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Todo seguirá igual: el desacuerdo de los grupos entierra la reforma del Estatuto de Expresidentes

La presencia de los exmandatarios en el CJC, principal punto de desacuerdo entre PP y PSOE y el resto de grupos

7/07/2016 - 

VALENCIA (EP/VP). El pleno de las Corts Valencianes ha rechazado por unanimidad la proposición de ley de Podemos para modificar el Estatuto de Expresidentes de la Generalitat, que este propio grupo considera "ha perdido su esencia" durante la tramitación parlamentaria en comisión y que ha tenido como principal punto de discordia entre PP y PSOE y el resto de formaciones la presenta como miembros natos de los exdirigentes en el Consell Jurídic Consultiu (CJC).

La iniciativa para modificar el Estatuto de Expresidentes comenzó su andadura en Corts el pasado mes de octubre y, según ha explicado la diputada de Podemos, Fabiola Meco, planteaba como cuestión clave cuál es el papel que debe tener un expresidente y pretendía eliminar la "puerta giratoria" del Conselll al Consell Jurídic Consultiu.

Así, consideran que ha sido una "oportunidad perdida" y una partida que ha ganado "el status quo de los privilegios", pese a que con la propuesta final que se ha votado se lograban "avances" en la rendición de cuentas por parte de los expresidentes de los recursos públicos que pueden utilizar -oficina y asesores, un régimen de incompatibilidades o la posibilidad de revocar su tratamiento honorífico y medios si son condenados por sentencia firme por un delito contra la administración pública.

Desde Podemos se ha insistido en que había una oportunidad "histórica" de determinar "sin ataduras" los beneficios y recursos que debe tener a su alcance un expresidente, "cuya dignidad no se mide por ir acompañada de privilegios".

El portavoz socialista, Manolo Mata, ha recordado a la diputada de Podemos que los expresidentes son objeto de crítica desde que asumen el cargo y pese a que ha reconocido que la Comunitat Valenciana ha tenido "mala suerte con muchos de ellos", hay que regular cómo quedan tras su paso por el Palau porque el cargo que han asumido previamente es incompatible en la mayoría de los casos con cualquier otra actividad porque hay "privilegiados que pueden volver a sitios privilegiados" pero también quienes "no tienen dónde ir".

Además, ha indicado que esto es positivo si lo que se pretende es que cuando son presidentes no quieran "sacarle beneficio" al cargo pensando en el futuro y ha advertido de que esto "no es un combate contra la casta", al tiempo que ha cuestionado que el CJC sea una puerta giratoria y ha precisado que "la experiencia que otorga un presidente, los ojos por los que mira, no son comparables a nada" a la hora de realizar controles de legalidad en este organismo.

Fabiola Meco ha insistido en sus críticas y ha recordado en este punto que tener "a un indigno (Francisco) Camps en el CJC cuesta 74.400 euros, más de lo que cobra Puig" y si se suma el coste de la oficina de que dispone Fabra la cifra llega a 150.000 euros.

Revanchismo político

El diputado del PP José Juan Zaplana ha confesado haber perdido con este debate la "inocencia política" y ha asegurado que el voto en contra de Podemos a su propia iniciativa responde a la actitud de "o me salgo con la mía o me llevo la pelota y no juega nadie más". Ha lamentado que tras ocho meses de debate de una proposición inicial que "prácticamente quería derogar la ley" de Estatuto de Expresidentes y construida "sobre el revanchismo político" y haber llegado a modificaciones y acuerdos no se haya aprobado.Antonio Montiel, síndic de Podemos

También ha incidido, en el sentido del PSPV, en que el CJC es una forma de que los expresidentes no tengan "obligaciones con nadie" y aporten su conocimiento y experiencia a favor de los intereses de la Comunitat. Así, ha defendido que el tiempo y la vocación dedicada por los exmandatarios es algo que "no se puede perder el día después de dejar de ser presidente". "Quieren cargarse a los expresidentes porque no tienen ninguno* al tiempo", ha indicado.

Mirar la luna o el dedo

La portavoz adjunta de Compromís Mireia Mollà ha lamentado que con esta propuesta se ha perpetuado la figura de las puertas giratorias y ha acusado a algunos grupos de mirar el dedo que apunta a la luna en lugar de a la luna en sí, y ha lamentado que no se ha querido abordar expresamente la "idea preconcebida de compensar a los expresidentes".

Ha pedido al grupo socialista que no juegue "al escondite" y ha planteado, por ejemplo, la posibilidad de que los exdirigentes pudieran opinar en el Consejo Económico y Social y no estar en el CJC donde "no hacen nada porque no pueden hacerlo", al tener voz pero no voto.

"No refleja un buen trabajo"

Para Antonio Subiela (Ciudadanos) esta propuesta "no refleja un buen trabajo" y aunque hay que adaptar a la nueva realidad social la figura del expresidente no se ha llegado a la cuestión fundamental: qué supone ser presidente de la Generalitat.

En este sentido, ha indicado que "da la sensación de que queremos esconderlos, como si nos avergonzáramos, es cierto que de algunos sí", pero no debe ser esa la intención que guíe la reforma. Además, ha defendido que a un expresidente "no hay que buscarle jubilación digna, sino reconocimiento digno".


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