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preocupación por el bajo precio de las acciones

Los accionistas del Sabadell 'tiran de las orejas' a Oliu por la cotización pero ratifican su gestión

29/03/2019 - 

ALICANTE. El Banco Sabadell celebraba este jueves su segunda junta general de accionistas en la ciudad de Alicante desde que, a finales de 2017 y en plena oleada independentista, decidiera trasladar su sede social a la provincia donde mayor penetración tiene entre particulares y empresas gracias a la deglución de la extinta CAM. Superada la novedad anecdótica que protagonizó las intervenciones de los accionistas el año pasado, y a pesar de que se está juzgando a los líderes políticos que protagonizaron el citado desafío, este año no hubo alusiones a los 'presos políticos' ni quejas por el traslado del domicilio social a la Costa Blanca. Los accionistas tenían algo mucho más serio en su cabeza: la preocupantemente baja cotización de sus títulos.

No en vano, el Banco Sabadell es el peor valor del Ibex, y al inicio de la junta de accionistas se había dejado otro 3% en el parqué para cerrar en 0,87 euros, lejos incluso del valor de penny stock al que cayó al presentar los resultados el pasado febrero. También lo es que el banco con sede en Alicante es el más castigado por los mercados de todo el sector europeo, que en general está en una situación similar, como puso de manifiesto su presidente, Josep Oliu, durante su réplica. Y que buena parte de ese castigo adicional se puede descontar de los problemas con la migración a TSB este verano, y la consiguiente caída del beneficio este invierno. Algo que, en principio, no va a volver a suceder este año, con el negocio bancario del grupo al alza incluso con bajos tipos de interés.

Pero la tranquilidad que intenta transmitir Oliu en sus intervenciones no es compartida por muchos accionistas, que ven con preocupación el gráfico de sus acciones con el recuerdo de la absorción exprés del Banco Popular en la retina. Hay miedo a que venga alguien a comerse el banco, como insinuaron dos de los once accionistas que tomaron la palabra tras la intervención del presidente y el consejero delegado para exponer los puntos que se iban a votar. Oliu lo descarta. "Tiene razón en que la acción ha bajado mucho, algo por lo que sentimos gran pesar", admitió, pero "no hay razón para compararnos con otros casos". Es decir, con el Popular. "Es un caso muy distinto porque nuestro banco ha superado la crisis de provisiones por los activos tóxicos (todos vendidos), y confiamos en la solidez de los resultados de este año y los siguientes para revertir la situación".

De momento, según el presidente, no está previsto amortizar acciones propias, como sugirió otro accionista aprovechando "lo bajas que están", porque tal como se ha insistido en las últimas semanas el objetivo del banco es alcanzar el 12% de ratio de capital, en línea con las exigencias regulatorias. "Hasta que no alcancemos el 12%, no es de esperar que se proceda a una amortización de acciones", razonó Oliu, "aunque siempre existe esa posibilidad y, con su autorización, la actuación del consejo tendrá cierta flexibilidad para poder decidir algo así". O sea, sí pero no, al menos de momento, como siempre que el banquero catalán se posiciona a la gallega sobre cualquier asunto.

Oliu pone paz en el 'conflicto lingüístico'

Al margen de estos dos accionistas, hubo otras alusiones a la cotización de la entidad. En tres intervenciones de otros tantos empleados (y accionistas) del banco, que cerraron el turno de intervenciones sin hacer preguntas concretas solo para que constasen en acta sus objeciones, que Oliu dijo que tendrían muy presentes al tratarse de "gente de la casa". Y también en las de otros tres representantes de Adicae que, como suele ser habitual, consiguieron acudir a la junta en representación de pequeños accionistas que delegaron en ellos. Sus intervenciones giraron en torno a las cláusulas suelo y el índice IRPH. En ambos casos, Oliu defendió la actuación del banco y su postura de esperar a que se pronuncien los tribunales.

También tomaron la palabra, como todos los años, dos activistas de la campaña Banca Armada (también con voto delegado) que, al margen de su crítica anual al hecho de que la entidad trabaje con Indra, protagonizaron una de las anécdotas de la junta. Ambos se expresaron en catalán, lo que motivó silbidos y protestas por parte de un sector muy minoritario de los asistentes. "¿Puedo seguir expresándome en catalán o valenciano?", preguntó el primero. Y Oliu terció en el debate lingüístico con una afirmación filológica que, en otro contexto, habría traído cola. "Este señor tiene todo el derecho a expresarse en una de las dos lenguas oficiales de esta comunidad", sentenció.  

Al fin, en el turno de votación, el presidente del Banco Sabadell logró que los accionistas validasen su gestión. Se aprobaron las cuentas del año pasado, pese a las críticas por el beneficio menguado, y su reelección como consejero y, por tanto, como presidente. Eso sí, el presidente de la entidad se llevó un buen tirón de orejas de sus accionistas (a cada alusión crítica al precio de cotización seguía una salva de aplausos del auditorio) que, pese a todo, le mantuvieron la confianza. Con el 59,18% del capital representado, según certificó el secretario del consejo y 'padre de la Constitución' Miquel Roca, Oliu y su consejo obtuvieron un apoyo mayoritario a su gestión.

 

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