MADRID (SERVIMEDIA). Empresas tecnológicas, operadores y asociaciones del sector coinciden cada vez más en que Europa no podrá competir de verdad en inteligencia artificial si no refuerza su propia infraestructura digital, desde las redes y los centros de datos hasta el cloud, el edge y la ciberseguridad. La tesis gana fuerza en paralelo al debate sobre soberanía tecnológica y a la necesidad de reducir dependencias en capas críticas de la economía digital.
La Comisión Europea ya ha situado esa prioridad en el centro de su estrategia. Bruselas lanzó en 2025 la iniciativa InvestAI, con el objetivo de movilizar 200.000 millones de euros en inversiones en inteligencia artificial, incluidos 20.000 millones para impulsar hasta cinco gigafactorías europeas, y este mes dio un paso más con su paquete de soberanía tecnológica para reforzar chips, cloud, IA y software abierto.
En paralelo, distintas compañías europeas han empezado a mover ficha en esa misma dirección. Mistral AI defiende que Europa necesita infraestructura propia para desarrollar IA en sus propios términos, mientras Deutsche Telekom ha anunciado junto a NVIDIA una nube industrial de IA en Alemania planteada como base para reforzar la competitividad manufacturera y la autonomía tecnológica europea. Por su parte, Connect Europe, la patronal del sector, también advierte de que las empresas demandan cada vez más capacidad soberana para datos y servicios digitales, pero que la fragmentación del mercado sigue frenando la escala inversora.
En esta misma línea, Telefónica defiende que la soberanía digital no se juega solo en dónde se alojan los datos, sino en toda la cadena tecnológica, incluidas la conectividad, el cloud, el edge, la operación local y la ciberseguridad. En esa línea, el grupo también ha vinculado la competitividad europea en IA a la existencia de infraestructuras propias y resilientes, y participa en iniciativas para construir una base federada europea de cloud, IA y edge.
La conclusión que se abre paso en el sector es que la regulación, por sí sola, no bastará para cerrar la brecha con Estados Unidos y China. Para competir en inteligencia artificial, Europa necesita también inversión, escala industrial e infraestructuras digitales propias capaces de sostener el desarrollo y despliegue de esta tecnología en sectores estratégicos