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El beso que marcó a una generación

2/08/2021 - 

La playa de San Juan en Alicante y la playa Muchavista de El Campello siempre han sido destino de muchos por la calidad de sus aguas, por su fina arena, por sus dunas cuando las tuvo, por sus amplios horizontes. También por la tranquilidad de su entorno, más antaño que ahora. Así fue. Deje que se lo cuente.

Algunos artistas del celuloide eligieron ese lugar para veranear primero, para vivir después. Compraron grandes villas, se hicieron suntuosos chalets, unos animaron a otros hasta conseguir, sin proponérselo, un grupo de artistas del cine y de la canción que vivían muy cerca unos de otros. Dejaron a un lado su rivalidad profesional y, en cambio, demostraron mucho respeto entre ellos. Fue el Hollywood español instalados aquí a partir de los años 50 del pasado siglo.

Estas viviendas se ubicaron en la urbanización la Zenia, cerca de la playa Muchavista en Campello (la prensa internacional la llamaba playa de San Juan al no distinguir una de la otra). De aquellas no queda casi nada, además de algunos altos y robustos pinos testigos de aquellos años. Si pudieran hablar, cuantas cosas nos contarían. Entonces no había el turismo masificado que hay hoy, ni la prensa rosa era tan importante, ni el cotilleo estaba a la orden del día. Y pasaron desapercibidos. Hoy los paparazzis y periodistas del corazón no les dejarían vivir hasta “robar” una foto o conseguir una exclusiva.

Fue un elenco de artistas de éxito que lo tuvieron durante la España franquista en la que la censura no permitía que las películas fueran un medio para la crítica a valores del régimen como la patria, la familia y la religión. Y aun así, algo se escapaba, vaya si se escapaba. Como ese beso que marcó a una generación. Le diré cuáles fueron sus protagonistas, no se apure.

Entre los artistas de aquella urbanización, estaban Jorge Mistral, Carmen Sevilla, Alberto Closas, Celia Gámez, Mercedes Vecino, el productor de cine Luis Sanz Santiago (descubridor de Lola Flores), … También fueron vecinos los cantantes Luís Mariano o Rocío Durcal. Fuera de esa urbanización, aunque muy cerca de esta, se instalaron el director y productor de cine Luís César Amadori y su mujer la actriz argentina Zully Moreno. Y cerca del Cabo la Huerta, la cantante Antoñita Moreno, con sus apartamentos La Ratita. Eligieron Alicante para desconectar de todo, para estudiar sus nuevos papeles cinematográficos o teatrales, para organizar sus giras, para relacionarse en ese mundo tan exclusivo del séptimo arte y de la canción que acudía a esta costa para cambiar impresiones, divertirse y descansar. Hicieron una buena elección, ya sabe.

El valenciano Jorge Mistral (1920-1972) – su nombre real fue Modesto Llosas Rosell - vivió en la playa de San Juan desde los años 50 a 70. Era entonces el galán del cine español. La actriz Carmen Sevilla decía de él que “era tan guapo que, al mirarle, te desmayabas”. Entre los éxitos de Mistral permita que mencione algunas de sus películas en la que compartió escena con las actrices más importantes del momento: “Locura de amor” (1948) con Sara Montiel; “Camelia” (1954) con María Félix; “Cabo de Hornos” (1956) con Silvia Pinal; “Boy on a dolphin” (1957) con Sofía Loren; “La spada e la croce” (1958) con Yvone de Carlo; … Tuvo mucho éxito en México con películas como “El derecho de nacer” (1952). Fue también recitador de poemas, escritor y director de películas como “La piel desnuda” (1966). Y con tanta actividad, siempre se reservaba tiempo para perderse por la playa de San Juan, por su villa a la que invitaba a actrices con las que compartió muchos momentos e intrigas amorosas.

Detrás de la villa de Mistral, se construyó un chalet la actriz Mercedes Vecino (1916-2004). La recordará. Fue una de las protagonistas de la famosa película titulada “Dónde vas Alfonso XII” (1958), junto con Paquita Rico y Vicente Parra, dirigida por Luis César Amadori, en la que representaba el papel de la Reina Isabel II, una de las películas más taquilleras de la época. Mercedes Vecino “destacó durante los años 50 como gran figura del cine y fue muy conocida por su gran belleza (...) Durante esta década fue reconocida por la crítica y por el público debido a sus papeles en melodramas realizados por José Luís Sáinz de Heredia, Eusebio Fernández Ardavin y Rafael Gil en cintas como “El escándalo”, “El abanderado” y “Lecciones de buen amor”, en palabras de Ezequiel Moltó – fue corresponsal de EL PAÏS y actualmente es Director de Comunicación de Vectalia - en una entrañable necrológica escrita sobre esta actriz y publicada en ese periódico un día después de su fallecimiento en San Juan de Alicante (EL PAÍS 29 agosto 2004). Mercedes Vecino fue la primera mujer que dio el primer beso en la gran pantalla del cine español en la película “El pobre rico” (1942) en la que besó al actor Armando Calvo. En plena dictadura franquista, produjo gran revuelo. Unos por admiración por su valentía, otros con recelo por su descaro, todos por la sorpresa que les produjo. Esta escena del beso generó un gran malestar en algunos sectores del régimen por lo que el Reverendo A. García Figar hizo un escrito conciliador de descargo en la revista Primer Plano.

Otra de las estrellas allí presente, Carmen Sevilla (María del Carmen García Galisteo es su nombre), admiradora de Mistral hasta perder el sentido, como ella decía, construyó un chalet muy cerca del suyo. La alegre sonrisa de Carmen, que siempre caracterizó su carácter, escondía una gran actriz, incluso en el amor, rompiendo corazones y dejando compuesto y sin novia a muchos pretendientes entre ellos a Cantinflas o Fran Sinatra, nada menos. Ella quería casarse por amor, como hizo, no para buscar notoriedad. Lo suyo era la interpretación en todos los sentidos, ya me entiende. Fue la cara más bella del cine español de la época. Con más de 65 películas, se estrenó en 1947 con “Serenata española” de Juan de Orduña hasta 1978 que participó en “Rostros” de Juan Ignacio Galván. Su popular carrera terminó en el programa Cine de Barrio de Televisión española pasando antes por Tele 5 de Valerio Lazarov. También fue cantante, dejando huella con su “Carmen de España”, entre otras canciones. Posó con los obreros, y algunos curiosos, después de la construcción de su chalet dejando una foto para la posteridad y ahí queda esa instantánea para destacar su cercanía con la gente, su humildad ante sus éxitos, su franqueza con los que quería, su entusiasmo ante la vida.

Recorriendo calles por La Zenia uno se imagina hoy lo que fue aquella urbanización en la que vivían tantos artistas del cine y de la canción, “que recorrían mientras pensaban en sus películas y en sus contratos cinematográficos. Nos imaginamos a Sofía Loren entrando en casa de José Mistral para disfrutar de unos días de descanso, a Lola Flores y al Pescaílla o su prole alojados en casa de Mercedes Vecino, a María Asquerino y a tantas actrices y actores traspasando las puertas de estas casas con tanta naturalidad como aparentaban en la gran pantalla. Quizá olvidando en esos días que eran auténticos mitos del cine mundial”, en palabras del cinéfilo Paco Huesca. Pues eso.

Pascual Rosser Limiñana

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