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crónica por los otros / OPINIÓN

44 vueltas al sol

Siempre por estas fechas y con motivo de mi cumpleaños, el próximo 11 de agosto, me permito la licencia de hacer balance y dar las gracias por el año que acabo y soñar con el que comienzo.   La vuelta  al sol de este año es sin duda muy especial: en unos días volveré a ser madre de dos niñas más.  Tan contenta como asustada me siento en vísperas de celebrar mi cumpleaños.

7/08/2021 - 

Este año mi cumpleaños viene salpicado de manera directa y sin piedad por mis recuerdos. Hace justo un año que tomaba la decisión de volver a ser madre. De continuar con el gran proyecto de mi vida: la maternidad. Y este año, y este verano concretamente son muchos los recuerdos que me vienen.  Recuerdos del desasosiego y la incertidumbre que viví hace justo un año hasta tener clara la decisión.

Mi primera hija Leo-Khadija tiene un padre que vive en Kenia y, por esa distancia geográfica y otros motivos que no vienen al caso, crio yo en solitario a nuestra hija desde el minuto uno, ya tiene 5 años.  Esta situación parece que hace más complicada la decisión de  dar el paso para volver a ser madre en solitario. Parece que al no ser una decisión consensuada o  tomada en pareja, al ser una decisión tomada de manera unilateral,  cuesta más entenderla, aceptarla, respetarla y no cuestionarla.

¿Por qué cuando una pareja toma la decisión de “ampliar familia” poco se cuestiona, en general, y no se opina sobre ella? ¿Por qué  cuando una persona en solitario decide dar el paso son todo opiniones al respecto?

Evidentemente  a pocos días de dar a luz, hago balance de este año que he vivido, recuerdo dónde estaba hace un año y donde estoy ahora.  Recuerdo la cantidad de dudas y de información que tenía hace un año en mi cabeza y en mi corazón, y no me creo aún que en unos días  volveré a ser madre si todo va bien.

Intento  analizar y recordar de dónde y cuándo viene esta decisión y  realmente me  doy cuenta que me viene desde que fui madre por primera vez, o incluso antes. Y es que desde que era adolescente soñaba con tener una familia numerosa , ser madre de  5 niñas ,  quienes me conocen de siempre saben que es bien cierto lo que cuenta y que incluso cada una ya tenía su nombre; aunque también es cierto que siempre quise ser madre joven pero mi vida ha sido y sigue siendo tan intensa que no me permitió serlo a la edad correspondiente para tener esas 5 niñas . 

Si todo va bien  la vida me va a regalar a estas alturas la maternidad con 3 niñas. A mis 44 años de edad recién cumplidos voy a dar a luz a dos nenas más. 

La edad avanzada para este tipo de decisiones (por mucho que ahora la ciencia haya avanzado y nos digan que podamos ser madres hasta los 50 años) y el hecho que vayan a ser dos bebés  sin esperarlo, han hecho que tenga que estar todo este año 2021,  con especial cuidando en el  embarazo y protegiéndome de la pandemia que sufrimos . A diferencia de mi primer embarazo, este ha sido un embarazo de alto riesgo en todos los sentidos. Y mientras en mi primer embarazo , no existió preocupación alguna, en este embarazo tanta preocupaciones han impedido que lo disfrute como me hubiera gustado. Así es la vida.

Mentiría si digo que  este embarazo ha sido todo un proceso nada sencillo. Un embarazo diferente  tanto porque el embarazo ha sido complicado hasta el quinto mes, como por la parte emocional y el shock que me ha provocado tener un  embarazo gemelar  que no esperaba. No ha sido fácil de lidiar.  Cuando desde la monoparentalidad se toman este tipo de decisiones no solemos contar con un gran respaldo, por ello cuando decidí dar el paso de volver a ser mamá y comunicarlo  tenía la decisión más que tomada.  

Socialmente se entiende que una mujer o un hombre en solitario debe ser padre o madre de un bebé, como mucho;  pero resulta complicado entender que una persona en solitario desee una familia con más de  un hijo o de una hija.

El año pasado cuando empecé a decidirme,  pasé por todo tipo de momentos, por momentos de seguridad total y de confianza, de vértigo, de comodidad… momentos en que me visualizaba siguiendo mi vida como hasta ahora con una hija. Una vida que ya tenía más que encauzada y que empezaba a ser más fácil de gestionar  como  madre en solitario con una niña. Pero contra todo pronóstico y desaconsejando todas las recomendaciones que se me daban decidí “complicarme la vida”.

