SEGÚN UN ESTUDIO VALENCIANO

A mayor nivel de estudios, menor percepción de la incertidumbre laboral entre los jóvenes

La investigación incide en que los recursos materiales que estos dos colectivos tienen al alcance no son iguales

16/05/2016 - 

VALENCIA. Un estudio de Sandra Obiol, profesora de la Facultat de Ciències Socials, relaciona el mayor nivel de estudios con una percepción menor de la incertidumbre laboral. La investigación, publicada en ‘Aposta. Revista de ciencias sociales’, compara trabajadores jóvenes no cualificados del textil-confección en las comarcas de l’Alcoià, el Comtat y la Vall d’Albaida; y estudiantado de máster en la Universitat de València. A pesar de que la percepción de la incertidumbre que les genera la precariedad laboral es común, tener estudios superiores funciona como herramienta para paliar esta incertidumbre.

“Mi objetivo ha sido conocer cómo gestionaban estos colectivos la incertidumbre que les generaba el mercado de trabajo, y qué papel tenía el nivel de estudios en esta gestión”, destaca Sandra Obiol. “La precariedad impregna todas las dimensiones de su experiencia laboral, tengan o no estudios universitarios, y les genera altos niveles de incertidumbre que interpretan como un síntoma de malestar ante el cual despliegan estrategias compensadoras con los recursos a su alcance”.

El trabajo, así, “nos muestra que la posición que las personas ocupan en la estructura social es fundamental para entender cómo viven, qué decisiones toman, y cuáles son las consecuencias de estas decisiones. Y no tenerlo presente lo que hace es incrementar todavía más las desigualdades”, apunta la investigadora de la Universitat. “Al fin y al cabo esta diferencia nos remite a diferencias estructurales, a diferentes posiciones en la estructura social. Y son los trabajadores del textil y la confección los que ocupan una posición estructural más débil”, ha destacado Sandra Obiol en el artículo ‘Incertidumbre laboral y nivel de estudios en los jóvenes valencianos’.

La investigación incide en que los recursos –materiales y simbólicos– que estos dos colectivos tienen al alcance no son iguales. Así, en el caso de los jóvenes trabajadores despliegan una serie de estrategias compensadoras fundamentadas precisamente en la precariedad vital que sufren y que se centran en estrategias que descansan en la búsqueda de certezas en otros ámbitos, especialmente en la familia. “Asumen la precariedad de las condiciones laborales (largas jornadas, escasos salarios, economía sumergida) pero a cambio pretenden con su incorporación al mercado laboral una ocupación que se prolongue en el tiempo, un trabajo de por vida”, concluye Obiol.

Por el contrario, el estudiantado de máster ve en sus estudios un incremento de certeza, de seguridad. Y a la vez concibe la planificación de su trayectoria formativa y laboral como una fuente de seguridad, aunque es consciente de la provisionalidad de esta misma planificación. “El estudiantado de máster construye su respuesta ante la incertidumbre con más recursos, al menos con la confianza de que sus estudios le ofrecerán un elemento de distinción y una mejora de su perfil. La opción de marchar al extranjero tiene un peso específico, se trata de una decisión a considerar”, según la investigación.

Cruce de dos investigaciones

El artículo es el resultado de la comparación de parte de trabajo de campo realizado para dos investigaciones. Por un lado, la tesis doctoral de Sandra Obiol, en la que la investigadora quería conocer cómo los trabajadores del textil y la confección manejan la incertidumbre de verse inmersos en una crisis que generó la liberalización comercial del sector en el año 2005. Por otro lado, un proyecto de investigación sobre los estudiantes de máster de la Universitat de València dirigido por Alícia Villar, en el que se quería investigar, entre otras cuestiones, cómo construían los jóvenes, si es que lo hacían, la decisión de emigrar. 

En la investigación sobre trabajadores del textil y confección se realizaron 42 entrevistas en dos periodos de tiempos (2004/2005 y 2008) a trabajadoras y trabajadores en activo. En el caso del estudiantado de máster de la Universitat de València, han sido 20 entrevistas a personas que a mitad del año 2013 estaban cursando un máster en cualquiera de las áreas de conocimiento, con el requisito de haber realizado gran parte de su itinerario formativo en el sistema educativo valenciano. De ambas investigaciones, Obiol se ha centrado en las entrevistas realizadas a individuos de 30 años o menores.

Paro juvenil

En el tránsito de 2007 a 2014, la tasa de paro valenciana en jóvenes –contexto en que se ubica el artículo publicado por Sandra Obiol– pasó del 25,6% a un 72,7% en edades comprendidas entre los 16 y 19 años, y de un 15,2% a un 51,75% entre los 20 y 24 años. La cifra de paro en la población en general se situaba en un 8,71% en 2007 y un 25,24% en el año 2014. Estas tasas, en el caso valenciano, eran ligeramente más altas. 

A estos factores había que añadir la elevada temporalidad laboral de los asalariados valencianos, situación que se extiende también a las jóvenes y los jóvenes con estudios superiores. A pesar de que la incidencia es menor, la tasa de paro en personas con estudios superiores en España en 2012 era de un 15,2%, cifra que aumentaba a un 39,7% entre los 20 y 24 años; y a un 24,2% entre los 25 y 29 años.

Sandra Obiol es doctora en Sociología por la Universitat Autònoma de Barcelona y profesora en el Departamento de Sociología y Antropología Social de la Universitat de València. También es miembro del Grup de Recerca Internacional i Interuniveristari Copolis. Su actividad investigadora se ha centrado en los procesos de precarización laboral y vital, así como en el análisis de las familias monoparentales y las políticas familiares.

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