núcleo parece andar agitado. Ha tenido sonados enfrentamientos por manifestar opiniones rotundas, como su oposición a la Universidad Europea en el Cabanyal, donde preferiría construir viviendas. Son los estragos de estar al frente de tantos departamentos, porque Oliver es concejala titular de Educación y Juventud, pero también delegada en Patrimonio, Vivienda y Acción Cultural. 

- ¿Favorece tanta fragmentación al desempeño municipal?
- Yo creo que sí, si lo vives como una oportunidad. Hay muchos temas que son transversales. En departamentos como Educación y Cultura se dan trazos comunes; si dejas que un área se impregne de la otra, obtienes un resultado más cercano. Sobre todo en lo referente a la percepción de los ciudadanos, que me parece una de las cuestiones más importantes.

Foto: EVA MÁÑEZ

- ¿No hay conflicto por saber qué compete a quién?
- Más que conflicto, hay un debate. En una situación donde diferentes opciones políticas están llevando los apartados de un área se produce un enriquecimiento. Es el caso de Educación, donde Maite Girau lleva Deportes, y nunca hemos tenido ningún problema.

- No ha sucedido lo mismo con el área de Cultura, donde ha mantenido un sonado enfrentamiento con la concejala Glòria Tello.
- Tampoco hay tanto conflicto… Tenemos visiones diferentes sobre lo que es la Cultura y cómo se tiene que gestionar. Es que somos de partidos políticos distintos, y cuando hay que marcar una diferencia, yo no tengo ningún problema en hacerlo.

"yo soy miembro orgánico de Podemos, pero no se me ocurriría asimilar la plataforma al partido sin su aprobación"

- ¿Cuáles el verdadero problema de Cultura? 
- Que se están contabilizando como Cultura cosas que no lo son. El presupuesto de un edificio con una deuda millonaria no debería ser Cultura. De cara a la ciudadanía lanzamos un mensaje engañoso. Nosotros no estamos invirtiendo tres millones de euros en Acción Cultural, de hecho destinamos muy poco a Artes Escénicas, porque una gran parte se va a pagar edificios. Hay que atacar el concepto político del PP, ahí coincidimos los tres; pero entonces hay que deshacerse de contabilizar como Cultura la construcción de edificios. Tenemos demasiado contenedor en sitios absurdos, y eso pasa en Cultura, en Educación, y casi en cualquier área del Ayuntamiento.

- ¿La diversidad política del consistorio genera fricciones?
- En todas las familias hay fricciones, malentendidos, debate... En eso consiste una negociación, sin que sea necesario verlo desde el punto de vista del conflicto. Pero es que si yo me callo y tú impones tu postura, al final hay alguien que está haciendo lo que no toca. La ciudadanía ha votado a tres partidos diferentes, no podemos imponer una visión sobre otra.

Foto: EVA MÁÑEZ

- ¿Qué necesita urgentemente València?
- Más autogestión de las administraciones locales para dar respuesta a la realidad. La ciudad viene de un tiempo de desactivación del deseo. Habíamos dejado de creer que se podía vivir de una determinada manera en València, era imposible soñar con un futuro aquí, solamente se podía trabajar de camarero. Yo llegué a pensar que la ciudad no era para mí, que me tenía que marchar. Fue entonces cuando dimos el salto a la política, porque creemos firmemente que si a la gente le das oportunidades, si generas contratación desde el Ayuntamiento, transparencia... todo crece.

"Los ayuntamientos estamos totalmente secuestrados por una ley que nos impide contratar, que nos hace gastar dinero para pagar deuda"

- ¿El problema de base es presupuestario?
- El problema es Montoro y el PP. Los ayuntamientos estamos totalmente secuestrados por una ley que nos impide contratar, que nos hace gastar dinero para pagar deuda, que nos impide acometer proyectos pese a que tengamos superávit... Ahora te tienes que gastar todo el dinero en un año, lo que conlleva que los proyectos sean de unas características muy determinadas, y quizá no como los necesitaría la ciudad. Esto genera unos tapones enormes. Es una ley absolutamente kafkiana.

- Otra cuestión clave es la interlocución entre la Generalitat y el Ayuntamiento, ¿se producen reuniones periódicas entre usted y el conseller de Educación, Vicent Marzà?
- Hay una interlocución total. Es cierto que las reuniones se producen sobre todo a nivel técnico, no tanto entre concejala y conseller. Pero esto se debe a que hay coincidencia política y los asuntos que requieren atención son más cotidianos y directos. Si hay alguna cuestión de otra índole, también hay contacto telefónico; sobre todo con Miguel Soler.

Foto: EVA MÁÑEZ

- No ha habido coincidencia, por ejemplo, en la cuestión de los distritos escolares
- Sí la ha habido, ellos han dicho que respetarán la decisión de la comisión del Ayuntamiento. La propuesta pasaba más bien porque, en caso de modificar las zonas, se hiciera conforme nos decían. Nosotros pensamos que como el tema lingüístico cambia este año, tampoco es un buen momento reorganizar zonas, porque ahora cada escuela va a decidir el modelo que va a aplicar. Es mejor esperar al año que viene, y así se hará. Nos damos cuenta de que la línea en valenciano no tiene casi vacantes con respecto a la de castellano, por lo que si toca mover algo, mejor hacerlo con criterio.

- A la vista de los hechos, ¿fue un error la eliminación del distrito único?
- En absoluto, era una opción fatídica. La zonificación es algo positivo para el día a día de los colegios, de ahí que vayamos a hacer un proyecto de agrupación a tres años vista. Aquí el Ayuntamiento tiene la obligación de hilar mucho más fino que la Generalitat. Queremos trabajar con datos en la mano y gente que los analice, en ningún caso dejarnos guiar por la intuición que ha movido al PP en la última década. Eso es muy elástico. Si alguien cree que el distrito único segrega y genera problemas de movilidad, discutamos con datos. 

