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EL AYUNTAMIENTO ASEGURA QUE EL EXPEDIENTE SALDRÁ

Una traba burocrática paraliza la inversión de dos millones de euros en la Alquería Julià

Foto: EVA MÁÑEZ
15/01/2018 - 

VALÈNCIA. “Entonces, ¿es una obra muy compleja?”. “No, muy compleja no; es compleja”. “Entonces, ¿está costando mucho por su dificultad?”. “No. Está en marcha ya. No es por su dificultad; es porque tiene sus tiempos”. En el Ayuntamiento de València les cuesta explicar por qué la rehabilitación de la Alquería Julià lleva un año y medio prácticamente parada en la Concejalía de Actividades.

Una cuestión administrativa, al parecer y según señalaron otras fuentes municipales por una discusión a causa de la interpretación de la norma legislativa, tiene bloqueado el gran proyecto de Bankia para instalar en ella la Casa de la Música. Heredera espiritual, factible y pragmática de la ya olvidada Torre de la Música, revisión y puesta en valor de un espacio centenario, el proyecto de la entidad bancaria supondrá una inversión de dos millones de euros para la ciudad. Pero ni uno de esos euros se ha podido prácticamente invertir porque el dossier sigue bloqueado en los despachos de la Concejalía de Carlos Galiana.

La intención es que el edificio del siglo XVII, ubicado en el barrio de Nou Moles, sea dotado del equipamiento necesario para convertirse en un centro musical de la ciudad, “en el que se desarrollará una potente actividad social y cultural”, según señaló en su día el presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri. El inmueble, que además servirá de sede de la Federación de Sociedades Musicales de la Comunitat, incluirá un auditorio con gran capacidad, biblioteca, videoteca, fonoteca, sala de partituras, diferentes zonas para uso cultural y espacio expositivo.

Goirigolzarri presentó el proyecto junto al presidente de la Generalitat, Ximo Puig; el alcalde de València, Joan Ribó, y el presidente de la Federación de Bandas, Pedro Rodríguez. Fue entonces cuando se habló de esos dos millones de euros, que se dedicarían a la restauración y adecuación del edificio. Fue entonces también cuando se dio un plazo de dos años, plazo que ha saltado por los aires ante los retrasos del consistorio. 

Declarada Monumento Artístico Nacional en 1978 y Bien de Interés Cultural en 2007, la alquería está constituida por una parcela de 1.986 metros cuadrados, con una construcción de 692 metros cuadrados distribuidos en dos alturas y un torreón de 51 metros cuadrados adicionales. Ejemplar prototípico de alquería valenciana del siglo XVII, además de su interés histórico conserva todavía elementos estéticos de gran valor, aunque al llevar tiempo deshabitada esto ha provocado su deterioro.

La intención de Bankia es potenciarla y para ello, por ejemplo, el gran auditorio se construirá debajo del jardín de la Alquería, con lo que se conseguirá darle un uso al inmueble y respetar al mismo tiempo la estructura original del edificio. El plan de rehabilitación ha sido elaborado por C+G Técnica, que ha tenido en cuenta que el uso final de la misma será ser sede administrativa de la Federación de Bandas. Con más de 500 asociaciones musicales, la federación recibirá así un instrumento, nunca mejor dicho, fundamental para desarrollar su actividad.

La disputa burocrática incomoda en la entidad bancaria, donde, pese a todo, no han hecho manifestación pública de un malestar que sí se ha expresado en privado. Malestar que también se palpa en el Ayuntamiento y es que la dilación tiene un coste electoral añadido: al retrasarse tanto, la pretensión de inaugurarla esta legislatura ya es prácticamente imposible.

Pese a todo, en el consistorio públicamente se quiere restar importancia a esta situación y se compara con otras similares que ya se han dado en los últimos años, como los retrasos del Primark. Así, al igual que la multinacional tiene previsto abrir en marzo, tras años de parón, desde el Ayuntamiento se asegura que la rehabilitación de la Alquería Julià también abrirá “en su momento”. El problema es pues de los tiempos del consistorio o, cabría decir en este caso, de tempos.

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