X AVISO DE COOKIES: Este sitio web hace uso de cookies con la finalidad de recopilar datos estadísticos anónimos de uso de la web, así como la mejora del funcionamiento y personalización de la experiencia de navegación del usuario. Aceptar Más información
Hoy es 9 de diciembre y se habla de eresa resonancias magnéticas SANIDAD Botànic II adu mediterraneo
GRUPO PLAZA

ENTREVISTA A mario urrea, PRESIDENTE DE LA CONFEDERACIÓN hidrográfica DEL SEGURA 

"Seguimos recibiendo la presión de alcaldes para hacer desarrollos en zonas inundables del Segura" 

23/09/2019 - 

MURCIA. Mario Urrea Mallebrera (Murcia, 1959) es, además de presidente de la Confederación Hidrográfica del Segura, un especialista en gestión hidráulica. Es ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, especialidad Hidraúlica y Energética, por la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de la Universidad Politécnica de València. Tiene 30 años de experiencia como miembro del cuerpo de ingenieros del Estado: 16 años de carrera en la Mancomunidad de Canales del Taibilla, y los otros 14 en la propia CHS, donde ha sido jefe de la Oficina de Planificación y director técnico de la casa. Fue nombrado el 1 de agosto de 2018 como presidente de la CHS, meses después de la moción de censura que llevó a Pedro Sánchez al Gobierno.  Sin embargo, no ha había vivido desde la primera línea un episodio como el de la gota fría y posterior riada del pasado 12 y 13 de octubre. En esta conversación con Alicante Plaza, analizó todo lo que pasó y qué medidas se deberían adoptar en la cuenca del Segura.

-En sus 30 años de experiencia como gestor de recursos hídricos, ¿había visto un episodio cómo el que ha vivido la Vega Baja y la Región de Murcia?

-No. Creo que a nivel científico se está cuestionando si este episodio que ha sucedido es lo que normalmente conocíamos como gota fría. Parece ser que es otra cosa. El mar Mediterráneo, por el efecto del cambio climático y el incremento de temperaturas, se está convirtiendo en una olla y en el momento en el que viene el cambio del verano al otoño, se van a producir fenómenos más intensos.

-¿Los sistema de alerta funcionaron?

-Sí

-Pero quizás no tan gran cantidad de agua…

-Los sistemas funcionaron desde el punto de vista de la prevención, de lo que dijo AEMET; con la información que iba generando el Saica (sistema automático de información de calidad del agua) de la confederación, en tiempo real, y las infraestructuras también funcionaron. Con las incidencias de las roturas que se produjeron, y con la cantidad de agua que ha caído, si alguien piensa que con unas infraestructuras mejores o con una atención más al río no hubiera pasado nada, no es consciente de lo que ha caído. La cantidad de agua que cayó era ingobernable. Y las zonas que están delimitadas como llanuras de inundación, pues se inundaron.

-¿Qué inversiones o qué obras se deberían realizar en el cauce para evitar que se dé un fenómenos con estas mismas consecuencias?

-El problema es que al final el Segura es un río muy complicado. València hizo un bypass del Turia tras la riada del 57. Y claro es una ciudad costera, al lado del mar y puede hacerlo. Pero el Segura tiene muchos problemas una vez sale de la ciudad de Murcia y si vamos haciendo un bypass a cada ciudad, le pasamos el agua a la siguiente. O hacemos una autovía del agua hasta la desembocadura hasta el mar, o eso en el Segura no tiene solución. Es muy complicado. Hay proyectos que pretenden minimizar más los efectos, pero se ha dado la circunstancia de que cuando se han tramitado, han tenido multitud de alegaciones en contra. Se trata de proyecto que impactan en la actividad socio-económica. Es un tema que vamos a volver a poner en cima de la mesa, no podemos dejar las cosas como están, pero siendo conscientes de que todo es muy complicado. Vamos a intentar buscar una solución ingeniera que cuente con el apoyo social y sea eficiente.

-En 2016, ya se planteó si había que desviar el cauce del Segura por Orihuela…

-Hay un proyecto, que está redactado y que estuvo en periodo de información pública, y el territorio le contestó que no lo quería. Lo volveremos a plantear, con un análisis del coste y de la eficacia que ello implica, pero le repito la respuesta: plantearle el problema al de agua abajo no parece que sea la solución. Hay que empezar a articular medidas desde el punto de visto de ordenación del territorio: hay que ser consciente de hay muchas viviendas que están en zonas inundables para algunos periodos de retorno y por lo tanto, hay que empezar a ponerle coto. No podemos seguir haciendo desarrollos urbanos en zonas inundables.

