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La diplomacia del “caviar”: dinero a cambio de derechos humanos

Un informe vincula a Pedro Agramunt con una presunta red de sobornos en la UE

El senador valenciano figura, con otros cinco políticos, en una informe que asegura que ayudó diplomáticamente a la dictadura de Bakú en el Consejo de Europa. Uno de los acusados ya ha admitido que cobró más de dos millones de euros de manera ilegal por apoyar al régimen de Aliyev. El senador popular califica el contenido del documento de "mentiras"

22/12/2016 - 

VALENCIA.- Dinero a cambio de permitir violaciones de los derechos humanos. Es lo que denuncia el ESI (European Stabiliy Iniciative) en su segundo informe sobre la “diplomacia del caviar” —una presunta trama de sobornos para limpiar la imagen de la dictadura de Azebaiyán en el seno del Consejo de Europa— y en la que vuelve a apuntar directamente al senador valenciano Pedro Agramunt como presunto miembro de la trama, aunque sin citarlo expresamente. En un informe fechado el pasado 17 de diciembre en Berlín, y titulado El Pantano Europeo, ESI solicita ayuda a la fiscalía de distintos países para investigar la posible relación de políticos de distintos países con la presunta trama. A preguntas de Valencia Plaza, el político popular se limitó a decir "ni caso, no tengo nada que decir. Son todo mentiras".  

El término “diplomacia del caviar” fue acuñado por ESI en un informe titulado Cómo Azebaiyàn silenció al Consejo de Europa (de mayo de 2012) en el que desvelaba la existencia de una presunta trama del régimen de Bakú para limpiar su imagen y aparecer, ante la Unión Europea, como un país que hacía importantes avances en el terreno de los derechos humanos. El centro de la trama era el italiano Luca Volontè (del partido Cristiano Demócrata) quien, presuntamente, se encargó de crear un red de apoyos hacía el régimen de Bakú en el seno de la asamblea parlamentaria del Consejo de Europa (PACE, por sus siglas en inglés). El informe cita todo tipo de pagos, algunos en metálico y otros en especies: desde alfombras de seda hasta relojes de oro, pasando por Smartphones, MacBooks o prostitutas.

Para conseguir ser aceptado como miembro de la Asocación Oriental, un acuerdo de la Unión Europea con distintos países (incluye también Ucrania, Moldavia, Georgia, Armenia y Bielorrusia) el régimen de Heydar Aliyev decidió buscar apoyos en parlamentarios de la Unión Europea que realizaran informes a favor de su política o rechazaran los que le fueran desfavorables.

La trama para lavar la imagen de la dictadura azerbaiyana comienza en 2012 con Elkhan Suleymanov, jefe de lobista del país ante la Unión Europea y posteriormente elegido miembro de la delegación en el PACE. Contó con el apoyo de un ayudante, Muslum Mamadov, quien más tarde entraría en la Asamblea Parlamentaria del Parlamento Europeo (PACE)  como independiente. Así, establecieron contacto con Volonté para que buscara a otros políticos que ayudaran a su país en las votaciones relativas a derechos humanos. Detrás estos tenían a la Fundación Heydar Aliyev, que lleva el nombre del dictador azerbaiyano y que dirige su mujer Zarifa Aliyeva.

Suleymanov y Volontè diseñaron un mecanismo (que la policía italiana encontró en el curso de una investigación) en el que el segundo se fijó un salario de 30.000 euros mensuales, más un pago inicial de 100.000 euros, a través de dos fundaciones: LGV y Novae Terrae(una organización ultrarreligiosa y contraria a los derechos del colectivo LGTB). El dinero llegaba desde Bakú a través de un entramado de empresas con sede en Birmingham y las Islas Marshall, a través de Estonia y Letonia. El objetivo era ocultar que tanto el destinatario como el receptor eran miembros del Parlamento Europeo.

Los correos que apuntan a Agramunt

En los correos intervenidos por la policía italiana, Pedro Agramunt como uno de los principales colaboradores de Volonté en la trama por limpiar la imagen del país caucásico, aunque no consta que cobrara soborno alguno. En 2013, ESI ya le dedicó un informe entero al senador valenciano titulado Vigilando Azerbiyán o por qué Pedro Agramunt debe dimitir.

En sus 14 páginas, el ente enumera los diferentes viajes que el político español realizó al país y sus esfuerzos por presentar ante la Unión Europea a la dictadura de Heydar Aliyev como un régimen que hacía un importante esfuerzo por mejorar en materia de derechos humanos. Justo lo contrario que señalaban Amnistía Internacional y otras organizaciones especializadas en la defensa de derechos humanos.

Agramunt además, tenía una posición privilegiada para ejercer esta labor de relaciones públicas. Entre 2013 y 2016 fue presidente del grupo del Partido Popular Europea (llegó a ser el partido mayoritario) y en enero de este año se convirtió en el cuarto español en presidir el Consejo de Europa, sucediendo en el cargo precisamente a Volontè. Además, fue observador de la UE en Azerbaiyán en cuatro ocasiones (2003, 2005, 2010 y 2013) y ocupó el puesto de relator en el comité de vigilancia del país.

El informe Strasser

Según el informe, Agramunt fue uno de los cinco políticos europeos que participó en la exitosa campaña contra el socialdemócrata alemán Cristoph Strasser, nombrado por la asamblea del parlamento europeo para hacer un informe sobre la situación política de los prisioneros políticos en Azerbaiyán. Mientras el germano era muy duro con la situación política del país y su falta de libertades, Agramunt negó en varias ocasiones la existencia de cualquier problema y destacó el esfuerzo del país por garantizar los derechos democráticos. Ni siquiera le llamó la atención que Aliyev ganara un referéndum en 2009 con el 92% aumentado sus poderes absolutos.

De momento, la justicia italiana ya ha encontrado en poder documentos que acreditan que Volonté recibió más de 2,4 millones de euros de Azerbaiyán entre 2012 y 2014. Además, diversas informaciones apunta que el italiano habría reconocido que hubo pagos a otros miembros del parlamento europeo, lo que según ESI obliga a poner la lupa sobre Agramunt, Jordi Xuclà (ex de Convergenica i Uniò), los británicos Michael Hancock y Robert Walker, el polaco Tadeusz Iwinski y el italiano Luigi Vitali, aunque no se les acusa directamente de nada.

En las conclusiones de su informe, la organización pide a las fiscalías de “Francia, España, Alemania y otros países que hablen con sus colegas italianos y cooperen en la investigación de las conductas sospechosas durante este período”. Además, piden investigar la votación contra el informe del alemán Strasser, en cuya derrota el valenciano Agramunt fue muy importante.

A raíz del informe, Arif Mammadov (copresidente de la asociación Democracia por Azerbaiyán) aseguró en su Facebook —según señala news.am— que el informe “expone los hechos de las tramas corrupción flagrante organizadas por la autoridades azebaiyanas, [en la que] están implicado doces de veteranos políticos europeos”.  En la misma línea se han pronunciado las representantes de la delegación armenia Naira Karapetyan y Naira Zohrabyan han acusado a Agramunt de formar parte de la presunta trama. Esta último lo hizo incluso durante un discurso en la institución el pasado 14 de octubre. La historia viene de antiguo y de hecho ha sido consignada en recientes libros sobre el país y su situación política. Este nuevo informe incide en un asunto turbio que está pendiente de resolverse.

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