"No le voy a retirar un proyecto municipal a alguien solo por ser miembro de Podemos"

- El proyecto de zonificación, valorado en 100.000 euros, ha sido asignado a un miembro de Podemos, ¿sigue defendiendo que eso “no es incompatible”?
No llamaría alto cargo a Manolo, como se ha dicho por ahí. Quitado ese punto, lo que hicimos desde el servicio municipal del Ayuntamiento fue contactar con los expertos de la Universidad y ellos nos recomendaron a esta persona. Es un miembro del Consejo Ciudadano de Podemos, pero tiene treinta años de experiencia. Yo no le voy a retirar el proyecto solo por ser miembro del partido donde yo también estoy.

-  ¿No debería existir un reglamento municipal de incompatiblidades?
- Para mí eso es hasta inconstitucional.

Foto: EVA MÁÑEZ

- Un tema pendiente es el pago de las actividades extraescolares en los centros de Valencia que se acogen a la jornada continua, ¿siguen sin resolverlo?
- El Ayuntamiento no puede pagarlas, no es su competencia. La orden de Conselleria habla de apoyo por nuestra parte, porque de lo contrario nos tendrían que hacer llegar el dinero. Como es el primer año que ha existido esta demanda, y además significativa en València, estamos trabajando en una cuantificación de los fondos. Se están encargando desde la delegación de Deportes, Maite Girau, y no pasa nada porque sea del PSOE –bromea–. 

"Hemos encargado un estudio sobre el coste de las extraescolares con el que pensamos dirigirnos a Conselleria. Lo suyo es que nos ayuden"

- ¿Estamos hablando de una partida muy alta?
- Pues para decenas de coles, millones de euros. Pero el Ayuntamiento tiene que dar una respuesta a su ciudadanía, no puede desentenderse sin más, y además debe ser igualitaria para todos los centros. Nuestra aportación sería sobre todo en el área de Deportes. Ya estamos abriendo y cerrando los centros, aportando conserjes, pero también podríamos prestar soporte en la organización de actividades deportivas en horario extraescolar. Complementar el currículum, que para nosotros se queda muy corto. Hemos encargado un estudio a nivel interno, con el que pensamos dirigirnos a Conselleria, para que pactemos cantidades y soluciones. Lo suyo es que nos ayuden. 

Dada la baja acogida, ¿les ha sobrado mucho dinero de #Xarxallibres?
- Era una ayuda que ya partía con tres patas: Generalitat, Diputación y ayuntamientos. Como está dirigido a todos los centros sostenidos por centros públicos, algunos han respondido mejor y otros peor. Nosotros pusimos la partida para afrontar el 100%, pero sabíamos que no sería así. Es normal que cada adminsitración haya reclamado su sobrante para reinvertirlo.

- ¿Para cuándo piensan poner en marcha Colecamins, acción conjunta con Urbanismo?
- Es otro ejemplo de la integración entre concejalías. Nosotros hicimos la moción de la Ciudad de los Niños. Esto conlleva una parte de participación, que se está trabajando con Peris para que los niños celebren plenos, y otra parte de accesibilidad, que lo llevamos con Grezzi y con Sarrià, para desarrollar el proyecto de rutas escolares. Hay un anillo muy en marcha, concretamente en la zona de Tres Forques y Patrix, y cierta invitación a que el resto de colegios se sumen. El objetivo es aprovechar los proyectos que la ciudadanía pone en marcha, pero en ningún caso imponer nada, porque habrá barrios que no responderán igual.

Foto: EVA MÁÑEZ

- ¿Apoya usted la instalación de la Universidad Europea en el Cabanyal?
- A priori preferiría que el Cabanyal tuviera un uso de viviendas, que es para lo que hemos estado luchando tantísimos años. La cesión a una universidad privada, que saca dinero y se beneficia de la educación, debe estar condicionada a un retorno social. Es como el caso del Hotel Westin, que está en un edificio público, pero paga lo suficiente por estar ahí. 

"preferiría que el Cabanyal tuviera un uso de viviendas, que es para lo que hemos estado luchando. Se está jugando con la desesperación de la gente del barrio"

- ¿Entonces no lo rechaza totalmente?
- Desde el punto de vista de València en Comú, que no desde el mío profesional, es un elemento que no debemos rechazar de plano. Podría ser beneficioso. Pero siempre que se produzca en unos términos no engañosos para la ciudadanía, porque se ha llegado a decir que la Universidad podría estar abierta en el 2018. Eso es totalmente falso. Hacen falta estudios de volumetrías, acondicionar manzanas, cumplir unas normativas… Se está jugando con la desesperación de la gente del barrio. Y para mí no vale todo. Hay que hacer una reflexión sobre qué queremos en el Cabanyal. ¿Llevamos 20 años, pegándonos, y además literalmente, para esto?

- Siendo usted arquitecta, ¿cómo es su relación con Vicent Sarrià, de Urbanismo?
- Muy buena. Entendemos que tenemos visiones diferentes de cómo debe ser la ciudad, hay puntos donde hablamos largo y tendido, pero su competencia es Urbanismo y la mía es Vivienda, así que... ¡entra dentro de lo normal! –Ríe–. Hay un largo recorrido que a la gente le cuesta ver y yo siempre le digo a los vecinos. Tras 24 años de gobierno del PP, en un año y medio no podemos arreglarlo todo, porque son cosas de largo estudio. En un año y medio no se va a arreglar el Cabanyal. Ahora podemos fijar las líneas de los próximos diez años, de hecho esta es nuestra obligación, pero no efectuarlas.

Foto: EVA MÁÑEZ

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