 -Pero eso, a día de hoy, tiene difícil solución…

-El problema es que seguimos recibiendo la presión de los ayuntamientos que parece que todavía no se han dado cuenta de que eso es zona inundable. Lo otro, que son infraestructuras, las vamos a retomar y a ver cuáles de ellos que presentan una comparativa de coste y eficacia positiva.

-En el caso de las motas que se rompieron, como en Almoradí y Benejúzar, ¿se pudo evitar la rotura y por tanto la inundación?

-Al final es un fallo de una infraestructura que vamos a investigar si el muro había sufrido algún tipo de daño, pero le vuelvo a decir: estuve allí, vi cómo rompió, pero era tal  la cantidad de agua que bajaba… que era imprevisible.

-¿Sería necesario hacer un plan de drenaje para toda la comarca?

-Lo podemos hacer y el agua drenará, pero la pregunta es ¿dónde? Eso es lo que hay ver: hay obstáculos, hay zonas urbanas, el propio río tiene la capacidad que tiene…Al río no le cabe más agua: en el momento que cae una lluvia desbordará el río salvo que la llevemos a otro cauce dónde la podemos llevar. ¿Y dónde termina ese otro cauce? ¿Lo retornamos al río otra vez? El problema no es sencillo.  Sé que hay universidades que han estudiado este tema en profundidad y la solución no está definida.

-Los regantes de Orihuela insisten en que el río no estaba limpio…

-Es importante que pongamos las cosas en su justa medida. Aunque el río hubiera estado impoluto, eso hubiera pasado igual. La cantidad de agua que ha caído no es un problema de limpieza, es un problema de un desbordamiento brutal por la cantidad de agua que ha caído. En Murcia, por ejemplo, el cauce del Reguerón estaba lleno de cañas, pero el agua acuesta la caña y pasa, y el Reguerón no se ha desbordado. La cantidad de agua no era tal para producir su desbordamiento. En la zona de la Vega Baja, la cantidad de agua ha sido brutal: en dos días se recogieron 500 litros por metro cuadrado. Si alguien cree que hay ingeniería capaz de soportar eso, evidentemente estamos aquí esperándolos con los brazos abiertos. Eso es totalmente ingobernable.

-También hubo problemas en la desembocadura…

-El río Segura, a partir de Orihuela, tiene una velocidad del agua es muy lenta. Al final tiene el mar que es una cota insalvable. Dicen que la desembocadura no ha facilitado el desagüe, pero es el mar el que impide salir el agua. Cierto es que está el cauce viejo, y el nuevo, que tienen distintas cotas, pero actuamos en el momento que se nos reclamó. Estuve hablando con el alcalde de Guardamar el lunes antes de las 9 y antes de las 12 estábamos rompiendo la mota. Es decir, la celeridad en la respuesta ha sido más que aceptable con los medios que disponemos.

-Visto lo visto, ¿cree que deberían acometerse alguna inversión inminente?

-Lo urgente es restituir el río. Hay que reponer la rotura de Almoradí; hay que darle una batida a todas las ramblas, ver su estado y recuperar su funcionalidad hidráulica. Y, en paralelo, que hay poner sobre la mesa esas soluciones que están proyectadas, y hacer un esfuerzo para ver si es necesario y después que el ministerio ponga los presupuestos para poderla acometer.

-¿El ministerio es consciente de lo que ha pasado?

-Si, yo llevé al secretario de Estado de Medio Ambiente a Almoradí para que viera aquello como estaba. Visitó los Alcázares. En el ministerio son conscientes del episodio que ha acontecido. Y tengo la garantía del secretario de Estado y del director general del Agua que en lo que son las reparaciones iniciales no va a haber veto presupuestario. Lo que se necesite se va aponer. Ahora, el otro paso, el de empezar acometer obras habrá que verlo, pues solo en presas y encauzamientos el coste supera los 300 millones de euros. Eso evidentemente habrá que analizar y ver cuáles de esas obras tenemos certeza de su utilidad. Y después el ministerio ya se lo planteará en el medio plazo.

Noticias relacionadas

next

Conecta con nosotros

Valencia Plaza, desde cualquier medio

Suscríbete al boletín VP

Todos los días a primera hora en tu email