Cuando decidí complicarme la vida

¡Qué necesidad! ¡ Pero si con una  hija ya tienes bastante!  ¡ Qué manera de complicarte la vida! ¡ Nunca tienes bastante!... son algunas de las respuestas que recibí nada más empezar a comunicar la noticia. Se trataba de mi círculo más cercano, las personas que más me quieren y las personas a las que yo más quiero. Y entiendo perfectamente esas reacciones porque creo que yo en sus situaciones hubiera visto la vida de la misma manera.   


Y al mismo tiempo sentí un apoyo total y absoluto como siempre me ocurre en las decisiones más complicadas que tomo en mi vida. De hecho esta decisión  creo que nunca la hubiera tomado sin el apoyo familiar con el que cuento, ese apoyo incondicional de mi madre y de mi padre especialmente aunque piensen y vivan su vida  de manera diferente. Por esto y otras razones siempre digo que soy una chica con suerte.

Desde hacía mucho tiempo que  estaba replanteándome el modelo de familia que yo deseaba y con el que me proyectaba y nunca pasaba por una sola hija.

 Mi modelo de familia deseado era más plural, con más hijos y una familia monoparental pero de más de un hijo o de una hija. Un modelo que me venía  a la mente desde hacía años, un modelo que  igual que me venía, me lo quitaba yo misma de un plumazo… no quería ni pensarlo porque me conozco y era capaz de dar el paso. Y por mucho que intentara mirar hacia otro lado,  ese día llegó. Tras varios meses, e incluso años,  intentando ningunearme a mi misma , llegó el día  en que  una llamada de teléfono  despertó y activó  en mi de nuevo ese reloj biológico.

La sensación  de querer a volver a ser madre cada vez era  más fuerte, pero me daba tanto miedo enfrentarme a ella por todo lo que conlleva hacerlo sola.

Estuve todo el verano pasado analizando los pros y contras, leyendo todo tipo de libros  y artículos sobre este asunto, buscando , encontrando y conociendo a mujeres en mi misma situación o parecida… Me dediqué en mis vacaciones a hacer un trabajo de investigación digno de cualquier máster. Y me di cuenta que no servía para nada. Este tipo de decisiones, en mi caso,  no las puedo tomar desde la lógica y desde mi parte más cerebral y racional. Este tipo de decisiones en mi vida las tomo desde el corazón y desde el sentimiento, desde la irracionalidad y desde el amor más puro.

Y por amor a mi hija decidí dar el paso y formar una estructura familiar que considero más sólida y con más cimientos para ella. Bien es cierto que no seguí las recomendaciones de las terapias a las que acudí que insistían en tomar la decisión de la maternidad por una misma, y no por otras personas, aunque se trate de un hijo o una hija.  Y mentiría si no digo que yo, por mi sola,  ya no tenía la necesidad  de volver a ser madre pues la experiencia de un embarazo y un parto maravilloso  y una crianza de apego que he hecho y hago con mi hija ya la estoy viviendo con total plenitud.

Yo tomé la decisión de volver a ser madre por mi hija Leo-Khadija. Sin duda alguna. A estas alturas de mi vida, la necesidad como mujer de ser madre ya la tenía más que cubierta.

Para mi volver a ser madre significa crear ese modelo de familia con el que soñaba  donde los hermanos y las hermanas son pilares fundamentales;  aunque no sepamos que nos depare luego la vida mi modelo de familia tiene hermanos y hermanas . En mi caso así lo es y deseaba  al menos un hermano o una  hermana para mi hija.  Así que mucho lo pensé , en muchos escenarios me visualicé, muchos cálculos diseñé para una vida como madre soltera con dos hijas.

Y cuando  tenía ya todo más que analizado desde el corazón y desde  la cabeza también, la vida me vuelve a sorprender y tira  por tierra todos mis argumentos y mis planes de vida por el suelo.

Con la alegría de un nuevo embarazo, me dan la noticia que voy a ser mamá de dos bebés . Una realidad con la que yo nunca conté en ninguno de mis escenarios, una realidad que puso patas arriba toda mi organización , una realidad que me descolocó durante varios meses , una realidad que me provocó muchas contradicciones, una realidad que me costó digerirla y que me llenó de miedos.  Una realidad que ahora la vivo con mucha ilusión y mucho amor. Una realidad que ahora para mi es un regalo por muchos miedos que tenga... que los tengo.  

Han pasado ya las 32 semanas del embarazo y ahora solo deseo que mis bebés , mis dos niñas, vengan a este mundo sanas y salvas y poder construir con mi hija mayor, esa familia de mujeres poderosas, potentes y valientes que la vida me ha regalado.

Como he reconocido al principio , ahora  por fin me siento tan contenta y feliz como asustada. Y en unos días, si todo va bien, será madre de tres niñas. Mi sueño hecho realidad… porque un día los sueños se cumplen.

La semana que viene… más!

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