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el tintero / OPINIÓN

Valencia de Carabobo

Ni el título que leen arriba tiene que ver con el clásico “error” que en la red social más popular suele aparecer cuando marcas tu ciudad de origen, ni considero que a nuestra ciudad se le haya quedado cara de atontao. La situación es tremendamente grave en Venezuela

3/05/2017 - 

Curiosamente, entre las ciudades con las que nuestro cap i casal tiene hermanamiento, se encuentra nuestra gemela, la ciudad que recibe el mismo nombre en Venezuela, esa otra Valencia que está en el estado de Carabobo –históricamente denominada Nueva Valencia del Rey y nombrada así en honor a la Valencia de don Juan en la provincia de León–. La conocida como ciudad industrial de un país que por desgracia vive una situación límite de crisis social, económica y sobre todo política. Si es que queda algo de vida política en Venezuela, otrora ejemplo de bienestar y desarrollo.

Porque la mayoría de españoles vemos con distancia, enorme distancia, excesiva distancia todo lo que ocurre en el país sudamericano. Los casi 7.000 kilómetros que hay entre Madrid y Caracas y el océano literal que nos separa nos hacen perder el sentido de la realidad y de la crueldad que allí sufren millones de personas. Se repite el mantra de que no somos iguales y siempre apelamos al colchón protector de la UE, pero si vemos la historia reciente la involución del país sudamericano es escalofriante.

Luis Garicano, responsable de asuntos económicos de Ciudadanos –y ponente en el 7º aniversario de este diario– comparó el PIB –Producto Interior Bruto– de Venezuela y Noruega (ese ídolo de la clase política española), ambos países miembros de la OPEP –Organización de Países Exportadores de Petróleo­– y ¡sorpresa!. En la década de los 60 la producción de bienes y servicios de ambos países era parecida, en la actualidad los noruegos tienen un PIB seis veces mayor, tomando los datos del Banco Mundial. Venezuela es el país con la mayor reserva probada de petróleo en el mundo, aunque parezca increíble leer esto y al mismo tiempo ver a la gente asaltando los supermercados y los constantes disturbios callejeros.

¿Podemos no es Maduro?

Tras ver la caótica situación que viven los súbditos de Nicolás Maduro, heredero a título de caudillo bolivariano del difunto Hugo Chávez; siempre que se establece la relación de los líderes de Podemos con el régimen venezolano se intenta laminar o distraer la atención, cuando no pensar que nada tiene que ver la visión de la política de ambos movimientos populistas. Veamos declaraciones de uno y otro líder, y analicemos la importancia no sólo de las ideas sino de las palabras que manifiestan las mismas. 

Nicolás Maduro coincidiendo con las protestas violentas del Primero de mayo en Caracas volvió a sacar la dialéctica de la izquierda antisistema: “Convoco el poder constituyente originario para lograr la paz que necesita la República, para derrotar al golpe fascista y para que sea el pueblo, con su soberanía, quien imponga la paz, la armonía y el diálogo nacional verdadero.” Ahí es nada, la capacidad de retorcer el significado de las palabras es quasi infinita y recuerda peligrosamente a la mayoría de portavoceros de Podemos en España. Oratoria y telegenia de manual pero al servicio del mal. 

Mientras, en Venezuela, la oposición que está demostrando una fortaleza y un arrojo que no se da por estas latitudes, habla de golpe de estado desde el poder para que no vuelva a haber elecciones, así lo explicaba Julio Borges, presidente Asamblea Nacional de Venezuela. Y como las palabras y los términos los carga el diablo, es bueno recordar a Pablo Iglesias en junio de 2014 diciendo: "Los derechos sociales se han quedado en papel mojado (…) Por eso debemos ir hacia un proceso constituyente". Ni es casual ni aquí imitan a los de allí, el origen de toda esta ideología perversa que pretende subvertir el orden establecido a través de las constituciones liberales en las democracias occidentales está en nuestra ciudad y en concreto en nuestra Universitat de València. La Fundación CEPS asesoró y por supuesto cobró suculentas cantidades a los gobiernos venezolanos quienes aplican el rodillo autoritario y anulan derechos y libertades fundamentales a sus ciudadanos y representantes políticos.

De fondo el envenenado y aparente debate ideológico entre la democracia representativa –con sus instituciones, su burocracia y sus corruptos, que van a la cárcel por cierto– o la democracia popular –con sus asambleas, su “exprópiese” y sus caudillos–, y en esa situación se verá España en los próximos comicios electorales que quizá sean antes de lo que creíamos. Espero que no acabemos como nuestra hermana Valencia de Carabobo. 

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